Hemos hablado por este medio del ocultismo, el hermetismo y la magia en Egipto.
Siempre en relación a Alejandría, porque en esta ciudad fue donde se desarrollarían corrientes como la astrología el hermetismo la alquimia y el gnosticismo.
Pero la magia estuvo presente también en el antiguo Egipto inclusive desde sus comienzos como civilización, donde fue una práctica muy habitual en todos los estratos de la sociedad egipcia ya que los primeros egipcios trataban de actuar y de protegerse contra enfermedades, los enemigos, los animales salvajes, en fin, las preocupaciones más habituales a las que las culturas antiguas debían hacer frente y que generalmente daban paso a la hechicería y el curanderismo sumadas más adelante a ambiciones de carácter religioso más complejo, como el juicio del alma tras la muerte y hasta la posibilidad de regresar al mundo de los vivos desde el más allá, tanto como para estar protegidos como para fines más espirituales.
Los antiguos egipcios utilizaron la magia, pero esta magia egipcia a diferencia de otros tipos de magia de otras civilizaciones primigenias, no se consideraba un truco para pasar sobre la voluntad de los dioses y ni siquiera una herramienta para esquivar sus designios, sino que por el contrario, se la consideraba derivada del mundo divino y de hecho había tenido su origen en lo religioso y su operativa se daba en relación con la divinidad.
La aparente complejidad del panteón egipcio que habitualmente se presenta como una larga lista de divinidades mayores y menores, secretamente sólo obedecía al deseo de identificar las distintas manifestaciones de un único poder divino equivalentes a cada una de las fuerzas naturales y de los seres que rodeaban a los habitantes de las riberas.
En aquel tiempo los egipcios expresaban el concepto de dios con el término Net Zero.
En el antiguo Egipto ellos creían que los dioses eran las manifestaciones de los diferentes elementos de un orden superior, pero que actuaban y se manifestaban de manera autónoma en virtud de su propio determinismo, por eso también trataban de ganarse el favor de la divinidad correspondiente a sus necesidades de ocasión.
Por medio de los actos rituales determinados, se creía influir en la divinidad para conseguir lo deseado o impedir lo temido.
Los antiguos sacerdotes egipcios se aseguraban de asociar en las imágenes que poblaban las paredes de sus construcciones a especies animales y vegetales a las que consideraban que tenían afinidades vitales entre sí intentando demostrar que poseían un profundo conocimiento de las relaciones analógicas entre todos los seres y elementos de la creación, ya que creían que esto les permitiría vivir en una simbiosis perfecta.
Este conocimiento era utilizado para intentar crear un estado armonioso entre los hombres y las cosas, a través de un modo de actuación doble, una dicotomía que se ajusta al conocido concepto bastante universal de dualidad polar o energética y que consistía en una vía positiva y claro una vía negativa.
Este conocimiento era utilizado para intentar crear un estado armonioso entre los hombres y las cosas, a través de un modo de actuación doble, una dicotomía que se ajusta al conocido concepto bastante universal de dualidad polar o energética y que consistía en una vía positiva y claro una vía negativa.
La vía positiva consistía en atraer las influencias benéficas mediante la proyección de una idea concreta sobre un ser o a veces sobre un objeto, los cuales aportarían resultados benéficos al ejecutante. La vía negativa en cambio consistía en repeler de manera activa las influencias o agentes no deseados actuando sobre los elementos que según sus conocimientos o creencias tenían una naturaleza contraria o incompatible con esas fuerzas.
En Egipto, todos los rituales tanto mágicos como religiosos estaban basados en el conocimiento de los nombres de los nocheros, los animales y las cosas.
Esa palabra o ese nombre, era el centro del ritual porque el nombre según sus creencias constituía uno de los nueve elementos esenciales que según ellos componían a los seres y a las cosas. En realidad los egipcios creían que el nombre de los diferentes seres y entidades era de alguna manera como una fórmula secreta que resumía en sí misma su esencia y su estructura por esto controlar o conocer el nombre de los seres equivalía a poseer poder sobre ellos pero para que el acto de emitir el nombre de aquel sobre el que se quería actuar tuviera la fuerza creadora del verbo, era necesario tener lo que en los textos llamaban más pero a voz del justo en la antigua lengua egipcia es decir que el mago actuante tenía que poseer una voz apropiada y en armonía con la naturaleza del objeto sobre el que iba a actuar y adecuado al medio físico en el que se iban a realizar las operaciones. Se solía decir que el sacerdote suplicaba mientras que el mago ordenaba, esto significaba que el culto a los dioses de
los sacerdotes se hacía por medio de fórmulas apaciguadoras que pretendían facilitar la presencia divina en los templos y sobre las imágenes que le servían de material.
los sacerdotes se hacía por medio de fórmulas apaciguadoras que pretendían facilitar la presencia divina en los templos y sobre las imágenes que le servían de material.
