jueves, 12 de febrero de 2015

Gurdjíeff y el Cuarto Camino



Por Kevin Roberts
George Ivánovich Gurdjíeff (Alexándropol, 14 de enero de 1872 – París, 29 de octubre de 1949), fue un maestro místico, escritor y compositor armenio, quien se autodenominaba "un simple Maestro de Danzas".
Nacido a finales del siglo XIX en la Armenia rusa, su principal obra fue dar a conocer y transmitir las enseñanzas del Cuarto Camino en el mundo occidental. Una personalidad misteriosa y carismática, con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una posible evolución espiritual y humanitaria. Falleció el 29 de octubre de 1949 en Fontainebleau, Francia.
«Gurdjíeff mostró que la evolución espiritual del hombre, es el resultado del crecimiento y desarrollo del  interior individual; que tal apertura interior es la meta de todas las religiones, de todos los caminos, pero que requiere un conocimiento directo y preciso, y que sólo se puede adquirir con la ayuda de algún guía con experiencia y a través de un prolongado estudio de sí y del trabajo sobre sí mismo»

¿Qué es el cuarto camino?

El objetivo de la enseñanza de G.I. Gurdjieff, referida como el cuarto camino o el trabajo, es el de construir el "alma", esto es, algo en nosotros que por sí mismo puede soportar el choque de la muerte física y continuar existiendo por un período determinado. Es necesaria mucha preparación para lograr este objetivo. Muchas distracciones de la vida ordinaria deben ser revalorizadas a la luz de esta enseñanza.
El cuarto camino o camino del "hombre ladino" incluye elementos prácticos de los tres caminos fundamentales y, por lo tanto, es necesario abordarlos brevemente.
 El primero, el camino del fakir :
Logra la iluminación a través del dominio de las sensaciones por varios medios de ascetismo, como acostarse sobre una cama de clavos, pararse sobre las puntas de los dedos de los pies por meses, etc. Esto requiere unos cincuenta años de práctica y es incierto en el mejor de los casos.
El segundo camino, el camino del monje o la religión:
Requiere de sufrimiento emocional y, aunque no requiere de tanto tiempo como el camino del fakir, aun demanda cerca de 25 años.
El tercero, el camino del yogui:
 Se abre a la iluminación en más o menos 10 años a través del dominio de posturas o movimientos. Alguna gente piensa que los yoguis son intelectuales, pero se trata meramente de "posturas del pensamiento" que apuntan a la interrelación del cuerpo-mente.
Finalmente, el cuarto camino o cuarta filosofía:
 Como la describe Jesús en los Rollos de Mar Muerto, usa de una manera ladina las partes necesarias de las otras tres vías. En lugar de alcanzar el dominio completo de alguna función, usa el mínimo dominio de cada "centro": el instintivo, el de movimiento y el emocional. Habiendo así alcanzado el control sobre estas "partes" uno está listo para "preparar el camino", es decir, desplazarse hacia un dominio general de la mente-cuerpo purgando los elementos innecesarios. El cuarto camino o "trabajo" al contrario de los otros tres que demandan aislamiento, debe llevarse a cabo en medio de la vida ordinaria y, ejecutado adecuadamente puede ser alcanzado en dos años.
El avance del cuarto camino (el camino es siempre y en todas partes el mismo, sólo difieren los métodos de abordarlo) es definido por el nivel o "escala" de organización de la conciencia, lo cual puede ser referido como "los cinco estados del ‘yo’". La gente que no puede encontrar un camino las hay en abundancia, están compuestas de miles de "yoes" diferentes que alternadamente toman el control del cuerpo-mente, tan sólo para ser sustituido por otro "yo" minutos, o aun más frecuente, segundos más tarde. Por ejemplo, un "yo" promete levantarse temprano, que es el "yo" que se va a la cama, luego el "yo" que se despierta en la mañana no teniendo idea de la promesa hecha, decide seguir durmiendo. Similarmente ocurre con la comida, el sexo, el dinero, los trabajos, las relaciones; un "yo" promete "hacer" algo que otro "yo" debe llevar a cabo y al último nunca se le informa del compromiso. Aunque el "sabor" de esta verdad es un tanto amargo, se necesita poca investigación para que la demuestren rápidamente ustedes mismos. En el trabajo este estado de pluralidad es llamado "sueño".
En alguien que empieza a buscar se ha formado lo que se llama el "centro magnético". Esto puede ser entendido como un grupo de "yoes" que tiene un interés común que yace más allá del terreno de la vida ordinaria. Tienen el sentido de algo más significativo que el deseo pasajero de "yoes" menores y busca respuesta a las inquietudes y a las eternas preguntas de la humanidad, así como a las desconcertantes inconsistencias de sí mismos. Es este centro magnético el que guía a la gente hacia el trabajo, de hecho, puede que lo haya guiado a usted a este artículo.
Tal como para todo estado de conciencia del centro magnético en adelante, hay "ejercicios prácticos" que estabilizarán o "cristalizarán" este grupo de "yoes" que están buscando la verdad.
El trabajo caracteriza estos cinco estados como una escalera que conduce al "camino" el cual se inicia en la parte superior de la escalera. El segundo paso es llamado mayordomo interino. Para que ocurra el mayordomo interino es necesario cierto balance de las funciones (antes mencionadas). Esto se logra a través del grupo de "yoes" que comienza a organizar la "máquina". A medida que las funciones y la energía o combustible que usan son estudiados hay desplazamientos que se deben a la observación misma. Esto puede ser comparado alegóricamente con niños que saltan en una cama y se detienen cuando el padre asoma la cabeza por la puerta. Aunque los resultados parezcan dramáticos este método de cambio tiene límites definidos. Al cristalizar el mayordomo interino a través de ejercicios práctico nos convertimos en el "hombre equilibrado" en el cual los "centros" o funciones han asumido los roles y la importancia que les son propios.

