viernes, 25 de abril de 2014

Karma familiar o Herencia karmica



Los efectos sobre el destino que con más claridad se suelen percibir en la vida son los que corresponden al Karma heredado, y porque no decirlo, también al Dharma, ambos están en la balanza de la herencia, al igual que en el plano material tenemos las obligaciones y derechos, los padres nos pueden dejar un buen patrimonio pero también importantes deudas, lo que traducido al plano espiritual sería un Dharma o un Karma.  Este legado de naturaleza familiar lleva implícito un efecto en esferas más distantes como el grupo social o la cultura y  país donde se nace.

En la materialización de éstas obligaciones y derechos regidos por la ley de causa y efecto, interviene un elemento primordial que es el tiempo, el cual condiciona y permite en diferente forma y grado la materialización del Karma y el Dharma. Cuando hablemos de Karma heredado debemos de entender también su contraparte el Dharma, pues como hemos dicho se hereda tanto lo bueno como lo malo. Como ya sabemos las creaciones kármicas tienen tres orígenes, pensamiento, palabra y obra, lo que da lugar a diversos niveles, sin embargo, el efecto no se manifiesta en los tres niveles, esto es debido a que el pensamiento es inherente a la palabra y a la acción, o sea, lo que confirmaría la primera de las 7 leyes fundamentales de la antigüedad, la que dice así; “El universo es mental”, lo que viene a decir que toda creación es mental, fruto del pensamiento. Tampoco es de extrañar que una determinada forma de pensar o un pensamiento si se repite lo suficiente origine una costumbre y la repetición de ciertos hábitos y costumbre nos lleven a un destino. Tampoco hay que olvidar que los pensamientos aunque en su desarrollo tienen una secuencia temporal están en un estado atemporal hasta su manifestación kármica, la cual origina cuando se producen las circunstancias adecuadas. En esencia se podría decir que pensamientos y realidades materiales van encajando y tejiendo el destino, se condicionan y corroboran mutuamente, dando lugar a una correlación de hechos materiales y mentales que no tienen final, pues cada causa tiene un efecto cuyo resultado a su vez es la causa de otro efecto.  

Volviendo a la herencia familiar debemos de diferenciar entre el plano  físico, mental y espiritual,  el plano físico es más cercano y la carga hereditario de los padres es muy fuerte en él, la fuerza de los genes es imperiosa, en el plano mental la influencia de los padres es considerable pero también la de otros antepasados como los abuelos y anteriores, y en el plano espiritual la herencia se centra en los bisabuelos o tatarabuelos, e incluso en  antepasados más lejanos en la medida que el se trate de una dimensión más sutil. Se puede entender el karma y dharma familiar en el plano físico como más cercano, el plano mental como intermedio y el espiritual como el más extenso vinculado a la esencia de nuestra existencia. 

La herencia familiar suele ser muy determinante, de hecho los genes influyen en cuestiones como la salud y principios básicos de la personalidad principalmente en los que respecta a la naturaleza emocional, y empuja a determinadas relaciones  sociales y trayectorias profesionales. O sea que, heredamos un Karma familiar, que se vincula  a su vez con uno de grupo social y otro de cultura o país.  

FAMILIA: genética, morfología física y mental, naturaleza espiritual.

GRUPO SOCIAL: Entorno, educación, recursos materiales.

CULTURA/PAIS: Cultura, religiones, ideologías, sistema político, marco jurídico, posibilidades y circunstancias. 

No es muy difícil ver las tendencias kármicas o dhármicas en la trayectoria profesional de las personas, en el caso de un hijo que es médico al igual que sus padres, se aprecia lo que se puede denominar continuidad de la causa y el efecto, el hijo como extensión del padre continúa con la tarea de éste con el fin de mejorar y perfeccionar, y aunque el hijo no fuese tan buen médico como el padre, en realidad su trabajo si lo puede ser, pues contará con muchos más recursos debido al avance científico, seguro que tiene una posibilidad de aumentar dharma y disminuir dharma, este seria un destino de camino trazado en el que poder alcanzar una mayor perfección, en otras ocasiones la actividad social y profesional de los padres no tiene nada que ver con lo que hace el hijo, esto puede dar lugar a una evolución o involución según el caso, pero siempre existirá un nexo que relaciona las actividades de uno con otro, aunque no es menos cierto que pueden intervenir numerosos factores que aumentan la complejidad. 

