domingo, 31 de agosto de 2014

Karma grupal : países, religiones, familias etc.


Si no podemos escapar del destino, ¿Representa alguna ventaja ejercer prudencia en nuestras acciones?
La Naturaleza siempre puede estar confiada en su capacidad de equilibrar el Karma en la forma más misericordiosa y consistente con la Justicia. Cuando somos descuidados o imprudentes, es posible que estemos interfiriendo con el plan de la Naturaleza. De esa manera, estamos desafiando a nuestro Karma, y es posible, al hacerlo así, que nos echemos sobre nosotros mismos, un torrente de efectos que no estaba programado para que se nos vinieran encima, sino hasta más tarde en la vida. Si se lo hubiéramos permitido a la Naturaleza, ella nos pudo haber dado más tiempo, y nosotros pudimos haber estado mejor preparados para enfrentarnos a esas experiencias cuando tenían que venir. Deberíamos tomar esas precauciones como el sentido común lo establece, sabiendo que si no estamos kármicamente conectados con un suceso inminente, esas precauciones serán eficaces. Precauciones excesivas no nos salvarán de nuestro destino, y pueden, en cambio, guiarnos dentro de una situación donde ese destino puede ser satisfecho, como se demostró con los ejemplos citados.
Si nuestro descuido afecta a los demás, es posible acelerar el Karma de ellos, y forzarlos a que lo enfrenten cuando ellos no están preparados. El hecho de que hayamos dañado a los demás por nuestro descuido, nos hace kármicamente responsables del daño que pueda ocasionar el descuido de ellos. Hemos sembrado una semilla dañina, la cual, al final, tendremos que recoger.
Si en lugar de ser descuidados, nos volvemos solícitos por el bienestar de los demás, generamos una fuerza útil que nos protege, para que el Karma de ellos pueda ser equilibrado de acuerdo al plan de la Naturaleza, en lugar de ser precipitado fuera de tiempo.
Los accidentes mayores, como los choques y descarrilamientos de trenes, naufragios, aviones estrellados, incendios, inundaciones, terremotos, etc., son casos en donde grandes números de individuos son reunidos, porque ellos tienen Karma similar que pagar. Cada participante, por sus acciones anteriores, ha creado tal Karma que resultará en un accidente serio, o aún más, la pérdida de la vida. La "muesca en el tipo de imprenta" de todos esos individuos es semejante, y ese parecido psicomagnéticamente los juntará a ese lugar y a esas circunstancias, en donde sus acciones pasadas pueden ser equilibradas.
El Karma de grupo no es, por lo tanto, diferente del Karma individual. Si los individuos implicados no habían encontrado sus destinos en un grupo, ellos lo encontrarán, más tarde o más temprano, en accidentes separados.
Epidemias que aniquilan vastos números de la población, y hambre general y grave que puede afectar grandes porciones de la raza humana, son también casos de Karma individual, soportada colectivamente.
Tanto las naciones como los individuos, tienen sus ciclos de vida. Al principio, ellos son fuertes y vigorosos, luego sigue un período de madurez, y finalmente, desintegración y desmoronamiento. Ellos también tienen sus Karmas que dependen en cómo ellos actuaron como naciones en el pasado. Si ellos han sido agresivos y por fuerza bruta subyugaron a sus vecinos más débiles, ellos, a su vez, encontrarán la misma suerte. Los Egos que formaron esa nación, encarnan juntos otra vez, tal vez en la misma nación, que después de esto, se volvió vieja y decrépita, o tal vez en otra nación, bajo un nombre nuevo. Esta nación, ahora, vendrá a ser la víctima de su vecino más fuerte, y de esa manera, recogerá lo que había sembrado en el pasado.
Cada individuo es atraído a la nación a la cual apropiadamente pertenece, ya sea por semejanza de características, o por asociación en el pasado. El Karma nacional, tanto como todos los otros grupos de Karma, está basado, al final, sobre el Karma de sus miembros individuales.
Universidad Teosófica