Si un maestro es de ayuda en los dos escalones previos, se vuelve indispensable para el tercer escalón, el cual es llamado mayordomo. Mientras el mayordomo interino no tiene autoridad definida y únicamente observa, el mayordomo puede hacerse cargo. Antes de mayordomo únicamente existen dos niveles de conciencia para nosotros: el sueño (en la cama) y el "estado de vigilia" el cual también es llamado sueño en el trabajo. Con mayordomo interino logramos vislumbres ocasionales de un tercer estado de conciencia que con frecuencia es descrito en algunos libros como despertar espiritual. Aunque estos vislumbres se pueden alcanzar en condiciones externas especiales, usualmente con el retiro del flujo de la vida, así como escenarios naturales majestuosos, rápidamente retrocede cuando "bajamos de la montaña". Con el mayordomo este estado está disponible permanentemente, hemos trasladado la montaña a nuestro mundo interior. Adicionalmente hay un marcado cambio de visión, de "ver" que puede aproximarse vagamente a cambiar de cientos de colores a millones de colores en un monitor de computadora.
El cuarto nivel de conciencia que ocurre con la cristalización del amo, el cual es en sí mismo el cuarto escalón, completa la escalera, la preparación para el camino y se abre al camino mismo. Solamente a partir de este nivel puede uno ser descrito con precisión como estando en el "camino" del cual se habla y es aludido en todas las enseñanzas religiosas, místicas y filosóficas. Un término en particular necesita definición o "des-definición", a saber, "comprensión". Ordinariamente decimos que entendemos algo tan pronto como encontramos una etiqueta para ello, un lugar en nuestro archivo por así decir. En el cuarto camino "comprensión" es el resultado del "conocimiento" y del "ser" (también estos términos deben ser definidos). Esto puede ser visualizado como "conocimiento directo" o más ligeramente como experiencia, lo cual ha sido descrito como "cuando ni siquiera un pensamiento cabe entre usted y lo que usted sabe". Si se ha hecho claro que usted no "comprende" he logrado mi misión.
Hay muchos ángulos cómo abordar el cuarto camino y este es sólo el esquema técnico más breve. Se puede decir con seguridad, sin embargo, que una vida de estudio y evolución es posible y está disponible. En términos bastante simples, concisos y exactos el trabajo nos demuestra     las bases de todos los misterios de la vida, desde la creación al infinito en todas direcciones.





jueves, 5 de febrero de 2015

Meditaciones taoístas III



Quienes desean encarnar el Tao han de aceptarlo todo.
Aceptarlo todo significa en primer lugar no tener cólera ni resistencia hacia ninguna idea o cosa, viva o muerta, con forma o sin forma.
La aceptación es la verdadera esencia del Tao. Aceptarlo todo también significa apartarse de cualquier concepto de separación: hombre y mujer, yo y otro, vida y muerte.
La división es contraria a la naturaleza del Tao. Renunciando al antagonismo y a la separación se entra en la unidad armoniosa de todas las cosas.


