miércoles, 29 de noviembre de 2023

La Magia en el Antiguo Egipto



Hemos hablado por este medio del ocultismo, el hermetismo y la magia en Egipto.
Siempre en relación a Alejandría, porque en esta ciudad fue donde se desarrollarían corrientes como la astrología el hermetismo la alquimia y el gnosticismo.
Pero la magia estuvo presente también en el antiguo Egipto inclusive desde sus comienzos como civilización, donde fue una práctica muy habitual en todos los estratos de la sociedad egipcia ya que los primeros egipcios trataban de actuar y de protegerse contra enfermedades, los enemigos, los animales salvajes, en fin, las preocupaciones más habituales a las que las culturas antiguas debían hacer frente y que generalmente daban paso a la hechicería  y el curanderismo sumadas más adelante a ambiciones de carácter religioso más complejo, como el juicio del alma tras la muerte y hasta la posibilidad de regresar al mundo de los vivos desde el más allá, tanto como para estar protegidos como para fines más espirituales.
Los antiguos egipcios utilizaron la magia, pero esta magia egipcia a diferencia de otros tipos de magia de otras civilizaciones primigenias, no se consideraba un truco para pasar sobre la voluntad de los dioses y ni siquiera una herramienta para esquivar sus designios, sino que por el contrario, se la consideraba derivada del mundo divino y de hecho había tenido su origen en lo religioso y su operativa se daba en relación con la divinidad.
La aparente complejidad del panteón egipcio que habitualmente se presenta como una larga lista de divinidades mayores y menores, secretamente sólo obedecía al deseo de identificar las distintas manifestaciones de un único poder divino equivalentes a cada una de las fuerzas naturales y de los seres que rodeaban a los habitantes de las riberas. 
En aquel tiempo los egipcios expresaban el concepto de dios con el término Net Zero. 
En el antiguo Egipto ellos creían que los dioses eran las manifestaciones de los diferentes elementos de un orden superior, pero que actuaban y se manifestaban de manera autónoma en virtud de su propio determinismo, por eso también trataban de ganarse el favor de la divinidad correspondiente a sus necesidades de ocasión. 
Por medio de los actos rituales determinados, se creía influir en la divinidad para conseguir lo deseado o impedir lo temido. 
Los antiguos sacerdotes egipcios se aseguraban de asociar en las imágenes que poblaban las paredes de sus construcciones a especies animales y vegetales a las que consideraban que tenían afinidades vitales entre sí intentando demostrar que poseían un profundo conocimiento de las relaciones analógicas entre todos los seres y elementos de la creación, ya que creían que esto les permitiría vivir en una simbiosis perfecta.
Este conocimiento era utilizado para intentar crear un estado armonioso entre los hombres y las cosas, a través de un modo de actuación doble, una dicotomía que se ajusta al conocido concepto bastante universal de dualidad polar o energética y que consistía en una vía positiva y claro una vía negativa. 
La vía positiva consistía en atraer las influencias benéficas mediante la proyección de una idea concreta sobre un ser o a veces sobre un objeto, los cuales aportarían resultados benéficos al ejecutante. La vía negativa en cambio consistía en repeler de manera activa las influencias o agentes no deseados actuando sobre los elementos que según sus conocimientos o creencias tenían una naturaleza contraria o incompatible con esas fuerzas. 
En Egipto, todos los rituales tanto mágicos como religiosos estaban basados en el conocimiento de los nombres de los nocheros, los animales y las cosas.
Esa palabra o ese nombre, era el centro del ritual porque el nombre según sus creencias constituía uno de los nueve elementos esenciales que según ellos componían a los seres y a las cosas. En realidad los egipcios creían que el nombre de los diferentes seres y entidades era de alguna manera como una fórmula secreta que resumía en sí misma su esencia y su estructura por esto controlar o conocer el nombre de los seres equivalía a poseer poder sobre ellos pero para que el acto de emitir el nombre de aquel sobre el que se quería actuar tuviera la fuerza creadora del verbo, era necesario tener lo que en los textos llamaban más pero a voz del justo en la antigua lengua egipcia es decir que el mago actuante tenía que poseer una voz apropiada y en armonía con la naturaleza del objeto sobre el que iba a actuar y adecuado al medio físico en el que se iban a realizar las operaciones. Se solía decir que el sacerdote suplicaba mientras que el mago ordenaba, esto significaba que el culto a los dioses de
los sacerdotes se hacía por medio de fórmulas apaciguadoras que pretendían facilitar la presencia divina en los templos y sobre las imágenes que le servían de material. 
Por el contrario el mago supuesto conocedor de la naturaleza y del verdadero nombre de los seres y de las cosas utilizaba solamente el poder de su palabra para conseguir los objetivos buscados, el conocimiento y la iniciación eran esenciales para poder utilizar la fuerza
de la magia.
Por el uso del verbo creador los magos en Egipto eran considerados una especie de oficiales públicos al servicio del rey, cooperadores con él en las funciones del mantenimiento del orden cosmológico, ellos serán los encargados de ejercer la magia en nombre del propio rey a quien se consideraba el mago por excelencia de todo Egipto pues él poseía las dos coronas la roja y la blanca que eran los más poderosos instrumentos mágicos. Por esto los magos ejercían sus funciones dentro de un marco oficial y como parte del sistema organizado del mundo egipcio y perteneciendo a un estamento profesional formado en las casas de la vida de los templos. Naturalmente esto no significa que la magia tuviese la capacidad de obrar todos los prodigios que se le atribuían pero sí que durante milenios los magos convencieron a quienes poseían el poder político económico y militar que gracias a ella obtenían protección contra sus enemigos y éxitos en sus proyectos, por lo tanto es inevitable concluir que el porcentaje de eficacia de sus ritos efecto placebo, o no, debió ser superior al que indicaría el simple azar. 
La magia según el pensamiento egipcio antiguo consistía en la facultad de dominar el poder que ellos llamaban  Heka ( es una deidad de la mitología egipcia, considerado la personificación de la magia o la fuerza divina del universo. Se le creía hijo de Atum, o alternativamente de Jnum y Menhit. Su nombre, que recibió también la forma griega Hike, significa "el que activa el ka").
