Universidad Teosofica
Somos incapaces de seguir las operaciones del Karma en los
planos internos e invisibles, pero se pueden observar en el plano material. De
esa forma, podemos aplicar esas observaciones a otros planos, si hacemos uso
del principio antiguo conocido como el axioma hermético: "Así como es
arriba, así es abajo." De acuerdo a ello, lo pequeño refleja lo grande; lo
inferior refleja lo superior, y lo que sucede en los planos superiores tiene su
equivalente en los planos inferiores, haciendo debida concesión para las
diferentes características de los diferentes planos. Vemos una aplicación de
este principio, en la semejanza que existe entre las estructuras del sistema
solar y la del átomo.
El axioma hermético, a su vez, se basa en la unidad de toda
vida. Desde que la misma Vida Única se manifiesta en todos los planos de la
Naturaleza, pero bajo diferentes aspectos, no es sino natural que las mismas
leyes debieran gobernar en todos esos planos.
Unos pocos ejemplos que muestran cómo la Ley de Causas y
Efectos trabaja en el mundo material deberían, así mismo, ilustrar cómo esta
Ley opera en los otros planos de la Naturaleza.
En cuestiones de dinero, es posible liquidar una cuenta
antes de lo que se espera, y se considera justo y apropiado pagarla, ya sea en
una sola entrega, o a "plazos" — poco a poco. Pero podemos
endeudarnos con otros en muchas otras formas, además de tomar dinero prestado
de ellos. Si el caso es comparable a una deuda de dinero, como quiera, parece
justo asumir que puede ser pagada por adelantado, y puede hacerse en un solo
pago, o a plazos.
Aprendemos de la física que dos fuerzas iguales y opuestas
se anulan, y su efecto combinado es cero. Si una de ellas es mayor, el efecto
será igual a la diferencia entre las dos, y actuará en la dirección de la
fuerza mayor. En la misma forma, en el mundo de las relaciones humanas, si
identificamos a esas acciones como fuentes de felicidad, paz y bienestar para
los demás, y "meritorias" para nosotros; y esas que acarrean
infelicidad, riñas y sufrimientos a los demás, y "demeritorias" para
nosotros, y comparamos esas dos actividades a la acción de las fuerzas físicas,
se vuelve aparente que tales acciones podrían equivaler unas a las otras, y dejar
un resultado neto de cero, o un saldo de mérito o demérito, cualquiera que sea
la que predomine.
O si somos comerciantes y cobramos más por nuestra
mercadería o servicios de lo que valen, estamos cometiendo una injusticia a
nuestros prójimos. Ponemos una carga adicional sobre ellos, por cualquiera que
sea la cantidad que les hemos sobrecargado; y en su debido tiempo, el Karma lo
equilibrará al hacernos pagar la injusticia que cometimos. Por lo tanto,
tenemos que reintegrar lo que hemos ganado indebidamente.
No sabemos cuanto de esto, o de cualquier otra forma
semejante, hemos podido haber hecho en el pasado, pero lo que sea, lo tendremos
que compensar. No podemos alcanzar a cada una de nuestras víctimas para
hacerles restitución individualmente, porque no sabemos quienes son, o donde
están. Si queremos remediar el daño que hemos hecho, debemos empezar una
sucesión de acciones en una naturaleza opuesta; y en forma general, actuar a
fin de servir a nuestros prójimos sin buscar ganancia egoísta a cambio. Al
hacer esto, preequilibramos nuestro Karma, en lugar de esperar hasta que el
Karma recuerde la deuda que debemos.
La ilustración se tomó de la esfera de actividades del
comercio, pero el principio se aplica a todas las actividades humanas. Es
posible que seamos descuidados en nuestra postura mental con los demás; es
posible que seamos resentidos y caprichosos, cuando deberíamos ser amables y
apacibles. Es posible que seamos criticones y cínicos, cuando deberíamos ser
bondadosos y agradecidos. Es posible que nos hayamos equivocado en cientos de
formas diferentes en nuestras relaciones con nuestros prójimos, pero cualquiera
que pueda ser la naturaleza de nuestras acciones demeritorias, deberíamos
empezar las acciones meritorias de naturaleza opuesta, para equilibrar las
anteriores.
Como otro ejemplo, sabemos que en el plano material, somos
afectados por las fuerzas de la Naturaleza, pero que no somos gobernados, o no
estamos esclavizados por ellas. No podemos interferir con esas fuerzas, en el
sentido de volverlas inefectivas, pero podemos superar sus efectos al
interponerles otras fuerzas equivalentes más fuertes.
La fuerza de la gravedad, por ejemplo, nos mantiene sobre el
suelo, pero si queremos subir del primero al segundo piso de un edificio,
tenemos que vencer esa fuerza. Hacemos eso, al interponer una fuerza muscular
que es más fuerte que la gravedad.
Si no hubiera escaleras, pocos serían capaces de ascender,
pero no hay nada que nos detenga de construir una escalera y subir paso a paso o "poco a poco."
Si queremos regresar al primer piso, podemos hacerlo
saltando, pero podemos conseguir una lesión seria, o podemos usar la escalera
y, de ese modo, vencer el efecto de la fuerza gravitacional, por medio de un
número de pequeños esfuerzos de resistencia muscular. Completamente en todo el
proceso, hemos estado bajo la influencia de la fuerza de la gravedad, pero no nos
impidió de llevar a cabo nuestro propósito.
De la misma manera, si podemos superar una fuerza en el
plano material, así también sería posible vencer fuerzas kármicas no utilizadas
en cualquier área, al interponer otras fuerzas opuestas en esa área.


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