jueves, 29 de enero de 2015

Meditaciones taoístas: II



Los hombres y las mujeres que desean ser conscientes de toda la verdad deben adoptar las prácticas del Camino Integral.
Estas disciplinas consagradas calman la mente y conducen a la armonía con todas las cosas.
La primera práctica es la de la virtud indiscriminada: cuida a aquellos que lo merecen; también, y de igual modo, cuida a los que no lo merecen.
Cuando extiendes tu virtud en todas direcciones sin discernimiento, tus pies se hallan firmemente plantados en el camino que regresa al Tao.


domingo, 25 de enero de 2015

Meditaciones taoístas : I



Yo enseño, el Camino Integral de unidad con el gran y misterioso Tao.
Mis enseñanzas son simples; si intentas hacer de ellas una religión o una ciencia, éstas te eludirán.
Profundas, aunque simples, contienen toda la verdad del universo.
Quienes desean conocer toda la verdad, disfrutan realizando los trabajos y servicios que les llegan.
Cuando los han acabado, disfrutan limpiándose y alimentándose.
Cuando se han cuidado a sí mismos, vuelven al maestro para instruirse.
El camino simple conduce a la paz, a la virtud y a la abundancia.



miércoles, 21 de enero de 2015

Jean Dixon predijo la muerte de John F. Kennedy


Jeane L. Dixon (5 de enero de 19041 2 – 25 de enero de 1997) fue una conocida astróloga y psíquica estadunidense del siglo XX, debido a sus columna de astrología en periódicos, algunas de sus predicciones bien publicadas, así como sus biografía.
Nacida como Lydia Emma Pinckert, hija de los inmigrantes alemanes, Gerhart y Emma Pinckert, en Medford (Wisconsin), pero criada en Missouri y California.4 Su nacimiento se reporta en 1918 aunque ella en una ocasión afirmó que fue en 19101 2 1 durante un proceso legal.1 Una investigación del periódico National Observer, quien entrevistó a sus familiares y examinó los registros oficiales concluyó que fue en 1904.
En el sur de California, su padre poseía un negocio de automóviles junto con un tal Hal Roach, un productor y director de cine y televisión.
Dixon dijo que mientas se criaba en California en una ocasión una "gitana" le dio una bola de cristal y le leyó la mano, diciéndole que sería una famosa "vidente" y advertiría gente poderosa.
Se casó con James Dixon, un divorciado, en 1939 y permaneció con él hasta su muerte sin procrear hijos.
Su esposo fue un distribuidor de automóviles y luego se dedicó al negocio de bienes inmuebles en Washington DC.
Dixon trabajó junto con él durante muchos años como presidente de la empresa.
Dixon supuestamente predijo el asesinato del presidente John F. Kennedy. El 13 de mayo de 1956, en la Parade Magazine escribió que la elección de 1960 sería "ganada por un demócrata" y que sería "asesinado o moriría en funciones". Ella luego admitió que "en la elección de 1960, Nixon sería el vencedor" y que "JFK" perdería.
 En 1956 anunció que el presidente sería también "asesinado o muerto en funciones", aunque no necesariamente en su primer mandato. En 1965 predijo que "En este siglo un papa será herido corporalmente. Después que esto ocurra, la cabeza de la Iglesia llevará otra insignia..."
En parte esta predicción se cumplió, ya que en 1981 Juan Pablo II fue herido en un atentado perpetrado por Mehmet Ali Agca.
Dixon fue autora de siete libros, entre ellos su autobiografía, un libro de horóscopo para perros y cocina astrológica. Pese al haberse casado con un divorciado y sus supuestas habilidades para la adivinación ella se declaraba como devolta católica romana al afirmar que sus poderes provenían de Dios.
Tanto Richard Nixon como Nancy Reagan fueron seguidores de sus predicciones.


John Allen Paulos, un matemático de la Temple University, acuñó el término "el efecto Jeane Dixon": crear una tendencia a dar mayor importancia a las profecías supuestamente cumplidas e ignorar las fallidas aunque estas últimas fueran en mayor número a fin poder influenciar en las personas. A finales de la década de 1960, Jeane empezó una columna dedicada al horóscopo que acabaría apareciendo en 300 periódicos. Todos los beneficios que obtuvo los donó a su organización caritativa Children to Children.
Muchas de las profecías de Dixon fueron demostradas falsas, tales como una disputa en las islas de Quemoy y Matsu las cuales desencadenarían la Tercera Guerra Mundial en 1958, el triunfo de Walter Reuther en las elecciones presidenciales de 1964 en Estados Unidos, el segundo hijo del primer ministro canadiense Pierre Trudeau y su esposa Margaret sería una niña (fue un niño), y que la Unión Soviética pondría el primer hombre en la luna.