En realidad todos los textos religiosos egipcios vienen a indicarnos que el Heka, era un atributo de los dioses y por extensión como mencionábamos antes del rey y éste básicamente consistía en  el conocimiento profundo de la naturaleza del universo de sus medios sensibles y de las condiciones que aseguraban su control en beneficio de la humanidad. En definitiva los magos egipcios no eran otra cosa que sacerdotes, pero pertenecientes a un clero paralelo a una corriente mística aceptada por la religión oficial.
El desarrollo de esta escuela, daría como resultado la aparición de este dios Heka. 
Los sacerdotes recibían su formación en unas instituciones anexas a los templos que  enseñaban todos los misterios de la ciencia divina que los egipcios consideraban como parte de un saber o de un conocimiento universal.
Una de las curiosidades de estas creencias era que no cualquiera podía ser mago.
A los magos se los escogía desde el nacimiento. Determinados signos supuestamente señalaban a los elegidos y brindaban la certeza de que éstos reunirían las condiciones para ejercer su función. Como magos, los magos sacerdotes egipcios aseguraban poder reconocer en el niño signos que supuestamente lo identificaban como la última reencarnación de un mago fallecido. En las casas de la vida se enseñaba especialmente la magia y se redactaban y conservaban papiros considerados tratados mágicos. Ciertamente las casas de la vida
poseyeron especial fama a través del tiempo debido a sus bibliotecas. En ellas se recogían los textos mágicos, los de medicina, de astronomía primitiva y de matemáticas. 
Era común que los escribas o los sacerdotes lectores de otros templos viajarán desde sus ciudades a otras para consultar estas bibliotecas, las más célebres que se conocen se hallaban en los templos del dios Toth. En las ciudades, era común encontrar templos dedicados especialmente a la adoración de este dios, curiosamente más tarde en la época del Egipto helenístico, estas ciudades serían rebautizadas como Hermopolis Magna, en honor al Hermes griego, el sincretismo de Toth y que con el tiempo daría lugar a la figura de Hermes Trismegisto que como ustedes saben está muy relacionado con la magia y que se haría muy popular en el ocultismo europeo a partir de la traducción del corpus hermético hecha por Marsilio Ficino a pedido de Cosme Medici a comienzos del renacimiento.
Pero volviendo a las bibliotecas, gracias al estudio de los restos arqueológicos hoy sabemos que allí se encontraban los libros en grandes pergaminos de cuero que contenían los conjuros para abatir a los demonios que perturbaban al hombre común.
Entre los encontrados por los arqueólogos y para tener una idea qué temática rondaban, podemos nombrar los libros para rechazar al cocodrilo, los libros de protección del tiempo, los libros de protección de las barcas, el libro para capturar a los enemigos, el libro del combate mágico, el libro de apaciguar a Sekhmet,  el libro de cazar al león, el libro de conocer los misterios del laboratorio, etcétera.
Cada fórmula a su vez incluía distintas alternativas de usos de los ensalmos para los egipcios. Las fórmulas mágicas eran el más antiguo y seguro de los instrumentos para operar sobre el mundo sutil. También existen muchas colecciones que han llegado hasta nosotros escritas en papiros cuyos fines son tan amplios como la misma vida cotidiana de los habitantes del Valle del Nilo. En aquellos días se trata de manuales de trabajo para los magos egipcios que como por ejemplo El Papiro de Ipuur del 1300 A.C.que  se han conservado hasta nuestros días. Estos papiros recogen una amplia serie de salmos sin un orden aparente en los que se nota han sido ordenados según la discreción del escriba que los copió y recopiló, tomando lo mejor del arte mágico de cada época. Las fórmulas eran escritas y copiadas a partir de otros papiros más antiguos y probablemente pertenecientes a las bibliotecas de distintos templos en distintas ciudades. Esta práctica tenía lugar debido a que los iniciados ansiaban poseer los libros mágicos que les darían el poder y la sabiduría. Estos papiros como el Papiro Harris I,  o la estela mágica de Metternich ( La estela Metternich es una estela mágico-sanadora que forma parte de la Colección Egipcia del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Data de la dinastía XXX de Egipto, alrededor de 360-343 a. C., durante el reinado de Nectanebo II. La procedencia de la estela es desconocida. ) poseían contenido encriptado que supuestamente era aplicable a todas las necesidades cotidianas. En el Museo Egipcio de Turín se conserva otra interesantísima colección de papiros de magia que representan un conjunto de salvaguardas contra las picaduras de serpientes y escorpiones éstos datan de alrededor de la dinastía 20 durante el imperio nuevo egipcio estamos hablando alrededor de 1100 A.C. la primera parte de estos papiros relata una leyenda en la que la Diosa Isis por medio de la picadura de una serpiente que ella había creado mágicamente consiguió conocer todos los nombres del dios sol Ra y en base a esto tener dominio sobre los ciclos solares. A pesar de lo épico de la historia, éste era un conjuro de uso doméstico y casi cotidiano. La creencia era que tal como la diosa curó a Ra de la picadura de la serpiente mágica que ya había enviado así los mortales se curarían de las picaduras de estos animales.
En fin, los egipcios trataron de resolver inquietudes y en algunos casos inseguridades naturales tales como la salud, el amor, el poder o el ejercicio de la venganza por medio de la magia. Ellos creían que podían ser protegidos o atacados por fuerzas superiores y que por lo tanto debían controlarlas. Los descubrimientos de todos estos conjuros son la prueba evidente de que en algún momento la magia formó parte de los sucesos diarios en el Valle del Nilo. La gente que lo poblaba creía que las fuerzas sutiles podían hacer mucho en su favor, pero ciertamente el abuso de esta forma de conseguir la seguridad en la vida diaria llevó al mundo egipcio antiguo a convertir una sociedad que había sido organizada bajo las reglas de las mentes iniciadas en una sociedad llena de supersticiones y miedos cuando con el tiempo los secretos de los antiguos magos fueron revelados y comunicados sin control haciendo uso y abuso de esta magia hasta convertirla en hechicería y curandería, lo que sucedió especialmente durante la época tardía, lo que nos lleva a la gran pregunta sobre si está utilización de creencias mágicas fue el indicador social de una nación que ya no tenía seguridad en sus propios valores civilizadores de antaño.




