Brian Weiss
Los siguientes principios que rigen el proceso de la
Reencarnación han sido tomados de los libros del médico y psiquiatra Brian
Weiss, quien ha acumulado una gran experiencia en regresiones a vidas pasadas
en miles de pacientes mediante la hipnosis.
Su odisea comenzó en 1980, hace 31 años cuando conoció a
Catherine, paciente que por primera vez lo llevó a conocer vidas pasadas en sus
regresiones hipnóticas. Con ella descubrió que una persona puede sanar al
conocer eventos traumáticos ocurridos en otras vidas. Sus libros han sido
traducidos a más de 35 idiomas, abarcan la temática de regresión hipnótica, así
como el impacto en la vida actual de experiencias acumuladas en encarnaciones
anteriores. Es importante destacar su aporte a cientos de miles de pacientes a
través de estos libros, que como indican muchos críticos: son para pensar y
reflexionar sobre el sentido de la vida.
- Se conserva generalmente el mismo sexo de vida en vida, a
lo largo de un número inmenso de reencarnaciones. Sin embargo, cada cierto
tiempo encarna en el otro sexo para pasar por experiencias que no podría
conocer de otra manera. Por ejemplo, si siempre fuera hombre no podría pasar
por la experiencia del parto.
- Cada alma determina el tiempo entre reencarnaciones. Si
estás muy cansado, entonces te tomas un descanso. Si eres sabio, tomas tiempo
para digerir tu conocimiento y planear tu siguiente vida, de la misma manera
que un escritor planea su próximo libro. Si tienes demasiadas ligas con esta
realidad o si eres demasiado impaciente o si no has aprendido lo suficiente,
entonces puedes regresar con demasiada rapidez. Siempre queda esto como
decisión del individuo. No existe la predestinación. Las respuestas se
encuentran detrás de ti mismo entonces, como están dentro de ti ahora.
- Los grupos de almas tienden a reencarnarse juntos una y
otra vez, para elaborar el karma (deudas para con otros y para con uno mismo,
lecciones que hay que aprender) a lo largo de muchas vidas.
- En el momento en que se produce el fallecimiento el alma
abandona el cuerpo; flota por encima y luego se ve atraída hacia una luz
maravillosa y energética. El alma pasaba automáticamente al más allá. El
embalsamamiento, los ritos fúnebres y cualquier otro procedimiento posterior a
la muerte no tienen nada que ver con esto: es automático, sin preparativos
necesarios, como cruzar una puerta que se abre.
- Las investigaciones con pacientes que han recordado sus
muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es
prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el amor, sin juzgar ni
criticar. Sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas
como las de los demás, y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una
persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba sentirá que le hace
llegar su gratitud y su amor, pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea
emocional o físicamente, experimentará su rabia, además de su dolor. Qué
oportunidad tan maravillosa de aprender. Más adelante, la persona y su
comitiva, formada por los guías, los sabios, los ángeles y otros seres que le
han ayudado con amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para
que pueda rectificar lo que haya hecho mal.
- Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo. Cuando ya
no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras
lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de
forma voluntaria para ayudar a la humanidad con un servicio de amor, o quedamos
en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando
por las dimensiones divinas.
- Existen millares de casos registrados en la bibliografía
científica que confirman la Reencarnación. Sobre todo los de niños que hablaban
idiomas extranjeros sin haberlos oído nunca, que tenían marcas de nacimiento
allí donde habían recibido antes heridas mortales. Niños que saben dónde hay
objetos preciosos ocultos o enterrados, a miles de kilómetros, décadas o siglos
antes.
- Las personas que regresan, después de un período de
peligro de muerte, se separan del cuerpo y contemplan los esfuerzos que se hace
por resucitarlos, desde un punto situado por encima del cuerpo. A su debido
tiempo cobran conciencia de una luz brillante o de una relumbrante figura
espiritual en la distancia; a veces, al final de un túnel. No hay dolor. Cuando
cobran conciencia de que aún no han completado la tarea que tienen que cumplir
en la Tierra, de que deben regresar al cuerpo, inmediatamente vuelven a él y
sienten otra vez dolor y otras sensaciones físicas.
- Cuando el alma abandona el cuerpo se ve una luz
maravillosa. Otras almas salen a su encuentro, vienen a ayudar. Son almas
maravillosas, que no tienen miedo. El ser recién desencarnado se siente muy
liviano, sólo siente paz. Empieza un tiempo de consuelo, donde el alma es
reconfortada. El alma aquí encuentra paz y se dejan todos los dolores físicos
atrás. El alma está apacible y serena. Es una sensación maravillosa como si el
Sol brillara siempre sobre uno. La luz es muy intensa y tiene muchos colores.