Muchas de las posesiones de Dixon terminaron en manos de Leo M. Bernstein, un investigador y banquero de Washington D.C., entre cuyos clientes estaba Dixon. En 2002 abrió el "Jeane Dixon Museum and Library" en Strasburg, Virginia, para exhibir las propiedades de la vidente. Bernstein murió en 2008.
Dixon sufrió un infarto y falleció en el Sibley Memorial Hospital en Washington, D.C. el 25 de enero de 1997.



martes, 6 de enero de 2015

Los Lipikas o escribas cósmicos



Toda actividad en el Universo para que exista, requiere de seres que se ocupen en realizar esa actividad. El Universo gira, funciona y se desenvuelve únicamente porque es sostenido. La religión lo llama la Voluntad de Dios, la ciencia lo llama Leyes de la Física. El esoterismo explica que para que una Ley cósmica pueda existir y manifestarse se requiere que haya una Jerarquía de seres detrás de ella que la generen y la dirijan. A esas Jerarquías se les conoce como Dhyani-Chohanes o ‘Señores de Luz’. Son los reinos superiores al reino humano definidos por el Glosario Teosófico como “Las Inteligencias Divinas encargadas de la supervisión del Kosmos”.
El reino que se ocupa de registrar todos los acontecimientos que suceden en el Universo se le conoce como los Lipikas. Místicamente están íntimamente conectados con Karma del cual son sus agentes (lo cual es lógico, ya que sin un registro, Karma no podría funcionar). También son los que arrojan a la objetividad, a partir de la Mente Universal, el plan sobre el cual los Constructores (otro reino superior) reconstruyen el Universo al final de cada noche cósmica
Los Registradores celestes, los "Escribientes", aquellos que registran cada palabra proferida y cada acción ejecutada por el hombre mientras vive en esta tierra. Como enseña el Ocultismo, son los agentes del KARMA, la ley de Retribución. Son los Registradores o cronistas que impresionan en las (para nosotros) invisibles tablas de la Luz Astral, "la gran galería de pinturas de la eternidad, un registro fiel de cada acción y aun de cada pensamiento del hombre, de todo cuanto fue, es o será en el Universo fenomenal. Como se expresa en Isis sin velo, este lienzo divino e invisible es el Libro de la Vida. Los Lipikas pesan los actos de cada personalidad en el momento en que se efectúa la separación definitiva de sus "principios" en el Kâma-loka, y suministran al hombre el molde de su cuerpo etéreo futuro, molde ajustado a las condiciones Kármicas que han de formar el campo de su próxima vida. Como quiera que los Lipikas son los que desde la pasiva Mente universal proyectan en la objetividad el plan ideal del Universo sobre el cual los "Constructores" reconstruyen el Kosmos después de cada Pralaya, son ellos los que corren parejas con los siete Angeles de la Presencia o Espíritus de los astros, siendo así los amanuenses directos de la Ideación eterna o "Pensamiento divino", como la denomina Platón

Los Lipikas son Inteligencias espirituales que guardan los registros karmicos y ajustan las complicadas operaciones de la ley de causa y efecto. Son llamados los archiveros celestiales o señores del destino pues imprimen en las tablillas invisibles de la luz astral un registro fiel de cada acción y aun de cada pensamiento del hombre; de todo cuanto era, es y será.