miércoles, 15 de noviembre de 2023

Diosa Isis



La diosa Isis es una de las mayores
diosas egipcias.
Ella era la esposa y la semi hermana de Osiris. Tuvieron un hijo llamado Horus.
Isis era la diosa de la vida y la magia, por lo que pudo proteger a mujeres y niños. También ayudó a las personas enfermas al curarlas de su enfermedad. Sus símbolos eran el Ankh, sus alas y el tocado de su trono.


Los dioses y diosas egipcios generalmente comenzaban en un solo lugar. Tenían sus propias ciudades donde fueron venerados a lo largo de los siglos. En el antiguo Egipto era popular que la esposa pudiera ser hermana del rey porque preferían que la reina viniera de la familia real. La ciudad o el pueblo de Isis adorado no se encontró a lo largo de la historia temprana. Porque no había templos conocidos para ella.
Especialmente la leyenda de la fiel esposa del Señor del inframundo en el antiguo Egipto (Osiris), la Diosa Isis y su famoso hijo Horus, quien se vengó del patético asesinato de su padre por el malvado Dios del desierto y las tierras extranjeras.
Puedes ver la historia completa y el mito de Isis y Osiris. Representado en las paredes de los templos antiguos de Egipto como el Templo de Edfu  y el Templo de Philae, en Asuán.
La adoración de Isis en ciertos templos no comenzó hasta finales de la dinastía 30. Antes de eso, la gente adoraba a Isis en los templos de otros dioses durante el reino medio y el nuevo reino de la historia del antiguo Egipto. En la dinastía 30, la gente adoraba a Isis con su esposo Osiris y su hijo Horus.
En la época romana, los templos de Isis se hicieron más populares. Uno de ellos se conoce como el Templo de Filae. Años tras años, los templos de Isis fueron muy famosos que se desplegaron a bordo, y sus seguidores transfirieron la veneración de Isis a la diosa semítica Astarté, debido a la similitud de nombres. En la era helenística, también se convirtió en la diosa que protegía a los marineros. Una vez en Egipto, Cairo Top Tours se encargará, a través de nuestros guías altamente cualificados y especializados en egiptología, de que su visita a la tierra de los faraones sea todo un éxito.





domingo, 5 de noviembre de 2023

La lujuria y el amor - María Magdalena


Amados hombres y mujeres:

