martes, 29 de julio de 2014

La llegada de la muerte puede ser alterada ?

Paramahansa Yogananda


Jesús demostró de una manera dramática que no hay destino inalterable. De acuerdo con su karma, Lázaro estaba destinado a morir en un día determinado. La ley se cumplió y Lázaro murió. Estaba destino a morir. Pero ni siquiera la muerte es irrevocable. Jesús pudo satisfacer la ley kármica y devolvió a Lázaro a la vida. ¿Cómo lo hizo? No dijo simplemente, ‘Ven hacia aquí.’ Jesús vio hacia donde había ido el alma de Lázaro después de abandonar su cuerpo y contactó con ella para traerla de vuelta. Pero no llamó al alma para devolverla a un cuerpo que había comenzado a descomponerse.
Jesús tuvo que crear de nuevo ese cuerpo; tuvo que revivir y recomponer el cuerpo antes de que el alma entrara en él. Sólo después de hacer eso pudo invocar a Lázaro para que volviera. De este modo, Jesús hizo dos cosas:
Primero se situó a sí mismo, a su vida y a su poder divino, en el cuerpo de Lázaro. Así pudo trabajar con el karma de Lázaro: colocó el karma en su cuerpo. Después de liberar del cuerpo de Lázaro la causa de su muerte, renovó las células de su cuerpo para retornaran a la vida.
De esta manera pudo Jesús revivir a Lázaro, aún y cuando las leyes naturales lo hacían imposible. Si la bombilla de una lámpara se rompe la luz desaparecerá. A no ser que reemplaces la bombilla, no podrás devolver la luz. De la misma forma, si la luz del alma abandona un cuerpo, no puede volver si no es en la bombilla de un nuevo cuerpo, en una nueva encarnación. Pero los antiguos sabios sabían, al igual que Jesús, que un cuerpo destinado a morir puede ser revivido por aquel que sabe como hacerlo. Por supuesto, resucitar a los muertos es un caso extremo de alterar el destino; pero nos muestra que el hombre tiene poder incluso sobre la muerta - el destino inevitable.
El Mahavatar Babaji también demostró el poder de devolver la vida. Un pretendiente a discípulo buscó a Babaji en el Himalaya, donde el gran maestro vive con algunos avanzados discípulos. El extranjero pidió ser admitido en el grupo sagrado, jurando que saltaría desde la montaña si su petición era rechazada. Babaji le dijo que no podía aceptarlo en aquel estado de desarrollo. El turbado devoto se precipitó por el precipicio mientras los demás devotos lo observaron con horror. Babaji les pidió entonces que recuperaran el cuerpo. Los discípulos obedecieron y colocaron el cuerpo sin vida a los pies del Mahavatar. El tocó el cuerpo, lo curó y devolvió al devoto a la vida. Mediante este acto de fe y devoción totales, el discípulo extrajo los últimos vestigios de mal karma que le hacían inapropiado para unirse al grupo de devotos de Babaji. El gran gurú le aceptó entonces como discípulo En otra ocasión, Babaji satisfizo la ley kármica atrayendo el karma de un devoto hacia él, mitigando así el poder de la muerte, lo cual solo un verdadero gurú tiene el poder de hacer. El Mahavatar estaba sentado junto a Lahiri Mahasaya y otros discípulos. Ante ellos ardía un fuego ceremonial. De repente, Babaji tomó una ascua incandescente y golpeó con ella el hombro desnudo de un discípulo. Lahiri Mahasaya se extrañó y preguntó a Babaji por qué había hecho algo tan terrible. Babaji le miró y dijo :’¿Preferirías que hubiese empezado a arder ante tus ojos? 
Es su karma el que debía morir bajo las llamas. Golpeándole con esa brasa y tomando su karma le ha salvado. 
Tales son las bendiciones que pueden ser otorgadas a aquellos que están en contacto con un verdadero gurú, un maestro divino. Aquellos que están en compañía de almas divinas, sinceramente y en espíritu, llegan a ser divinos.