Veamos otro caso una persona que consigue un estanco, su hijo aunque o continúe con el estanco tiene un alto porcentaje de seguir vinculado al estado, sigue la misma tendencia de diferente forma, pero los principios son los mismos, la necesidad de referencia, de orden y sobretodo de seguridad económica, el camino es el mismo, es posible que se dedique al campo de la justicia, la enseñanza, la administración o cualquier otra actividad en la que la administración este de por medio,  seguirá vinculado por Karma o Dharma al estado, incluso indirectamente por un hospital construido por el estado y de gestión privada, un colegio subvencionado, en la justicia puede que sea registrador o notario, no necesariamente tener nómina directa de la administración, es lo que ofrece el paraguas de la administración lo que precisa la persona y constituye su ley de causa efecto, en el caso que busque evolucionar de verdad, establecerá el principio de diferencia que afectará no sólo a la acción y medios, sino a las necesidades y a su creatividad, es entonces cuando se asumen importantes riesgos pero también se pueden obtener notables beneficios para la persona y la sociedad, no es fácil cambiar la dirección determinada por los ancestros, incluso a veces no es conveniente, es mejor seguir el camino trazado, ya que éste puede tener todavía mucho recorrido. La mayoría de la personas van paso a paso según el karma y dharma familiar, y otras dan el salto, tanto una cosa como otra puede ser para bien o para mal, pero suele ser frecuente que los hijos repitan tendencia, aciertos y errores de los padres, la diferenciación de los padres no suele tener garantía de éxito a no ser que exista una fuerza espiritual de envergadura procedente de los ancestros capaz de trazar un nuevo rumbo al destino con los recursos espirituales de algunos antepasados. Pongamos un ejemplo: la bisabuela por religiosidad y devoción ayudaba en un convento a las monjas que atendían a enfermos, aquí encontramos elementos de compasión y generosidad que no expresaron en los padres, sin embargo, la hija muy lejos de la actividad social y profesional de los padres, actúa de voluntaria ayudando a personas mayores después de su trabajo como psicóloga, en el que tiene un gran éxito gracias a la gran empatía heredada como “don espiritual”. 

Se puede interpretar las tendencias sociales y profesionales de los padres sobre los hijos como fruto del ambiente, pero a poco que se profundice se ve que el ambientalismo es insuficiente para explicar la continuidad o en su caso la diferencia.  

Algo muy importante es reconocer que la tendencia sea continuista o innovadora no significa que se vayan a resolver las cuestiones kármicas. También puede darse que una persona cambie con respecto a sus padres las acciones a realizar en diferentes planos sociales o profesionales, e inicie una nueva actividad de naturaleza espiritual, la cual seguramente estará conectada con algún antepasado.


jueves, 10 de abril de 2014

La reencarnación y la ley del karma

Fuente : María Alejandra Delgado


Existen evidentes distinciones en la vida de los seres: unos son felices, mientras otros desgraciados, a unos la vida les sonríe, mientras a otro les golpea; unos alcanzan éxito, son ricos e inteligentes, mientras otros languidecen en medio de contrasentidos, limitaciones, miserias, enfermedades y problemas de toda índole.

¿A qué se debe esto?

¿Acaso Dios no es justo y misericordioso y trata a todos sus hijos por igual?

La respuesta a esta paradoja no la puede dar ninguna religión, ningún dogma, ni doctrina esotérica, es decir, del vulgo, porque la verdad fue desechada en aras de la pragmaticidad y en su lugar fue acomodado

El dogma de misterio que todo lo cambia y también lo oscurece

Los males de la presente existencia son los frutos de causas indebidas y de grandes injusticias sembradas por cada cual en sus anteriores vidas y que ahora, en el presente, vienen a producir su debido efecto, sus frutos naturales, puesto que se cosecha solamente aquello que se siembra y no otra cosa distinta. ¿Sabía usted eso?

Esto lo explica la sabia Ley de la Reencarnación y su gemela doctrina del Karma, que la religión cristiana elimino de sus enseñanzas en el siglo 6, a raíz del segundo concilio de Constantinopla, por ser la misma contraria a los intereses del dogma implantado.

Esta ley enseña que detrás de todos los efectos visibles, palpables y cognoscibles que afectan al Universo y al hombre, cosas, planetas, personas, pueblos, historias y conformaciones, existen una serie de causas que le han dado origen y nacimiento, puesto que no pueden haber causas que no produzcan efectos, así como tampoco pueden haber efectos sin la existencia de causas previas que le han dado inicio. Independientemente de que la gente lo sepa o no, crea en ella o no, las siete sabias leyes que rigen la marcha del universo entero en los tres planos de evolución consciente, se cumplen de manera fatal e inexorable.