¡Yo Soy María Magdalena y os saludo a todos!
Estoy aquí entre vosotros como un alma, como una mujer, como una hermana. Soy una con vosotros y, habiendo sido humana, conozco todas las emociones que hoy tenéis. No son extraños para mí.
Lo que más me llama la atención, ahora que estoy observando la vida en la Tierra desde este plano, es la preciosidad de la vida que hay en el planeta. La vulnerabilidad del ser humano, el dolor y las heridas que sufrís mientras estáis en la Tierra. Y a la inversa, vuestro increíble valor, vuestro persistente deseo de Luz y Amor, vuestra perseverancia y alegres victorias. Para mí, eso es lo que caracteriza a la Tierra ahora. Os veo como ángeles valientes que emprenden esa experiencia por vosotros mismos.
Cuando descendéis a la vida terrenal, casi siempre venís de un reino que vibra a un nivel más alto de lo que lo hace ahora la sociedad humana en la Tierra. Desde algún lugar profundo aceptáis recibir la energía terrestre. Elegís danzar con la vida de la Tierra, la cual, en parte, es la danza con la oscuridad, con el miedo, con la resistencia, con la soledad y con el sentimiento de estar perdido.
Asumisteis ese riesgo, y yo ahora puedo ver por qué. A pesar de todo el sufrimiento, del esfuerzo, de la densidad, no hay otro momento tan profundo, tan rico y tan intenso como cuando estáis encarnados en la materia.
Sin embargo, a menudo, queréis salir de la forma y moveros más allá, fundiros con algo más grande, algo superior. Buscáis ser liberados de los confines de la vida terrenal. Pero yo veo vuestra belleza tal como sois, como seres humanos: hombre, mujer, niño o adulto. En esa forma específica que tenéis, irradiáis la Luz de la Creación.
Muchas tradiciones espirituales se han centrado en la trascendencia de la forma humana, diciendo frases como estas: “El cuerpo no es bueno, no es un mensajero de la verdad”. “Las emociones no son de fiar, las pasiones están fuera de todo cuestionamiento”. “La sexualidad es una fuente de tentación, sí incluso es venenosa.”
Toda la existencia terrenal realmente fue debilitada y extirpada de su santidad por esta clase de pensamiento y eso ha ocurrido por el deseo de control.
Ha habido poderes en la Tierra que han querido tener el control sobre la vida. Y para ejercer el control sobre las personas, la mejor forma de lograrlo es por medio de la mente: a través de ideas e imágenes que vosotros disemináis, que usáis para adoctrinar. El control mental es mucho más potente que la manipulación mediante el poder físico. Podéis tocar profundamente el alma de las personas y cambiarlas cuando ponéis ante ellas ciertas imágenes acerca de cómo son, acerca de su solvencia o indignidad y de la bondad o “maldad”, entre comillas, de sus impulsos naturales.
De ese modo habéis sido profundamente afectados y, debido a ese condicionamiento, comenzasteis a ver la vida en la Tierra como un sin sentido. Eso se os ha enseñado e inconscientemente aún sostenéis tales impresiones. Aún tenéis una influencia en cómo pensáis acerca de vosotros mismos, en cómo sentís vuestro cuerpo, vuestra sensualidad, vuestros deseos, vuestras emociones y vuestras pasiones.
En estos días las cosas comienzan a aflojar; las viejas ideas están al borde del colapso. Eso de debe a que que más y más personas están despertando y sintien el deseo de ser auténticos. Esta nueva ola de energía está despertando a las personas individualmente, uno por uno y, a medida que crezca, afectará a la sociedad como un todo. Podría decirse que es un movimiento de retorno a la Tierra y de regreso a vuestro ser natural, siendo parte de la Tierra. Vuestro cuerpo es parte de la Tierra; vuestra sexualidad, vuestros instintos, el lenguaje de vuestro cuerpo, son parte de la Tierra. Vuestra naturaleza terrenal no puede ser negada indefinidamente; es una parte viable de la Creación.
¿Y cómo lleváis esa conexión entre lo bajo y lo elevado? Tradicionalmente, se os dijo que esa espiritualidad tenía que ver con “lo elevado”, y a menudo también con la servidumbre a un ideal – tal como encomendaros al servicio de vuestro vecindario o comunidad. Y lo bajo fue equiparado con lo que está basado en el ego, centrado en uno mismo, persiguiendo vuestros propios deseos. Si vosotros seguís vuestras inclinaciones, os “salís de la pista”; lo basado en el ego estaba cargado con el pecado y el juzgamiento.
Ahora, sin embargo, estáis en mitad de una transformación en cuanto a lo que pensáis acerca de la espiritualidad. Sentís ese llamado a cambiar en todo vuestro ser y habéis venido aquí a apoyar el despertar de la conciencia en la Tierra.
Antes de que dierais el salto a vuestra vida actual, sentisteis el potencial de un cambio fundamental que tendría lugar en esta época. Vuestra alma sintió ese tirón y decidisteis que deseabais ser parte de ello, por lo que volvisteis aquí de nuevo. El dominio de la vieja conciencia había sido llevado al límite. Ahora, las cosas tendrían que ser diferentes. Incluso la supervivencia de la humanidad, de la naturaleza y de la armonía con la Tierra depende de ello.