Todo viene de la luz. De esa luz viene la energía. Nuestra alma va
inmediatamente hacia allí. Es como una fuerza magnética que nos atrae. Es como
una fuente de poder que sabe curar.
- Las vidas no se miden por años, sino por las lecciones
aprendidas y tareas completadas: esperanza, fe, amor, ayudar y compartir sin
expectativas de recompensa.
- Una interrupción del embarazo o un aborto natural suele
estar relacionado con el pacto que se establece entre la madre y el alma que va
a entrar en el bebé. El cuerpo del bebé carecía de la salud suficiente para
llevar a cabo su tarea en la vida que le esperaba, o aquel no era el momento
oportuno para sus objetivos, o la situación externa había cambiado, en este
caso debido a la desaparición del padre en el momento en que los planes del
bebé o de la madre necesitaban la figura paterna. En muchos casos la misma
alma, después de un aborto, provocado o espontáneo, regresa a los mismos padres
en el siguiente bebé que procrean.
- Cuando un alma no puede nacer por decisión de los padres,
nacerá en la misma familia de los padres en circunstancias similares.
- El alma no entra en el cuerpo enseguida. Aproximadamente
durante la concepción, el alma reserva el cuerpo. Entonces, ninguna otra alma
puede disponer de ese cuerpo. El alma que ha reservado el cuerpo de un
determinado bebé puede entrar y salir de él cuando lo desee. No está confinada.
Es algo parecido a estar en coma. Durante el embarazo, el alma se va uniendo
gradualmente al cuerpo del bebé, pero la unión no es completa hasta que se
acerca el nacimiento. Puede producirse un poco antes, durante el parto o nada
más nacer.
- En la regresión a vidas pasadas se reconocen a los seres
queridos así, sin más. Al mirar a los ojos de el alma gemela se sabe quién es.
Sea en el Cielo o en la Tierra, se percibe una vibración o una energía
característica de los seres amados. Se vislumbran la personalidad más profunda
que hay en su interior, y surge un conocimiento interno, que proviene del
corazón. Se produce una conexión. Puesto que los ojos del corazón son los
primeros que ven, las palabras no pueden transmitir por sí solas la seguridad
del reconocimiento del alma. No existe duda ni confusión. Aunque él cuerpo sea
posiblemente muy diferente del actual, el alma es la misma y se reconoce. Este
reconocimiento es completo y queda fuera de toda duda.
- Algunas veces el reconocimiento del alma puede tener lugar
en la mente antes que en el corazón. Este tipo de reconocimiento suele
producirse con bebés o niños pequeños que muestran unas peculiaridades físicas
o comportamientos muy concretos; pronuncian una palabra o una frase e instantáneamente
se reconoce en ellos a un padre, una madre o un abuelo queridos. Pueden tener
una cicatriz o marca de nacimiento idéntica a la de nuestro ser querido, o
quizá nos cogen de la mano o nos miran de la misma manera. El caso es que
nosotros los reconocemos.
- En el cielo, un lugar que no requiere del cuerpo físico,
el reconocimiento del alma puede producirse a través de un conocimiento
interior: una percepción de la energía, la luz o la vibración específica del
ser amado. Las sientes en el corazón. Se trata de una sabiduría intuitiva y
profunda, y entonces reconocemos a nuestros seres queridos de un modo completo
e inmediato. Incluso pueden ayudamos adoptando el cuerpo que tenían en la
última encarnación que compartieron con nosotros. Los vemos tal como se nos
aparecieron en la Tierra, a menudo con
un aspecto más joven y saludable.
- Si en verdad nunca morimos, entonces no llegamos realmente
a nacer. Somos inmortales, divinos e indestructibles. La muerte no es nada más
que cambiar de habitación atravesando el umbral de una puerta.
- En el transcurso de nuestras existencias cambiamos de
sexo, religión y raza con el objetivo de aprender desde todas estas
perspectivas. Es como si fuéramos siempre a la escuela. Regresamos repetidas
veces para aprender determinadas lecciones o cualidades como el amor, el
perdón, la comprensión, la paciencia, la conciencia o la no violencia. Debemos
olvidar otros sentimientos que son producto de viejas imposiciones, como el
miedo, la ira, la codicia, el odio, el orgullo o el ego. Sólo entonces
obtendremos la licenciatura y abandonaremos esta escuela. Tenemos todo el
tiempo del mundo para aprender y desaprender. Somos inmortales; somos
infinitos; somos de la misma naturaleza que Dios.
