domingo, 18 de noviembre de 2018

Intestinos, nuestro segundo cerebro ?


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Lo creas o no, los microbios minúsculos que revisten tu intestino juegan realmente una parte enorme en tu salud mental y neurológica. Un estudio innovador realizado por investigadores de la UCLA, muestra la fuerte conexión entre las bacterias intestinales sanas y el funcionamiento del cerebro. Es así, que no por nada, a nuestros intestinos se le llama nuestro segundo cerebro ya que, básicamente, si los intestinos están sanos, existe una alta probabilidad, de que tu estado mental también
En relación con este estudio en la Universidad de California, se declaró que hay investigaciones que han demostrado que lo que ingerimos como alimento, puede modificar los productos y la composición de nuestra flora intestinal, más en particular, se habla de que el ambiente intestinal o la microbiota de las personas que ingieren dietas con un gran contenido de fibra y vegetales, tienen una composición diferente a las personas que consumen la típica dieta occidental que, todos sabemos, es alta en carbohidratos y grasas. Y ahora sabemos que este mecanismo produce efectos no sólo en nuestro metabolismo, pero también tiene repercusiones en la función cerebral.
Los científicos dicen que todavía necesitan hacer investigaciones adicionales en cómo exactamente esto ocurre, algunos creen que la microbiota intestinal libera moléculas de señalización en nuestro intestino, afectando nuestras decisiones dietéticas. Dado que, este segundo cerebro, el intestino, está vinculado con el sistema inmunológico, el sistema endocrino y el sistema nervioso, estas señales afectan por lo tanto nuestras reacciones fisiológicas y de comportamiento.
Sin embargo, al igual que las bacterias pueden influir en nuestros comportamientos, podemos alterarlas mediante el cambio de lo que consumimos, lo que podría alterar la bacteria en sí. Investigaciones en el Centro de Evolución y Cáncer, proponen que las bacterias intestinales podrían influir en lo que comemos manipulando señales en el nervio vago, que conecta 100 millones de células nerviosas del tracto digestivo a la base del cerebro.
Aunque los científicos siguen haciendo sus teorías que en mi opinión si saben la razón, la física cuántica nos dice, que a si como este sistema microbiano tiene un sistema de creencias, el huésped también las tiene, por lo que el aumento de estos microbios es bebido que el huésped ( ser humano ) le ha dado el terreno para que se desarroyen en exceso, es decir, una persona que tiene una infección como respuesta a este aumento es por que la persona esta viviendo un sistema de creencias que hace que se cree este ambiente óptimo para la multiplicación microbiana como resultado, un ambiente ácido ya que el sistema de creencias hace pensar y vivir los eventos externos con enojo ( ambiente ácido el cual crea infección) el cual se manifestará una temperatura como medio de defensa para eliminar el exceso de microbios.
Las creencias que disparan este aumento son:
La creencia de control, ya sea de controlar o ser controlado, el cual crea impotencia y frustración ya que el mundo no es de control es de fluir, de hecho ningún órgano del cuerpo está diseñado para controlar, más bien están diseñados a transformar.
La creencia de invasión, ya sea que la persona invada o se sienta invadida, esto crea la invasión de microbios por una programación de invasión, ejemplo: si una mujer se siente invadida por otra mujer en su territorio, ya sea en su casa, con sus hijos, con su pareja, en sus cosas etc puede presentar problemas cardíacos, respiratorios o problemas infecciosos en vías rutinarias si lo vive como invasión  sexual por ejemplo con su pareja.
La creencia de desvalorización, que desvaloriza o se siente desvalorizada, esta creencia crea falta de amor propio creando un sistema inmune bajo, por lo que, se incrementará los microbios.
Emoción principal es el enojo, que es el que crea el estado ácido, por lo que siempre que hay una infección es por que antes existió enojo y el enojo es una forma de sacar la emoción escondida que es miedo O tristeza, pero esto ya se realiza con el análisis de cada paciente, pero siendo el miedo la causa de todo mal y la única forma de sanarlo es con amor.
Todas nuestras emociones y sensaciones de bienestar se generan en nuestros intestinos, al que muchos llaman: segundo cerebro.
El 90% de la serotonina, la hormona del bienestar, la producimos en el intestino.


Que significa que el intestino es el segundo cerebro ?

Poseemos un verdadero cerebro dentro de nuestras entrañas, y su función neuronal es muy parecida a la actividad cerebral de la cabeza. El sistema digestivo posee una red extensa de neuronas, que se encuentra entre las dos capas musculares de sus paredes.
La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas. Es al sistema nervioso entérico (SNE) o nuestro segundo cerebro. Es un término oficial aceptado por la sociedad médica.

Como estimular el cerebro intestinal a nuestro favor ?

El cerebro intestinal libera sus sustancias químicas como, por ejemplo, la serotonina (la famosa hormona de la felicidad y el bienestar) como respuesta a una alimentación y digestión sanas.
Hay que saber que la serotonina no se produce sólo en el cerebro sino que, por el contrario, la mayor parte de ella (el 90%) se libera en el intestino.
Si nosotros nos alimentamos bien, variado y con un aporte proporcional de todos los nutrientes; si tenemos hábitos sanos de comer (sin prisa, masticar bien y no distraernos) el sistema digestivo nos responde y nos lo agradece con una sensación de bienestar, dándonos un buen suministro de energía, vitalidad y optimismo.
Las neuronas digestivas también se estimulan con las técnicas de respiración abdominal, estiramientos, masajes suaves de abdomen y con calor suave y relajante, aplicado a la zona del vientre.