Este proceso de despertar y de transformación os pide que os volváis hacia lo llamado inferior en vosotros mismos y que le asignéis un valor completamente diferente. ¿Y qué significa ese giro hacia lo inferior? Pues significa conectar con vuestro cuerpo, con vuestro abdomen, con vuestras emociones, al mismo tiempo que reconocéis vuestra naturaleza animal.
Como seres humanos habéis vivido tanto tiempo en vuestra mente que habéis perdido la conexión con lo que yo llamaría vuestra “animalidad”, la parte animal, la parte instintiva que hay en vosotros. Ese término inmediatamente evoca en vosotros ciertas asociaciones, ¿pero qué es realmente la “animalidad”? Los animales no tienen energía mental, como tienen las personas. Ellos viven del instinto, pero ese instinto es mucho más sofisticado. Vuestro instinto está en el abdomen. El instinto os ayuda a percibir directamente cómo os hacen sentir las cosas: sientes que es bueno o sientes que es repulsivo; si esa sensación conlleva algo deseable o si prefieres que esa sensación desaparezca. Pero lo que es difícil para las personas es confiar en su instinto, y a veces ya no pueden sentirlo. Habéis vivido tan fuertemente desde la mente que habéis perdido la conexión con vuestro instinto, la sabiduría de vuestra naturaleza animal.
Vuestra relación problemática con vuestra animalidad, el animal que hay dentro de vosotros, se muestra claramente en el área de la sexualidad. 09:38 ¿Qué sucede cuando una persona inicia una relación íntima y sexual con otra? En una amistad, donde no hay sexualidad, hasta cierto punto podéis permanecer fuera del área de lo instintivo, de la naturaleza animal. Podéis conectaros desde la mente y, cuando la conexión se hace más profunda, también desde el corazón. Pero una vez que el área de la sexualidad se abre entre dos personas, hay otras fuerzas en juego. Hay una atracción instintiva a nivel físico, una atracción entre opuestos, que poco tiene que ver con la mente ni tampoco necesariamente con el corazón.
El poder de la pasión sexual a menudo atemoriza a las personas y ellas pueden actuar de dos maneras. La atracción puede infundir tal temor a perder el control, de perderse a uno mismo, que se amilanan y se retiran o siguen el flujo de la atracción, pero manteniéndose centrados en las sensaciones de deseo sexual y no se abren a la profunda intimidad a la que la sexualidad puede iniciaros. Es muy raro que dos personas puedan estar en intimidad y experimentar una conexión tanto a nivel de su naturaleza animal como de su corazón. Y eso es una pena, porque la sexualidad realmente puede ser la puerta de entrada a una profunda mezcla de amor humano y espiritual.
¿Por qué es tan difícil para los hombres y mujeres experimentar el aspecto sagrado y sanador de la sexualidad? En lo referente a lo físico, a los instintos sexuales, vosotros habéis crecido con toda clase de tabúes y prohibiciones. Eso comenzó a cambiar hace algunas décadas, pero todavía no hay una libertad real en esa área. ¿Os sentís cómodos con las sensaciones de deseo sexual que experimentáis? ¿Podéis disfrutarlas? ¿O en realidad es algo inquietante de lo cual queréis deshaceros, ya sea teniendo sexo físico por pura necesidad fisiológica o evadiéndoos a través de la fuerza mental?
Todavía es difícil para las personas abrazar juguetona y alegremente sus propios deseos sexuales. Lo que sucede es que o se estancan en juzgamientos o miedos acerca de eso, yendo hacia la mente, o se sumergen en sus deseos sexuales de una manera culpable, secreta, haciendo de la sexualidad algo que acontece en la oscuridad. En ambos casos no puede haber conexión entre el corazón y la bestia, entre lo superior y lo inferior, entre la lujuria y el amor. No ser capaces de valorar la parte animal, también os apaga la parte amorosa y espiritual.
¿Cómo podéis reconectar lo que fue separado y sentiros más libres con vuestra naturaleza sexual y animal? Ante todo, honrando el cuerpo y soltando los viejos juzgamientos acerca de la lujuria y de la sexualidad. El deseo sexual es un flujo natural de energía generado por el cuerpo. Es inocente y no es inherentemente peligroso ni destructivo. Tratad de recibirlo con alegría y placer. Siempre que sintáis deseo sexual, disfrutad las sensaciones de hormigueo en vuestro cuerpo, vedlo como agradable en sí mismo, sin tener que actuar sobre eso.
Hay una sensualidad básica en vuestro cuerpo que existe como una tendencia subyacente y que os permite disfrutar diferentes clases de sensaciones corporales tales como comer, beber, tocar, bailar, bañarse o caminar bajo el sol.
La sexualidad, tener sexo con otra persona, es una expresión de esa sensualidad básica que os pertenece como seres humanos. No os avergoncéis de ello, disfrutadlo. Vuestra naturaleza sensual es algo precioso y delicioso. Si vosotros abrazáis vuestra naturaleza sensual y recibís las sensaciones de deseo sexual con una mente abierta, ¡os divertiréis con ello! Podríais compartirlo con otra persona y, si hay una conexión más profunda entre ambos, notaréis cómo el flujo del deseo sexual en realidad os acercará, permitiendo que los corazones se abran el uno al otro y se fundan no sólo a nivel físico sino también a nivel emocional y espiritual. El deseo sexual puede conducir al amor y a la intimidad genuina.