jueves, 21 de agosto de 2014

Así Como Es Arriba, Así Es Abajo

Universidad Teosofica


Somos incapaces de seguir las operaciones del Karma en los planos internos e invisibles, pero se pueden observar en el plano material. De esa forma, podemos aplicar esas observaciones a otros planos, si hacemos uso del principio antiguo conocido como el axioma hermético: "Así como es arriba, así es abajo." De acuerdo a ello, lo pequeño refleja lo grande; lo inferior refleja lo superior, y lo que sucede en los planos superiores tiene su equivalente en los planos inferiores, haciendo debida concesión para las diferentes características de los diferentes planos. Vemos una aplicación de este principio, en la semejanza que existe entre las estructuras del sistema solar y la del átomo.
El axioma hermético, a su vez, se basa en la unidad de toda vida. Desde que la misma Vida Única se manifiesta en todos los planos de la Naturaleza, pero bajo diferentes aspectos, no es sino natural que las mismas leyes debieran gobernar en todos esos planos.
Unos pocos ejemplos que muestran cómo la Ley de Causas y Efectos trabaja en el mundo material deberían, así mismo, ilustrar cómo esta Ley opera en los otros planos de la Naturaleza.
En cuestiones de dinero, es posible liquidar una cuenta antes de lo que se espera, y se considera justo y apropiado pagarla, ya sea en una sola entrega, o a "plazos" — poco a poco. Pero podemos endeudarnos con otros en muchas otras formas, además de tomar dinero prestado de ellos. Si el caso es comparable a una deuda de dinero, como quiera, parece justo asumir que puede ser pagada por adelantado, y puede hacerse en un solo pago, o a plazos.
Aprendemos de la física que dos fuerzas iguales y opuestas se anulan, y su efecto combinado es cero. Si una de ellas es mayor, el efecto será igual a la diferencia entre las dos, y actuará en la dirección de la fuerza mayor. En la misma forma, en el mundo de las relaciones humanas, si identificamos a esas acciones como fuentes de felicidad, paz y bienestar para los demás, y "meritorias" para nosotros; y esas que acarrean infelicidad, riñas y sufrimientos a los demás, y "demeritorias" para nosotros, y comparamos esas dos actividades a la acción de las fuerzas físicas, se vuelve aparente que tales acciones podrían equivaler unas a las otras, y dejar un resultado neto de cero, o un saldo de mérito o demérito, cualquiera que sea la que predomine.
O si somos comerciantes y cobramos más por nuestra mercadería o servicios de lo que valen, estamos cometiendo una injusticia a nuestros prójimos. Ponemos una carga adicional sobre ellos, por cualquiera que sea la cantidad que les hemos sobrecargado; y en su debido tiempo, el Karma lo equilibrará al hacernos pagar la injusticia que cometimos. Por lo tanto, tenemos que reintegrar lo que hemos ganado indebidamente.
No sabemos cuanto de esto, o de cualquier otra forma semejante, hemos podido haber hecho en el pasado, pero lo que sea, lo tendremos que compensar. No podemos alcanzar a cada una de nuestras víctimas para hacerles restitución individualmente, porque no sabemos quienes son, o donde están. Si queremos remediar el daño que hemos hecho, debemos empezar una sucesión de acciones en una naturaleza opuesta; y en forma general, actuar a fin de servir a nuestros prójimos sin buscar ganancia egoísta a cambio. Al hacer esto, preequilibramos nuestro Karma, en lugar de esperar hasta que el Karma recuerde la deuda que debemos.
La ilustración se tomó de la esfera de actividades del comercio, pero el principio se aplica a todas las actividades humanas. Es posible que seamos descuidados en nuestra postura mental con los demás; es posible que seamos resentidos y caprichosos, cuando deberíamos ser amables y apacibles. Es posible que seamos criticones y cínicos, cuando deberíamos ser bondadosos y agradecidos. Es posible que nos hayamos equivocado en cientos de formas diferentes en nuestras relaciones con nuestros prójimos, pero cualquiera que pueda ser la naturaleza de nuestras acciones demeritorias, deberíamos empezar las acciones meritorias de naturaleza opuesta, para equilibrar las anteriores.
Como otro ejemplo, sabemos que en el plano material, somos afectados por las fuerzas de la Naturaleza, pero que no somos gobernados, o no estamos esclavizados por ellas. No podemos interferir con esas fuerzas, en el sentido de volverlas inefectivas, pero podemos superar sus efectos al interponerles otras fuerzas equivalentes más fuertes.
La fuerza de la gravedad, por ejemplo, nos mantiene sobre el suelo, pero si queremos subir del primero al segundo piso de un edificio, tenemos que vencer esa fuerza. Hacemos eso, al interponer una fuerza muscular que es más fuerte que la gravedad.
Si no hubiera escaleras, pocos serían capaces de ascender, pero no hay nada que nos detenga de construir una escalera y subir paso a paso o "poco a poco."
Si queremos regresar al primer piso, podemos hacerlo saltando, pero podemos conseguir una lesión seria, o podemos usar la escalera y, de ese modo, vencer el efecto de la fuerza gravitacional, por medio de un número de pequeños esfuerzos de resistencia muscular. Completamente en todo el proceso, hemos estado bajo la influencia de la fuerza de la gravedad, pero no nos impidió de llevar a cabo nuestro propósito.
De la misma manera, si podemos superar una fuerza en el plano material, así también sería posible vencer fuerzas kármicas no utilizadas en cualquier área, al interponer otras fuerzas opuestas en esa área.