Por el contrario el mago supuesto conocedor de la naturaleza y del verdadero nombre de los seres y de las cosas utilizaba solamente el poder de su palabra para conseguir los objetivos buscados, el conocimiento y la iniciación eran esenciales para poder utilizar la fuerza
de la magia.
de la magia.
Por el uso del verbo creador los magos en Egipto eran considerados una especie de oficiales públicos al servicio del rey, cooperadores con él en las funciones del mantenimiento del orden cosmológico, ellos serán los encargados de ejercer la magia en nombre del propio rey a quien se consideraba el mago por excelencia de todo Egipto pues él poseía las dos coronas la roja y la blanca que eran los más poderosos instrumentos mágicos. Por esto los magos ejercían sus funciones dentro de un marco oficial y como parte del sistema organizado del mundo egipcio y perteneciendo a un estamento profesional formado en las casas de la vida de los templos. Naturalmente esto no significa que la magia tuviese la capacidad de obrar todos los prodigios que se le atribuían pero sí que durante milenios los magos convencieron a quienes poseían el poder político económico y militar que gracias a ella obtenían protección contra sus enemigos y éxitos en sus proyectos, por lo tanto es inevitable concluir que el porcentaje de eficacia de sus ritos efecto placebo, o no, debió ser superior al que indicaría el simple azar.
La magia según el pensamiento egipcio antiguo consistía en la facultad de dominar el poder que ellos llamaban Heka ( es una deidad de la mitología egipcia, considerado la personificación de la magia o la fuerza divina del universo. Se le creía hijo de Atum, o alternativamente de Jnum y Menhit. Su nombre, que recibió también la forma griega Hike, significa "el que activa el ka").
En realidad todos los textos religiosos egipcios vienen a indicarnos que el Heka, era un atributo de los dioses y por extensión como mencionábamos antes del rey y éste básicamente consistía en el conocimiento profundo de la naturaleza del universo de sus medios sensibles y de las condiciones que aseguraban su control en beneficio de la humanidad. En definitiva los magos egipcios no eran otra cosa que sacerdotes, pero pertenecientes a un clero paralelo a una corriente mística aceptada por la religión oficial.
El desarrollo de esta escuela, daría como resultado la aparición de este dios Heka.
Los sacerdotes recibían su formación en unas instituciones anexas a los templos que enseñaban todos los misterios de la ciencia divina que los egipcios consideraban como parte de un saber o de un conocimiento universal.
Una de las curiosidades de estas creencias era que no cualquiera podía ser mago.
A los magos se los escogía desde el nacimiento. Determinados signos supuestamente señalaban a los elegidos y brindaban la certeza de que éstos reunirían las condiciones para ejercer su función. Como magos, los magos sacerdotes egipcios aseguraban poder reconocer en el niño signos que supuestamente lo identificaban como la última reencarnación de un mago fallecido. En las casas de la vida se enseñaba especialmente la magia y se redactaban y conservaban papiros considerados tratados mágicos. Ciertamente las casas de la vida
poseyeron especial fama a través del tiempo debido a sus bibliotecas. En ellas se recogían los textos mágicos, los de medicina, de astronomía primitiva y de matemáticas.
Era común que los escribas o los sacerdotes lectores de otros templos viajarán desde sus ciudades a otras para consultar estas bibliotecas, las más célebres que se conocen se hallaban en los templos del dios Toth. En las ciudades, era común encontrar templos dedicados especialmente a la adoración de este dios, curiosamente más tarde en la época del Egipto helenístico, estas ciudades serían rebautizadas como Hermopolis Magna, en honor al Hermes griego, el sincretismo de Toth y que con el tiempo daría lugar a la figura de Hermes Trismegisto que como ustedes saben está muy relacionado con la magia y que se haría muy popular en el ocultismo europeo a partir de la traducción del corpus hermético hecha por Marsilio Ficino a pedido de Cosme Medici a comienzos del renacimiento.