Lo que quiero enfatizar es que el deseo no es lo opuesto al amor sereno y sagrado entre dos personas. La lujuria y el amor pueden ir de la mano y el deseo sexual en realidad puede ayudaros a alcanzar un profundo estado de intimidad con otra persona, siempre y cuando os rindáis a él sin vergüenza ni reservas.
Muchos de vosotros tenéis arraigada la idea de que de que si os soltáis, si cabalgáis la ola de vuestras emociones o pasiones, las cosas se os irán de las manos. Pero con frecuencia es justo lo contrario . Si intentáis mitigar o controlar algo como la pasión sexual, estáis trabajando en contra de una fuerza natural que es tan poderosa que de todos modos os perderéis. Al mitigarla, provocáis expresiones retorcidas e incluso pervertidas de la sexualidad. Degradar las formas de la sexualidad siempre va acompañado de juzgamientos rígidos y enfermizos acerca de la naturaleza humana. Por eso el fervor religioso y la perversidad sexual a menudo van de la mano.
Que os sintáis seguros con vuestra propia naturaleza sexual es el primer paso hacia una conexión íntima con otra persona. Vosotros apreciáis vuestro propio cuerpo y la clase de experiencias que quiere ofreceros. Por supuesto, conectaros íntimamente con otra persona requiere más que sólo esto. Estáis tratando con otro ser, conformado y moldeado por un trasfondo y una historia diferentes. Para que ambos os sintáis seguros y a salvo, los corazones tendrían que abrirse uno al otro, porque ambos habrán construido defensas para protegeros a la hora de rendiros a otra persona, en contra de la confianza. Todos vosotros sufrís viejas heridas emocionales. Cada uno de vosotros tiene muchísimas defensas y es importante reconocerlas en vosotros mismos.
La intimidad emocional surge cuando vosotros estáis decididos a enfrentar vuestros propios miedos y cuando realmente deseáis comprender el dolor de cada uno. Cuando estéis dispuestos a hacerlo, el corazón se alegrará y habrá un flujo de sanación entre vosotros. Os aproximaréis el uno al otro, tanto a nivel corporal como a nivel álmico. Ese delicado proceso de aproximación es de lo que realmente se trata el arte de hacer el amor. Involucra devoción, paciencia, honestidad y coraje. Y es tanto apasionado como altamente espiritual.
Cuando inicialmente hablé acerca de la preciosidad de la experiencia humana en la Tierra, también me estaba refiriendo al arte de hacer el amor.
Como el alma que sois, vosotros no estáis ligados a la forma. En esencia, no sois un hombre o una mujer, un niño o un adulto, un enfermo o una persona sana; esas son manifestaciones temporales. Sin embargo, aquellas formas no permanentes ofrecen una variedad de experiencias que son potencialmente exquisitas y profundamente espirituales. Ser una mujer o un hombre os ofrece la posibilidad de experimentar el hacer el amor humano y disfrutarlo física, emocional y espiritualmente.
En la sociedad humana hay mucha confusión acerca de la sexualidad. En el encuentro entre un hombre y una mujer puede haber una apertura hacia una comunión sagrada, un espacio en el cual vosotros os sentís elevados hacia una totalidad que os trasciende a ambos como seres humanos. Podéis llamarlo el alma o Dios, pero lo notable es que esta experiencia sagrada no se parece para nada a la lujuria, aunque la lujuria – exploraros uno a otro físicamente – forma parte del inicio de ello. Vuestra naturaleza terrenal no es inferior ni vil; la sexualidad y la espiritualidad pueden complementarse. Por eso yo os animo a que os sintáis cómodos con vuestra propia pasión, con vuestros deseos corporales, con vuestra sexualidad y a que lo exploréis a vuestro propio ritmo.
De hecho, ahora me gustaría invitaros a que dejéis que vuestra conciencia descienda hasta el interior de vuestro abdomen. La conciencia no es nada más que el foco, por lo tanto dirigid ese foco hacia vuestro abdomen. Experimentad cómo se encuentra esa área y sumergíos más profundamente en la región de vuestros órganos sexuales y el chakra raíz, en vuestra pelvis.
Descended con vuestra atención hacia esa región de vuestro cuerpo, siendo objetivos y neutrales. Esa es una parte maravillosa de vuestro cuerpo. Sentid ahí la fuente de la fuerza de vida. Quizá veáis o percibáis un color. Experimentad cómo podéis dejar que ese flujo de la fuerza de vida, de la sensualidad y de lo físico, descienda hacia vuestras piernas y conecte con la Tierra.
Sentid cuán beneficioso y natural es experimentar ese flujo del cuerpo.
Observad si vuestro cuerpo necesita algo, si estáis dejando que vuestro cuerpo experimente todo lo que desea experimentar. ¿Hay algo que vuestro cuerpo quisiera experimentar más a menudo en vuestra vida diaria? Puede ser algo simple, algo que vosotros omitís mentalmente.
Tomaos seriamente esas necesidades; el cuerpo quiere llevaros al Hogar. El cuerpo no está en oposición al alma, porque es la misma alma en forma material. Es vuestra mente, más que vuestro cuerpo, lo que os destierra de vuestra alma. De manera que haced las paces con vuestro cuerpo y disfrutad de sus múltiples ofrecimientos.
¡Y así es!
Con amor,
María Magdalena

