viernes, 20 de febrero de 2015

Meditaciones taoístas IV




Cualquier salida del Tao contamina el espíritu. La cólera es una salida, la resistencia es una salida, el ensimismamiento en uno mismo es una salida. 
A lo largo de muchas vidas el fardo de las contaminaciones puede hacerse grande. 
Sólo hay una manera de purificarse de estas contaminaciones, y consiste en practicar la virtud. ¿Qué se quiere decir con esto? 
Practicar la virtud es ofrecer desinteresadamente ayuda a los demás, dar sin limitación alguna el propio tiempo, capacidades y posesiones, en cualquier ocasión y lugar en que se necesiten, sin prejuicio alguno relativo a la necesidad de la persona que los necesita. 
Si tu disponibilidad a dar felicidad es limitada, también lo será tu disponibilidad a recibirla. 
Este es el sutil proceder del Tao.