domingo, 24 de noviembre de 2013

Indicios de vidas pasadas



¿Qué importancia le damos a aquellas experiencias en nuestra vida cotidiana que nos son difíciles de explicar?
Muchas veces en nuestra vida nos suceden situaciones extrañas, que nos sorprenden, inquietan y nos resultan difíciles de interpretar. Puede tratarse de un sueño, una sensación o incluso un estremecimiento. Lo cierto es que una persona, un lugar o una situación determinada, a veces nos provoca ese algo tan "especial" que nos es difícil de explicar. Así como hay situaciones objetivas, para las que siempre va a haber una respuesta, existen también aquéllas cuya trama tiene que ver con lo sutil y que tienen esa fuerza y ese misterio de lo inexplicable.
 Tenemos indicios de nuestras vidas pasadas en nuestra existencia actual
Los tenemos frecuentemente, aunque muchas veces no les damos la importancia que merecen, porque para que adquieran dicha trascendencia debemos apartarnos del pensamiento racional y entrar en el terreno de lo sutil. Entonces debemos prestar atención a impresiones, sensaciones y situaciones que nos son muy difíciles de definir y comprender, porque tiene que ver con lo inexplicable.
Podemos encontrar esas huellas de nuestro pasado
En nuestra vida cotidiana, pues estos rastros forman parte de ella y se confunden con los incidentes y situaciones que colman nuestro pasado. Ellos son: los flashbacks, los deja vu, los sueños, los juegos infantiles y las prácticas que nos conducen a estados alterados de conciencia como meditación, yoga y reiki.
Los Flashbacks, son visiones espontáneas o recuerdos de una vida pasada gatillados por determinada persona, circunstancia o lugar. Esta situación puntual ocurre cuando alguien, algo o determinado lugar que probablemente visitamos por primera vez, irrumpe imprevistamente en nosotros, desencadenando imágenes aparentemente desconocidas, relacionadas con nuestras Vidas Pasadas.
¿Cuántas veces al atravesar determinada situación, experimentamos la sensación de haber vivido dicha escena antes? Tal vez nos resulte muy difícil explicar el cómo o el porqué, pero es como si viéramos una misma película por segunda vez. Esta sensación se llama Deja vu.
Muchas veces esta sensación tiene que ver con nuestra propia compulsión a la repetición de distintas actitudes. Otras veces, como ocurre en los deja vu, está relacionada con recuerdos ignorados de nuestras Vidas Pasadas que vuelven a nosotros al atravesar situaciones similares en nuestra existencia actual.
 Los sueños relacionados con nuestras Vidas Pasadas tienen características muy definidas.
Existen aquéllos que aparecen en nuestra infancia o en la adolescencia temprana y en los cuales podemos observar lo siguiente:
Se repiten frecuentemente una y otra vez, a partir de nuestros primeros años de vida, en general, asociados a situaciones especiales, (fiebre, miedo, angustia, etc).
Casi todos presentan las mismas características: personas, situaciones y lugares en las que los sueños se desarrollan, con muy ligeras variantes entre sí.
La acción se desarrolla en una época anterior, con lugares y personajes aparentemente desconocidos por nosotros.
Tienen una intensidad tan vívida, que los hace sobresalir de los otros sueños que tenemos habitualmente.
También hay otra clase de sueños que son aquellos provocados por los flashbacks, deja vu y prácticas que nos conducen a estados alterados de conciencia, incluyendo las regresiones a Vidas Pasadas. Luego de dichos episodios, muchas veces soñamos, con situaciones ligadas a ellos evocando lugares, situaciones y personas que habíamos visto en dicha oportunidad.
Los recuerdos de las Vidas Pasadas están presentes en la memoria infantil. Ellos se manifiestan en los sueños, y también a través de las principales formas de expresión del niño: el dibujo y el juego.
A través del juego el niño elabora no sólo situaciones presentes sino también situaciones pertenecientes a su pasado que afloran en esos primeros años. Cuando se realiza una regresión a Vidas Pasadas es muy frecuente observar que muchas de las situaciones más traumáticas revividas durante las mismas, coinciden con las representaciones de esos juegos infantiles sobretodo aquellos que son repetidos una y otra vez durante la niñez.
La Meditación, Yoga y Reiki, son prácticas que nos conducen a estados alterados de conciencia. Ellas pueden llegar a evocar imágenes aparentemente descolgadas y fuera de todo contexto donde podemos contemplar situaciones, lugares y personajes pertenecientes a nuestras Vidas Pasadas. Aparecen espontáneamente cuando son disparados por estos estados alfa.
Despues de una lectura de registros aparecen con mayor facilidad indicios de experiencias vividas en otras vidas, que pueden ayudarnos a vislumbrar soluciones para nuestro presente.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Fragmentos del alma





Cuando un niño nace, sabe en lo mas profundo de el la razón por la cual se encarna, es decir, ser el mismo, recordar quien realmente es, viviendo múltiples experiencias.
Su alma escoge con detalle la familia, el medio, la cultura en la cual nacerá con un fin preciso, que ese grupo de personas las cuales escogió para encarnarse lo estimulen para vivir situaciones a las que necesita confrontarse para aprender de ellas.
Por varias razones tiene asuntos inconclusos que debe liberar, viene arrastrando en una o varias vidas experiencias que no ha logrado superar en la aceptación, porque desea desarrollar ciertas capacidades, actitudes, cualidades para convertirse en la mejor versión de el mismo.
Mientras vivamos una experiencia en la no aceptación, culpabilidad, miedo, arrepentimiento, o cualquier forma de juicio, nos atraeremos sin cese las personas, circunstancias que nos harán vivir distintas situaciones , que muchas veces son negativas y que nos hacen caer en una cadena de sufrimiento que remonta al principio de la humanidad.
Nosotros escogimos a nuestros padres. Los escogimos por sus capacidades, aspectos positivos, afinidades energéticas y como creadores y estímulos de esas experiencias difíciles y traumaticas que dejaron una huella indeleble en nosotros las cuales llamaremos “heridas” .
Las heridas nos moldean completamente, el cuerpo, la percepción de la vida, el tipo de parejas, nuestra actitud ante el éxito o el fracaso, alimentación, postura, visión sobre nosotros mismos, autoestima, manera de vestirnos, lenguaje, enfermedades, situación económica, trabajo, relación con nuestros padres, hijos, compañeros de trabajo, amigos, creencias…
Todos esos fragmentos  que traemos con nosotros de muchas vidas anteriores, los podemos reparar hasta que se integren nuevamente en nuestra alma y así lograr la sanación tan ansiada que traerá consigo la paz y la armonía en nuestras vidas.