Canalizado por Pamela Kribbe

María y la conciencia fractal

 



Amados:

El día que el ser humano esté en armonía con el planeta, todos sus ríos rebosarán agua, todas las nubes estarán cargadas de agua, toda la Naturaleza brotará por sí misma.
El día que el ser humano ame al ser humano, expandirá su vibración de tal manera que no quedarán toxinas en la Tierra.
Estamos en una espiral de producción de existencia y, simplemente, se trata de unificarnos internamente. Todo ello nos dará un propósito en el proceso y la responsabilidad de nuestra vida.
Somos nosotros quienes creamos las realidades. Es nuestro Ser Divino quien nos invita a clarificar todas las líneas de vida, a calificar los bloques de conciencia, a definir qué queremos vivir en el presente, a poner nuestro foco de intención en los procesos…
Cuando te cuidas y amas de ti lo suficiente, es cuando realmente unificas tus cuerpos.
Afrontar lo que te apetece, es la mejor doctrina; es la voluntad y el coraje de descubrirte en tu conciencia. Asistirte en la transición para aprender tu propia Luz, es dirigirte al camino de tu auténtica verdad.
Estos días os invitan a la introspección, a la búsqueda de la liberación y de la visión nueva.
Estamos siendo llamados a integrar todas las partes de nosotros mismos.
Nuestras células son patrones de geometría que manifiestan conciencia y, para ello, pueden moverse y tienen que estar libres de barreras a fin de alinearse cada vez, a cada instante, a cada situación.
En realidad, nuestro cuerpo físico es la manifestación de nuestra conciencia.
Cuando no nos manifestamos desde la conciencia interior, estamos rompiendo la geometría de nuestras células y de nuestros cuerpos, y eso nos enturbia el hecho de poder definirnos mejor y confiar en nuestra conciencia.
Siempre y cuando aceptemos la realidad de este planeta, de ese mundo y de esa conciencia, podemos manifestarnos en cualquier realidad planetaria.
El trabajo profundo con los Rayos de Luz, nos ayuda a volver a la geometría, al sonido, a la vibración en armonía de diferentes aspectos de nuestra vida.
Las frecuencias de los Rayos son como vehículos de conciencia que te ayudan a formarte en tu memoria original y en los diferentes procesos y realidades que ofrecen aprendizajes o aspectos de la vida a tu yo individual.
Cuando te alineas en la materia y en la conciencia, se abren realidades que no conocías, ya que pones el foco en la frecuencia y no en como deben de ser los cambios ni en los tiempos ni en las realidades.
Trabaja en la individualidad en ti, alíneate en Unidad y permite que todos las cristales de tu cuerpo se muevan como un engranaje hacia la vibración en la que pones el foco.
Existe una transmutación de hilos en nuestra geometría que muchas veces está asociada al triángulo de la madre María, una forma cósmica de la Trinidad.
Esa frecuencia nos ayuda a que todos los rayos y frecuencias del universo formen un cuerpo arcoíris y, cuando podemos integrarlos todos de forma ligera y natural, se abre el auténtico Amor a todos los seres vivos.
Entonces, es cuando podemos sentir el sonido de un solo corazón, lo que los antiguos llamaban «la música de las esferas universales».
Cuando ordenamos nuestras frecuencias, estamos reconstruyendo el Sonido Universal. Esas frecuencias brillan y resuenan con el Amor e intensifican el latido universal, es decir, crean vida para que otros florezcan, sin dominación ni abuso sobre ninguna raza ni ser vivo.
Existe la misma cantidad de Amor en un ser que camina por el universo, que en el de mayor y más elevado aspecto dimensional. Solo que uno confía en su capacidad de aportar Amor a la Vida y el otro aún no se siente capaz de crear su propia vida. ¡Pero ambos son pura energía!
Y todo ello se registra en el Sol de Alción para que podamos acceder a ello cuando sea necesario y abrir nuestra llave del corazón a fin de unirnos a todos nuestros cuerpos etéricos desde el cuerpo físico.
Esto es lo que vamos a vivir en los próximos días. Vamos a reescribir nuestra geometría interna y a cerrar nuestros agujeros negros, que son vacíos de conciencia, a los que les podemos dar una forma de amor e intención.
Muy amorosamente, María

Canalizado por Elsa Farrús

lunes, 23 de octubre de 2023

Los Templarios

 




La Orden del Templo tiene sus raíces en el contexto de las Cruzadas.
Para los cristianos del siglo XI, Jerusalén era el centro del mundo, la ciudad santa que albergaba la Tumba de Cristo y el recuerdo de grandes momentos de su vida.
Las peregrinaciones se habían desarrollado allí desde el año 1000, pero se vieron cada vez más amenazadas cuando los turcos selyúcidas, recientemente convertidos al Islam, invadieron Asia Menor.