- Las almas se relacionan como los millares de hojas de un
viejo árbol. Las que penden de nuestro propio tallo están estrechamente
relacionadas con nosotros e incluso llegamos a compartir diferentes
experiencias con ellas, vivencias del alma. También nos sentimos estrechamente
unidos a las hojas de nuestras ramas. Tenemos algo en común con ellas. Están
cerca de nosotros, pero no tanto como lo están las hojas de nuestro tallo. De
igual modo, conforme nos vamos alejando por las ramas del árbol, nuestra
relación con las otras hojas o almas sigue existiendo pero no es tan íntima
como la que tenemos con las hojas más cercanas. Todos formamos parte de un
árbol y un tronco. Podemos compartir experiencias. Nos conocemos. Pero los que
pertenecen a nuestro tallo son los más íntimos. En este bello bosque hay muchos
otros árboles. Cada uno de ellos está conectado con los demás a través del
sistema de raíces subterráneo. De este modo, aunque una hoja se encuentre en un
árbol muy lejano y diferente del nuestro, seguiremos conectados a ella. Estamos
conectados a todas las hojas, pero tenemos una relación más estrecha con las de
nuestro árbol, todavía más íntima con las de nuestra rama y un vínculo que es
casi una fusión con las de nuestro tallo. Es posible que nos hayamos reunido en
vidas pasadas con otras almas que pertenecen al mismo árbol pero que se
encuentran lejos de nosotros. Podemos haber tenido muchas relaciones diferentes
con esas almas, relaciones que quizás hayan sido muy breves. Tal vez hayamos
aprendido algo nuevo, incluso de un encuentro de media hora. Una de estas almas
tal vez haya sido un mendigo que se ha cruzado en nuestro camino y que nos ha
conmovido. Con ello ha crecido nuestra capacidad de sentir compasión por otro
ser humano y hemos contribuido a que esa persona aprenda a recibir amor y
ayuda. Seguramente nunca más nos volvimos a encontrar con el mendigo en esa
vida, pero formamos parte de la misma historia. La duración de nuestros
encuentros varía: cinco minutos, una hora, un día, un mes, una década o más;
así es como se relacionan las almas. Las relaciones no se miden en tiempo sino
en lecciones aprendidas.
- La Reencarnación es un puente hacia un mayor conocimiento,
la sabiduría y la comprensión. Nos recuerda lo que debemos tomar y lo que
debemos desechar; por qué estamos aquí y qué instrumentos necesitamos para
seguir adelante; la increíble orientación y ayuda que recibimos a lo largo del
camino, y que nuestros seres queridos vuelven a nosotros para compartir
nuestros logros y aliviar nuestras cargas.
- No existe una relación directa entre los poderes psíquicos
y el nivel de evolución espiritual. Los poderes psíquicos y el desarrollo
espiritual no están necesariamente conectados. Los poderes psíquicos de algunas
personas aumentan a medida que evolucionan espiritualmente, conforme van
adquiriendo mayor conciencia. Esto, en vez de ser un paso esencial, es más bien
una adquisición incidental. El ego de una persona no debería envanecerse
simplemente porque sus poderes psíquicos aumenten. El objetivo es aprender algo
sobre el amor y la compasión, la bondad y la caridad, y no cómo convertirse en
un vidente famoso.
- La facilidad para un idioma en especial o la afinidad con
cierta cultura pueden ser otra clave de orígenes pasados. Aunque algunas
personas sienten afinidad con determinada cultura, a otros le repugnan ciertas
zonas del mundo. Otros descubren claves sobre vidas pasadas a través de
sensaciones de deja-vu.
- Es conveniente que reconsidere sus vicios. En caso
contrario, se los llevará consigo a otra vida. Sólo nosotros podemos deshacemos
de los malos hábitos que acumulamos cuando estamos en un estado físico. Si
elige luchar y no quitárselos de encima, se los llevará a otra vida. Y sólo
cuando decida que es lo bastante fuerte como para solucionar los problemas
externos dejará de tenerlos en su próxima vida.
- Cada individuo es exactamente lo que él se ha ganado el derecho de ser. Lo rodea aquella felicidad cuyos derechos ha adquirido en el pasado. Se enfrenta en la actualidad con las deudas contraídas en la anterior vida y que hoy le salen al encuentro. La infelicidad es el resultado del sufrimiento infligido a otros en la vida anterior y que antes de nacer aceptó ahora reparar. Si su cuerpo hoy es débil, es porque antes lo descuidó, si carece de amigos es porque en la anterior vida no los hizo. El hombre es el resultado de su pasado y será el fruto de su presente. Los dones y facultades actuales son el resultado de su sincero trabajo de ayer. Quien trabaja de esclavo puede volver hecho un príncipe, por amable respetabilidad y méritos ganados. Quien gobernó de rey puede volver vagando por el mundo, vestido de harapos, por cosas que hizo o dejó de hacer.
"Si quieres conocer el pasado, mira tu vida presente. Si quieres conocer el futuro, mira tu vida presente "
"Si quieres conocer el pasado, mira tu vida presente. Si quieres conocer el futuro, mira tu vida presente "
Buddha.


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