martes, 29 de julio de 2014

La llegada de la muerte puede ser alterada ?

Paramahansa Yogananda


Jesús demostró de una manera dramática que no hay destino inalterable. De acuerdo con su karma, Lázaro estaba destinado a morir en un día determinado. La ley se cumplió y Lázaro murió. Estaba destino a morir. Pero ni siquiera la muerte es irrevocable. Jesús pudo satisfacer la ley kármica y devolvió a Lázaro a la vida. ¿Cómo lo hizo? No dijo simplemente, ‘Ven hacia aquí.’ Jesús vio hacia donde había ido el alma de Lázaro después de abandonar su cuerpo y contactó con ella para traerla de vuelta. Pero no llamó al alma para devolverla a un cuerpo que había comenzado a descomponerse.
Jesús tuvo que crear de nuevo ese cuerpo; tuvo que revivir y recomponer el cuerpo antes de que el alma entrara en él. Sólo después de hacer eso pudo invocar a Lázaro para que volviera. De este modo, Jesús hizo dos cosas:
Primero se situó a sí mismo, a su vida y a su poder divino, en el cuerpo de Lázaro. Así pudo trabajar con el karma de Lázaro: colocó el karma en su cuerpo. Después de liberar del cuerpo de Lázaro la causa de su muerte, renovó las células de su cuerpo para retornaran a la vida.
De esta manera pudo Jesús revivir a Lázaro, aún y cuando las leyes naturales lo hacían imposible. Si la bombilla de una lámpara se rompe la luz desaparecerá. A no ser que reemplaces la bombilla, no podrás devolver la luz. De la misma forma, si la luz del alma abandona un cuerpo, no puede volver si no es en la bombilla de un nuevo cuerpo, en una nueva encarnación. Pero los antiguos sabios sabían, al igual que Jesús, que un cuerpo destinado a morir puede ser revivido por aquel que sabe como hacerlo. Por supuesto, resucitar a los muertos es un caso extremo de alterar el destino; pero nos muestra que el hombre tiene poder incluso sobre la muerta - el destino inevitable.
El Mahavatar Babaji también demostró el poder de devolver la vida. Un pretendiente a discípulo buscó a Babaji en el Himalaya, donde el gran maestro vive con algunos avanzados discípulos. El extranjero pidió ser admitido en el grupo sagrado, jurando que saltaría desde la montaña si su petición era rechazada. Babaji le dijo que no podía aceptarlo en aquel estado de desarrollo. El turbado devoto se precipitó por el precipicio mientras los demás devotos lo observaron con horror. Babaji les pidió entonces que recuperaran el cuerpo. Los discípulos obedecieron y colocaron el cuerpo sin vida a los pies del Mahavatar. El tocó el cuerpo, lo curó y devolvió al devoto a la vida. Mediante este acto de fe y devoción totales, el discípulo extrajo los últimos vestigios de mal karma que le hacían inapropiado para unirse al grupo de devotos de Babaji. El gran gurú le aceptó entonces como discípulo En otra ocasión, Babaji satisfizo la ley kármica atrayendo el karma de un devoto hacia él, mitigando así el poder de la muerte, lo cual solo un verdadero gurú tiene el poder de hacer. El Mahavatar estaba sentado junto a Lahiri Mahasaya y otros discípulos. Ante ellos ardía un fuego ceremonial. De repente, Babaji tomó una ascua incandescente y golpeó con ella el hombro desnudo de un discípulo. Lahiri Mahasaya se extrañó y preguntó a Babaji por qué había hecho algo tan terrible. Babaji le miró y dijo :’¿Preferirías que hubiese empezado a arder ante tus ojos? 
Es su karma el que debía morir bajo las llamas. Golpeándole con esa brasa y tomando su karma le ha salvado. 
Tales son las bendiciones que pueden ser otorgadas a aquellos que están en contacto con un verdadero gurú, un maestro divino. Aquellos que están en compañía de almas divinas, sinceramente y en espíritu, llegan a ser divinos.