A partir de 1049 dominaron Irán, Irak, Siria y Armenia. En 1071, aplastaron al ejército bizantino. El camino a Jerusalén escapó entonces del control cristiano de Bizancio. En 1095, en el Concilio de Clermont, el Papa Urbano II, un Gam Gamelino, apeló a los caballeros de Occidente para liberar Jerusalén. Se enfrentan masivamente bajo las órdenes de Godofredo de Bouillon. Los cruzados conquistaron Antioquía en 1098 y Jerusalén en 1099, luego Cesarea en 1101, Acre en 1104, Trípoli en 1108… Mientras que la gran mayoría de los caballeros regresaron a sus fortalezas occidentales, los peregrinos siguieron acudiendo en masa pero, al acercarse a Jerusalén, su seguridad siguió amenazada.

Misiones de los Templarios

Inicialmente, los Caballeros Templarios, una pequeña tropa de “pobres caballeros de Cristo” que vivían religiosamente y en la indigencia, proporcionaban la policía de carretera, escoltando a los peregrinos cuando se acercaban a Jerusalén, particularmente en los estrechos desfiles entre Cesarea y Haifa, o hacia lugares emblemáticos de la vida de Jesús, como el Lago Jordán. A petición del Rey de Jerusalén, Balduino II, después del Concilio de Troyes, formaron el ejército permanente de los Estados Latinos de Oriente, junto con los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén y la Orden Teutónica, las otras dos principales órdenes religiosas y militares. En el frente, en sus fortalezas de Oriente, pero también en la Península Ibérica, los caballeros templarios dividían sus vidas entre la oración y la guerra, en el silencio y la austeridad, el coraje y la disciplina.

En la retaguardia, dentro de las comandancias que se extendieron gradualmente por toda Francia, pero también por Inglaterra, Escocia, Italia, España y Portugal, los Caballeros Templarios trabajaron para hacer crecer sus fincas agrícolas, y en las comandancias urbanas, sus actividades comerciales. Los beneficios se destinan a financiar las campañas en el Este y a suministrar a sus hermanos caballos, armas, cereales, carne seca, etc. Los Caballeros Templarios se dividen en tres grupos: caballeros, hermanos servidores (o sargentos) y capellanes, que son los únicos Caballeros Templarios que son sacerdotes. Todos son reconocibles por la cruz roja que llevan cosida en su capa. Desde sus comienzos, la Orden del Temple experimentó una fuerte expansión debido a las vocaciones que suscitó y a las numerosas donaciones que recibió. Tras la pérdida de San Juan de Acre, última posesión de los latinos en Oriente, los templarios establecieron su sede en Chipre y desde allí trataron de restablecerse en Palestina, pero las iniciativas de Jacques de Molay fracasaron, sobre todo en el islote de Rouad en 1302.

Abolición de la Orden del Templo

En el marco de su conflicto con el papado desde Bonifacio VIII, el rey de Francia, en busca del absolutismo, soñando con ser papa en su reino, orquesta una campaña de desprestigio contra los Caballeros Templarios, cuya Orden, que ha permanecido muy poderosa, depende exclusivamente del Soberano Pontífice. Luego, con la complicidad de la Inquisición, aunque Clemente no fue advertido, organizó una gigantesca operación policial que llevó al arresto de todos los Caballeros Templarios del reino y a la confiscación de sus bienes el viernes 13 de octubre de 1307. Horrorizados, encarcelados, brutalizados, amenazados e incluso realmente torturados, una gran mayoría de los Caballeros Templarios interrogados en París, y en particular todos los dignatarios, hicieron las confesiones que los inquisidores esperaban. Se les acusa de obligar a los nuevos reclutas a escupir en la cruz, de obligarles a dar besos “obscenos”, de incitarles a la homosexualidad y de adorar a un ídolo. La ola de arrestos se extiende a todos los reinos de Europa pero sólo es seguida por confesiones donde se aplica la tortura.

Cuando en Francia, en la primavera de 1310, se reunieron y denunciaron las condiciones de sus interrogatorios y de su detención para retractarse de sus confesiones y proclamar alto y claro la inocencia de la Orden del Temple, 54 hermanos fueron, por ejemplo, condenados a ser quemados en la hoguera por haberse retractado de sus confesiones y quemados al día siguiente, 12 de mayo de 1310 en París. Los Templarios abandonaron entonces toda resistencia.

 


La Orden del Temple no fue condenada, sino suprimida el 22 de marzo de 1312 en el Concilio de Viena (Isère), por Clemente V, que atribuyó todos los bienes de los Caballeros Templarios a la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Hubo dos excepciones. En el Reino de Valencia, la nueva Orden de Montesa recuperó los bienes tanto de los Caballeros Templarios como de los Hospitalarios y en Portugal, donde el Rey Dionisio I (1279-1325) obtuvo del Papa en 1319 que la Orden del Temple, con sus hombres y bienes, se convirtiera en la Orden de Cristo que él había creado y puesto bajo su protección.

 En 1314, el Gran Maestre Jacques de Molay y el Comandante de Normandía Geoffroy de Charnay fueron quemados en París, reclamando la inocencia de la Orden del Temple.