Pero volviendo a las bibliotecas, gracias al estudio de los restos arqueológicos hoy sabemos que allí se encontraban los libros en grandes pergaminos de cuero que contenían los conjuros para abatir a los demonios que perturbaban al hombre común.
Pero volviendo a las bibliotecas, gracias al estudio de los restos arqueológicos hoy sabemos que allí se encontraban los libros en grandes pergaminos de cuero que contenían los conjuros para abatir a los demonios que perturbaban al hombre común.
Entre los encontrados por los arqueólogos y para tener una idea qué temática rondaban, podemos nombrar los libros para rechazar al cocodrilo, los libros de protección del tiempo, los libros de protección de las barcas, el libro para capturar a los enemigos, el libro del combate mágico, el libro de apaciguar a Sekhmet, el libro de cazar al león, el libro de conocer los misterios del laboratorio, etcétera.
Cada fórmula a su vez incluía distintas alternativas de usos de los ensalmos para los egipcios. Las fórmulas mágicas eran el más antiguo y seguro de los instrumentos para operar sobre el mundo sutil. También existen muchas colecciones que han llegado hasta nosotros escritas en papiros cuyos fines son tan amplios como la misma vida cotidiana de los habitantes del Valle del Nilo. En aquellos días se trata de manuales de trabajo para los magos egipcios que como por ejemplo El Papiro de Ipuur del 1300 A.C.que se han conservado hasta nuestros días. Estos papiros recogen una amplia serie de salmos sin un orden aparente en los que se nota han sido ordenados según la discreción del escriba que los copió y recopiló, tomando lo mejor del arte mágico de cada época. Las fórmulas eran escritas y copiadas a partir de otros papiros más antiguos y probablemente pertenecientes a las bibliotecas de distintos templos en distintas ciudades. Esta práctica tenía lugar debido a que los iniciados ansiaban poseer los libros mágicos que les darían el poder y la sabiduría. Estos papiros como el Papiro Harris I, o la estela mágica de Metternich ( La estela Metternich es una estela mágico-sanadora que forma parte de la Colección Egipcia del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Data de la dinastía XXX de Egipto, alrededor de 360-343 a. C., durante el reinado de Nectanebo II. La procedencia de la estela es desconocida. ) poseían contenido encriptado que supuestamente era aplicable a todas las necesidades cotidianas. En el Museo Egipcio de Turín se conserva otra interesantísima colección de papiros de magia que representan un conjunto de salvaguardas contra las picaduras de serpientes y escorpiones éstos datan de alrededor de la dinastía 20 durante el imperio nuevo egipcio estamos hablando alrededor de 1100 A.C. la primera parte de estos papiros relata una leyenda en la que la Diosa Isis por medio de la picadura de una serpiente que ella había creado mágicamente consiguió conocer todos los nombres del dios sol Ra y en base a esto tener dominio sobre los ciclos solares. A pesar de lo épico de la historia, éste era un conjuro de uso doméstico y casi cotidiano. La creencia era que tal como la diosa curó a Ra de la picadura de la serpiente mágica que ya había enviado así los mortales se curarían de las picaduras de estos animales.
En fin, los egipcios trataron de resolver inquietudes y en algunos casos inseguridades naturales tales como la salud, el amor, el poder o el ejercicio de la venganza por medio de la magia. Ellos creían que podían ser protegidos o atacados por fuerzas superiores y que por lo tanto debían controlarlas. Los descubrimientos de todos estos conjuros son la prueba evidente de que en algún momento la magia formó parte de los sucesos diarios en el Valle del Nilo. La gente que lo poblaba creía que las fuerzas sutiles podían hacer mucho en su favor, pero ciertamente el abuso de esta forma de conseguir la seguridad en la vida diaria llevó al mundo egipcio antiguo a convertir una sociedad que había sido organizada bajo las reglas de las mentes iniciadas en una sociedad llena de supersticiones y miedos cuando con el tiempo los secretos de los antiguos magos fueron revelados y comunicados sin control haciendo uso y abuso de esta magia hasta convertirla en hechicería y curandería, lo que sucedió especialmente durante la época tardía, lo que nos lleva a la gran pregunta sobre si está utilización de creencias mágicas fue el indicador social de una nación que ya no tenía seguridad en sus propios valores civilizadores de antaño.