lunes, 3 de noviembre de 2014

Carl Jung y los sueños




Biografía

Carl Gustav Jung nació el 26 de julio de 1875 en una pequeña localidad de Suiza llamada Kessewil. Su padre, Paul Jung, fue un clérigo rural y su madre fue Emilie Preiswerk Jung. El niño Carl creció rodeado de una familia muy educada y extensa que incluía a unos cuantos clérigos y algunos excéntricos también.
El padre inició a Carl en el latín a la edad de 6 años, lo que desde el principio aceptó con gran interés, en especial por el lenguaje y la literatura antigua. Además de leer la mayoría de las lenguas modernas del occidente europeo, Jung también leía alternativamente varias otras lenguas antiguas como el sánscrito (el lenguaje original de los libros sagrados hindúes).
Carl era más bien un chico solitario en su adolescencia, no le importaba mucho el colegio y no soportaba la competición. Acudió a un colegio interno en Basel, Suiza, donde se encontró frontalmente con los celos de sus compañeros. Empezó a utilizar la enfermedad como excusa, desarrollando una tendencia vergonzante a desmayarse cuando estaba sometido a una gran presión. Aunque su primera elección de carrera fue la arqueología, se decidió por la medicina en la Universidad de Basel. Allí conoció al famoso neurólogo Kraft-Ebing, y llegó a trabajar para él. Bajo su influencia, estudió psiquiatría.
Poco después de su licenciatura, se estableció en el Hospital Mental de Burghoeltzli en Zurich bajo la tutela de Eugene Bleuler, padre y conocedor más importante de la esquizofrenia. En 1903, se casa con Emma Rauschenbach. En aquel tiempo, también dedicó parte de su tiempo a dar clases en la Universidad de Zurich y mantenía una consulta privada. Fue aquí donde inventó la asociación de palabras.
Siendo un gran admirador de Freud, por fin le conoció en Viena en 1907. Dice la historia que después de conocerle, Freud canceló todas sus citas del día, para continuar una conversación que duraría 13 horas continuas. ¡Tal fue el impacto de este encuentro entre estas dos mentes privilegiadas!. Eventualmente, Freud consideró a Jung como el príncipe de la corona del psicoanálisis y su mano derecha.
Pero Jung nunca se apoyó en su totalidad a la teoría freudiana. Su relación empezó a enfriarse en 1909, durante un viaje a América. En este viaje, ambos se entretenían analizándose los sueños de cada uno (aparentemente de manera más desenfadada que seria), cuando en un momento determinado Freud demostró una excesiva resistencia a los esfuerzos de análisis de Jung. Finalmente, Freud le dijo que debían parar, ya que él se sentía con temor a perder su autoridad. Evidentemente, Jung se sintió insultado.
La Primera Guerra Mundial fue un periodo especialmente doloroso de auto-examen para Jung. Sin embargo, era solo el principio de una de las teorías de la personalidad más interesantes que el mundo haya visto.
Después de la guerra, Jung viajó mucho; desde tribus de África hasta poblaciones de América y la India. Se jubiló en 1946, retrayéndose de la vida pública a partir de este momento hasta la muerte de su esposa en 1955. Murió el 6 de junio de 1961 en Zúrich.

Carl Jung: la relación de los sueños con las vidas pasadas

En 1961 el psicólogo Carl Jung escribió acerca de una serie de sueños propios que parecían describir la reencarnación de un amigo suyo. Después de esta experiencia dijo Jung “debo confesar que comencé a ver el problema de la reencarnación con diferentes ojos y me mantengo en la posición de que es imposible dar una opinión definitiva al respecto”. La impresión que causa es la de que ha recibido un sueño de anuncio, es decir ese tipo de sueños en que alguien muerto anuncia su intención de reencarnarse en otra persona.
Mucha gente tiene memoria de vidas anteriores. Los niños recuerdan sus vidas pasadas sobre todo en estado de vigilia, mientras que los adultos lo hacen en sus sueños.
Un estudio realizado describió cuatro puntos fundamentales de los sueños de remembranza o vidas pasadas:
1- Estos sueños están acompañados por sensaciones completamente distintas que las de otros sueños.
2- Los soñantes tienen conciencia de estar viendo una o más de sus vidas pasadas
3- A diferencia del resto de los sueños que suelen olvidarse luego de unos cuantos días, los sueños de remembranza son tan vividos que no se olvidan jamás y pueden ser recordados hasta en sus menores detalles
4- Luego de haber tenido un sueño de este tipo, la actitud del soñante ante la muerte cambia de manera radical.
En algunos sueños referidos a vidas pasadas falta esa veracidad que los parapsicólogos identifican como una característica distintiva de los eventos paranormales. Incluso cuando estos sueños sean realistas, tienen siempre un carácter fragmentario y escurridizo y dejan al soñante con la frustración de no haber podido saber algo más de su pasado. Además estos sueños tienen carácter serial, es decir, se repiten a intervalos más o menos regulares. Solo en algunas ocasiones esta repetición se da de manera parcial.
Un caso conocido es el de una mujer que noche a noche se veía a sí misma cruzar un puente muy angosto, sin llegar jamás al otro lado. Al mismo tiempo, experimentaba la angustiosa sensación de que si caía desde esa altura, moriría inexorablemente. Tenía la sensación de haber estado muchas veces en ese lugar, pero no podía identificarlo. Por fin en un libro tuvo la oportunidad de ver un dibujo del puente de su sueño. Se trataba de la construcción preparatoria del puente de Brooklyn y pertenecía al año 1870. La mujer termino de comprende que estaba recordando una vida pasada y una vez que adquirió esta certeza, dejo de soñarlo.