Una adecuada higiene abdominal es necesaria

Lo más importante es el equilibrio entre la entrada de los alimentos y todas las sustancias que tragamos y la descarga de todos los residuos y los productos secundarios de la propia función celular y bacteriana que tenemos que expulsar.
Si estamos sobrealimentados o si consumimos demasiados alimentos dudosos respecto a su calidad nutritiva, de este modo fácilmente saturamos nuestra tubería interna.
Si por alguna razón patológica o funcional la digestión y/o el tránsito intestinal es lento y no de forma completa, entonces formamos cúmulos de los residuos en nuestro interior y podemos llegar a una sobrecarga tóxica que se manifiesta de múltiples formas y tiene diferentes caras y síntomas.
La limpieza del sistema es importante . Practicar una depuración interior es una “garantía” para evitar elevar los riesgos del desarrollo de muchas enfermedades y una oportunidad para que tu cuerpo incorpore mayor aporte nutricional.

Mantener la higiene intestinal

Con una correcta higiene digestiva: respetar las señales que nos manda el cuerpo, no suprimir las necesidades naturales de ir al baño ni tener prisa haciéndolo.
Crear un ritual e intentar repetirlo todos los días, alrededor de las mismas horas, con calma y tiempo suficiente para poder vaciar bien el vientre y sentirse ligero y limpio por dentro.
Insistir, repetir y seguir entrenando tu cuerpo para que responda a tu ritual y crear un firme reflejo condicionado.
Además, beber suficiente líquidos al día, ingerir por lo menos 200 g de verdura variada cada día, no olvidarnos de las legumbres (2-3 veces por semana, al menos 200 gramos en cada toma), consumir productos fermentados (kefir, chucrut), tres tomas de fruta al día, frutos secos variados, por lo menos 20 gramos al día y tomar suplementos naturales de fibra.
Conviene un día por semana acelerar tu propio tránsito intestinal tomando jugo de frutas y suplementos de magnesio , asegurando así , una buena limpieza

Como alimentarnos

Saboreando y apreciando el proceso; sin prisa, masticar, analizar los gustos y las texturas de los alimentos, no comer “mientras tanto” (mientras que hacemos esto o lo otro), no distraer nuestra atención con otras actividades simultáneas, como ver la tele o leer .

Nuestros pensamientos afectan a nuestros intestinos

Todos sabemos que el estrés, la ansiedad, la tensión emocional, afectan al sistema digestvo, mucha gente somatiza los problemas psicológicos y tiene molestias digestivas fuertes y variadas.
Los pensamientos pueden provocar un atracón o un corte de la digestión y/o del apetito. Un sistema nervioso central que no se encuentra bajo la presión emocional ni el estrés crónico, y que recibe las adecuadas pausas y descansos, le propone una buena función al sistema digestivo.

Una actividad física adecuada

Lo que más le gusta a nuestro cuerpo es la previsibilidad y la regularidad. Con una actividad física rítmica y repetitiva, el cuerpo te lo va a agradecer y te proporcionará un magnifico bienestar.
No tienen tanto valor ni son saludables las actividades físicas esporádicas y bruscas , sí lo tienen un ejercicio regularizado e incorporado firmemente a tu rutina.
Los movimientos y estiramientos, aunque sean muy sencillos y cortos en el tiempo , si se realizan todos los días , te activarán todos los sistemas vitales y te asegurarán un bienestar a corto y largo plazo.

Como saber si nuestros sistema digestivo esta en buena forma ?

Hay que saber escucharlo.-
Los síntomas como la acidez, el ardor, el reflujo, la pesadez, hinchazón, el dolor, demasiados gases, la irregularidad del tránsito intestinal, nauseas, etc. , son sus formas de expresarse, es el lenguaje digestivo, el aviso de que algo anda mal.
Entonces hay que hacerle caso y observar con atención y paciencia tu sistema digestivo: por qué y cuándo te aparecen aquellas molestia (con qué tipo de comida o en qué situación) e intentar corregirlo.
Lo que sucede frecuentemente es que la gente se acostumbra a vivir con hinchazón o diarreas (o todo lo contrario) o piensan que es algo normal , o que su digestión es así de delicada, sin buscar las respuestas ni intentar corregir la calidad de su función digestiva.

Los sonidos del aparato digestivo y su significado

Normalmente son los gases y los líquidos que se mueven por el tubo digestivo gracias a los movimientos musculares viscerales. Podemos tener o acumular demasiados gases o/y restos residuales, o/y tener nuestra función muscular digestiva alterada.
No es patológico, más bien funcional, pero si llegara a ser molesto y doloroso, recurre a un especialista.

Como puede afectar un entorno excesivamente ácido en el sistema digestivo

El cuerpo sano suele equilibrar y controlar el pH (que es el parámetro de la acidez) de sus tejidos y de su medio ambiente.
La acidificación excesiva, en el estómago por ejemplo, puede ser causada por bacterias/infecciones, por procesos inflamatorios o por abuso de las comidas “acidificantes” como los hidratos de carbono y los dulces, por ejemplo, o las bebidas gaseosas.
La acidificación del contenido del intestino grueso puede ser causada por un desequilibrio de la microflora intestinal, un sobrecrecimiento de las bacterias y/o hongos agresivos y por una mala alimentación.
De nuevo, la clave está en la alimentación y en la propia observación.

Como volver a equilibrarlo

Descartar una posible infección o un proceso inflamatorio, que requieran tratamientos con especialistas.
Rituales de depuración, batidos verdes, consumo adecuado de las verduras y las frutas, agua, suplementos minerales alcalinizantes y probióticos.

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