La razón del por que algunos mueren jóvenes o nacen con defectos físicos y limitaciones, mientras otros disfrutan de salud plena, abundancia y dicha, la explica la Ley de Causa y Efecto, a través de sus manifestaciones de la Reencarnación y el Karma.

La reencarnación le permite al hombre entender su misión en el mundo y da respuesta cabal a las tradicionales preguntas del porque y para qué se nace, que estamos haciendo en este planeta, hacia donde vamos, que hay detrás de la muerte, cual es el sentido de la vida y como hacer para descubrirlo a tiempo.

Explica igualmente una vez entendida la cuestión conciencialmente, el por qué unos son felices mientras otros no, unos nacen con talento mientras otros son brutales y grotescos; unos son agraciados y gozan de gran aceptación en la sociedad, entre el sexo opuesto, etc., mientras otros son desagradables, repelentes y no logran alcanzar sus metas en la vida.

Detrás de lo que aparentemente es una injusticia visible, esta la justicia invisible. Esto aún no lo ha comprendido la humanidad, porque han perdido la clave esencial que da la verdadera respuesta, que explica el por qué de tantas distinciones y diferenciaciones entre la humanidad: La Ley de la Pluralidad de Existencias o Reencarnación.

No es la primera vez que estamos en este mundo, ni la actual vida nuestra única existencia. Hemos nacido múltiples veces sobre el planeta, cada vez en nuevos cuerpos, siendo al alma la misma que regresa para aprender las grandes lecciones de la vida y sufrir pruebas y experiencias, dolorosas muchas y felices otras, para compensar errores anteriores.

Lo bueno o lo malo que nos ocurre en la actualidad son los efectos de las causas buenas o malas del pasado, las bondades o las maldades que cometimos contra el prójimo, el altruismo o las barrabasadas, las vivezas, las crueldades y falta de tolerancia, las calumnias y los crímenes ejecutados en el terrible ayer del cual nada recordamos.

He ahí un asomo de tan grande justicia: cosechamos lo que hemos sembrado y los frutos recogidos no son otra cosa que la mensura que se nos esta aplicando con la misma vara que medimos a los demás. ¿No fue eso lo que dijo Jesús?.

La muerte no es el final de un individuo, así como tampoco el nacimiento es su comienzo. Sin la comprensión de la Ley del Karma y la Reencarnación, el hombre no es capaz de saber como están constituidos los planos superiores evolutivos de donde el alma desciende hacia la vida al encarnarse en el cuerpo físico.

La tarea de la evolución es larga, muy lenta, penosa y difícil, debido a que el hombre por su libre albedrío, escoge y traza su propio destino. Nadie le va a obligar a hacer tal o cual cosa, o a abstenerse de tal comportamiento o actitud. El solo traza su vida y se compromete o se libera.

El llamado de los sentidos y el deseo de poder, supremacía, dominio, etc. y la incorrecta justicia o el mal proceder, lo retendrán por muchísimo tiempo en los mundos densos e inferiores tal como este planeta Tierra, donde el nivel espiritual de evolución es bajo y por ello se le tiene como un lugar de sufrimientos y miserias.

La ley del Karma ata al hombre pasional, injusto y malvado a la rueda de múltiples nacimientos dolorosos para que pueda reparar sus errores y extralimitaciones, si hizo el mal o para experimentar nuevas peripecias y sucesos agradables, si hizo el bien, todo en aras de la propia evolución de cada uno, de su propio bien. A los cielos no se llega sino cuando la purificación del ser sea total y los pecados y debilidades redimidos.

Mientras exista maldad o dureza en los corazones, mientras el hombre no se proponga de una vez por todas a ser recto, honesto, justo, bondadoso y bienintencionado, dominador de su naturaleza inferior, nacerá decenas de veces en situaciones y circunstancias donde el mismo mal que aplico a los demás, le será aplicado a él, puesto que con la vara que medimos al prójimo, tarde o temprano seremos medidos. Y ojalá esa medición sea hecha en la actual existencia y no nos sorprenda la muerte con esa falta a cuestas, porque seria peor el resultado al renacer.

Mientras exista un atisbo de injusticia, de codicia y arrogancia y apegos a toda naturaleza, crueldades y ansias exageradas por el oro y las posesiones, mala fe y desamor en los corazones, o cuando por razones cósmicas, en la presente encarnación el hombre no ha expiado ni reparado el mal cometido contra otros en anteriores existencias, deberá volver a la carne, a nacer en mundos tridimensionales como este, mejores o peores, según como sea lo que nos merezcamos a los ojos de la Justicia Divina y lo que uno mismo ha escogido antes de nacer.