  

domingo, 20 de julio de 2014

El karma según el Dalai Lama



El placer y el dolor que cada uno de nosotros experimentamos, provienen de nuestras propias acciones del pasado (karma). Por lo tanto resulta fácil explicar el karma en una breve frase: si uno se porta bien, las cosas que nos pasan serán buenas y, si se porta mal, las cosas que nos sucedan serán malas.
Karma significa "acción".  Los Karmas son de tres  tipos: Hay Karmas o acciones físicos, Karmas o acciones verbales y Karmas o acciones mentales.
Esto depende de lo que hayamos hecho, lo que hemos  dicho o lo que hemos  pensado.
Desde el punto de vista de sus efectos, las acciones son de tres tipos virtuosas, no virtuosas y neutras.
En función del tiempo hay dos tipos de acciones: Acciones de Intención, que son el pensamiento de llevar a cabo una acción, y Acciones Intencionadas  que son las expresiones visibles de aquellas motivaciones mentales en forma de acciones físicas o verbales.
Por ejemplo, basándome en una intención, en este momento me encuentro hablando, y de este modo, acumulando una acción o karma verbal. Con los gestos de mis manos también acumulo karma físico. El que estas acciones tengan resultados buenos o malos para mí, dependerá principalmente de mi motivación. Si mi motivación es sincera, respetuosa, y amorosa hacia los demás, mis acciones serán buenas, virtuosas y sus resultados también serán benéficos para mí. Sin embargo si yo actúo con un interés de orgullo, de odio, de crítica, etc., entonces mis acciones verbales y físicas se convertirán en no-virtuosas.
Los karmas se van produciendo continuamente. Cuando se habla con buena motivación, se crea un ambiente amistoso como consecuencia inmediata; además cada acción positiva deja una impresión en la mente, que hará vivenciar una situación  placentera en el futuro. Con una mala motivación, se crea un ambiente hostil inmediatamente, y en el futuro producirá dolor al que habla.
La enseñanza de Buda es que uno es su propio constructor; todo lo que nos sucede depende de uno mismo, no de alguien externo que nos castiga. Esto significa que el placer y el dolor proceden de las acciones virtuosas y no virtuosas, las cuales no provienen del exterior de la persona, sino de su interior. Este conocimiento resulta muy útil en la vida cotidiana, por que una vez que llegas a entender la relación entre las acciones y sus efectos, con o sin la presencia de un vigilante externo, estarás siempre alerta a todo lo que haces, te examinaras y evitaras las acciones negativas que te perjudiquen a ti o a otros.
Por ejemplo: si aquí hubiera una joya o dinero y no hubiera nadie en los alrededores, seria fácil robarlo; sin embargo si ustedes tienen este conocimiento, sabiendo que en el futuro pueden experimentar un sufrimiento como consecuencia de tomar algo que le pertenece a otro, seguramente no lo robarían.
Así el conocimiento Budista de la auto-responsabilidad y del auto-dominio de sí mismo, si se expandiera globalmente, podría llegar a detener la criminalidad en el mundo, a través del cambio interno de cada individuo, por medio de la propia sabiduría, de esta forma al sembrar todos los seres acciones positivas, el mundo sería un sitio más feliz para todos ya que todos estaríamos gozando del fruto de las acciones positivas.
El conocimiento budista además hace énfasis en la bondad, y fomenta el considerar  los bienes ajenos tan importantes como los propios ya que  al cuidar los bienes de los demás, nuestros bienes en consecuencia serán protegidos, gracias a la ley infalible del Karma.
El karma es una energía tanto positiva como negativa, acumulada en nuestro subconsciente, procedente de pensamientos, palabras y acciones del pasado, que se proyecta al exterior en forma continua.
Cada minuto que vivimos estamos sembrando las semillas karmicas del futuro.
Observa tu presente y conocerás tu pasado.
Observa tu presente y construirás tu futuro.
El afuera es solo una proyección de la información karmica que está acumulada en nuestro interior y fue construida por nosotros mismos en el pasado.