Paramahansa Yogananda
Jesús demostró de una manera dramática que no hay destino
inalterable. De acuerdo con su karma, Lázaro estaba destinado a morir en un día
determinado. La ley se cumplió y Lázaro murió. Estaba destino a morir. Pero ni
siquiera la muerte es irrevocable. Jesús pudo satisfacer la ley kármica y
devolvió a Lázaro a la vida. ¿Cómo lo hizo? No dijo simplemente, ‘Ven hacia
aquí.’ Jesús vio hacia donde había ido el alma de Lázaro después de abandonar
su cuerpo y contactó con ella para traerla de vuelta. Pero no llamó al alma
para devolverla a un cuerpo que había comenzado a descomponerse.
Jesús tuvo
que crear de nuevo ese cuerpo; tuvo que revivir y recomponer el cuerpo antes de
que el alma entrara en él. Sólo después de hacer eso pudo invocar a Lázaro
para que volviera. De este modo, Jesús hizo dos cosas:
Primero se situó a sí mismo, a su vida y a su poder divino, en el cuerpo de Lázaro. Así pudo trabajar con el karma de Lázaro: colocó el
karma en su cuerpo. Después de liberar del cuerpo de Lázaro la causa de su
muerte, renovó las células de su cuerpo para retornaran a la vida.
De esta manera pudo Jesús revivir a Lázaro, aún y cuando las
leyes naturales lo hacían imposible. Si la bombilla de una lámpara se rompe la
luz desaparecerá. A no ser que reemplaces la bombilla, no podrás devolver la luz.
De la misma forma, si la luz del alma abandona un cuerpo, no puede volver si no
es en la bombilla de un nuevo cuerpo, en una nueva encarnación. Pero los
antiguos sabios sabían, al igual que Jesús, que un cuerpo destinado a morir
puede ser revivido por aquel que sabe como hacerlo. Por supuesto, resucitar a
los muertos es un caso extremo de alterar el destino; pero nos muestra que el
hombre tiene poder incluso sobre la muerta - el destino inevitable.
El Mahavatar Babaji también demostró el poder de devolver
la vida. Un pretendiente a discípulo buscó a Babaji en el Himalaya, donde el
gran maestro vive con algunos avanzados discípulos. El extranjero pidió ser
admitido en el grupo sagrado, jurando que saltaría desde la montaña si su
petición era rechazada. Babaji le dijo que no podía aceptarlo en aquel estado
de desarrollo. El turbado devoto se precipitó por el precipicio mientras los
demás devotos lo observaron con horror. Babaji les pidió entonces que recuperaran
el cuerpo. Los discípulos obedecieron y colocaron el cuerpo sin vida a los pies
del Mahavatar. El tocó el cuerpo, lo curó y devolvió al devoto a la vida.
Mediante este acto de fe y devoción totales, el discípulo extrajo los últimos
vestigios de mal karma que le hacían inapropiado para unirse al grupo de
devotos de Babaji. El gran gurú le aceptó entonces como discípulo En otra
ocasión, Babaji satisfizo la ley kármica atrayendo el karma de un devoto hacia él,
mitigando así el poder de la muerte, lo cual solo un verdadero gurú tiene el
poder de hacer. El Mahavatar estaba sentado junto a Lahiri Mahasaya y otros discípulos.
Ante ellos ardía un fuego ceremonial. De repente, Babaji tomó una ascua
incandescente y golpeó con ella el hombro desnudo de un discípulo. Lahiri
Mahasaya se extrañó y preguntó a Babaji por qué había hecho algo tan terrible.
Babaji le miró y dijo :’¿Preferirías que hubiese empezado a arder ante tus
ojos?
Es su karma el que debía morir bajo las llamas. Golpeándole con esa brasa
y tomando su karma le ha salvado.
Tales son las bendiciones que pueden ser
otorgadas a aquellos que están en contacto con un verdadero gurú, un maestro
divino. Aquellos que están en compañía de almas divinas, sinceramente y en
espíritu, llegan a ser divinos.