  

domingo, 20 de julio de 2014

El karma según el Dalai Lama



El placer y el dolor que cada uno de nosotros experimentamos, provienen de nuestras propias acciones del pasado (karma). Por lo tanto resulta fácil explicar el karma en una breve frase: si uno se porta bien, las cosas que nos pasan serán buenas y, si se porta mal, las cosas que nos sucedan serán malas.
Karma significa "acción".  Los Karmas son de tres  tipos: Hay Karmas o acciones físicos, Karmas o acciones verbales y Karmas o acciones mentales.
Esto depende de lo que hayamos hecho, lo que hemos  dicho o lo que hemos  pensado.
Desde el punto de vista de sus efectos, las acciones son de tres tipos virtuosas, no virtuosas y neutras.
En función del tiempo hay dos tipos de acciones: Acciones de Intención, que son el pensamiento de llevar a cabo una acción, y Acciones Intencionadas  que son las expresiones visibles de aquellas motivaciones mentales en forma de acciones físicas o verbales.
Por ejemplo, basándome en una intención, en este momento me encuentro hablando, y de este modo, acumulando una acción o karma verbal. Con los gestos de mis manos también acumulo karma físico. El que estas acciones tengan resultados buenos o malos para mí, dependerá principalmente de mi motivación. Si mi motivación es sincera, respetuosa, y amorosa hacia los demás, mis acciones serán buenas, virtuosas y sus resultados también serán benéficos para mí. Sin embargo si yo actúo con un interés de orgullo, de odio, de crítica, etc., entonces mis acciones verbales y físicas se convertirán en no-virtuosas.
Los karmas se van produciendo continuamente. Cuando se habla con buena motivación, se crea un ambiente amistoso como consecuencia inmediata; además cada acción positiva deja una impresión en la mente, que hará vivenciar una situación  placentera en el futuro. Con una mala motivación, se crea un ambiente hostil inmediatamente, y en el futuro producirá dolor al que habla.
La enseñanza de Buda es que uno es su propio constructor; todo lo que nos sucede depende de uno mismo, no de alguien externo que nos castiga. Esto significa que el placer y el dolor proceden de las acciones virtuosas y no virtuosas, las cuales no provienen del exterior de la persona, sino de su interior. Este conocimiento resulta muy útil en la vida cotidiana, por que una vez que llegas a entender la relación entre las acciones y sus efectos, con o sin la presencia de un vigilante externo, estarás siempre alerta a todo lo que haces, te examinaras y evitaras las acciones negativas que te perjudiquen a ti o a otros.
Por ejemplo: si aquí hubiera una joya o dinero y no hubiera nadie en los alrededores, seria fácil robarlo; sin embargo si ustedes tienen este conocimiento, sabiendo que en el futuro pueden experimentar un sufrimiento como consecuencia de tomar algo que le pertenece a otro, seguramente no lo robarían.
Así el conocimiento Budista de la auto-responsabilidad y del auto-dominio de sí mismo, si se expandiera globalmente, podría llegar a detener la criminalidad en el mundo, a través del cambio interno de cada individuo, por medio de la propia sabiduría, de esta forma al sembrar todos los seres acciones positivas, el mundo sería un sitio más feliz para todos ya que todos estaríamos gozando del fruto de las acciones positivas.
El conocimiento budista además hace énfasis en la bondad, y fomenta el considerar  los bienes ajenos tan importantes como los propios ya que  al cuidar los bienes de los demás, nuestros bienes en consecuencia serán protegidos, gracias a la ley infalible del Karma.
El karma es una energía tanto positiva como negativa, acumulada en nuestro subconsciente, procedente de pensamientos, palabras y acciones del pasado, que se proyecta al exterior en forma continua.
Cada minuto que vivimos estamos sembrando las semillas karmicas del futuro.
Observa tu presente y conocerás tu pasado.
Observa tu presente y construirás tu futuro.
El afuera es solo una proyección de la información karmica que está acumulada en nuestro interior y fue construida por nosotros mismos en el pasado.




lunes, 23 de junio de 2014

Astrología Karmica




Siempre existió la curiosidad acerca de la reencarnación, se ha considerado que la vida es un hilo continuo, donde el nacimiento y la muerte son solo pasos que permiten transitar de un estado a otro. La promesa de los antiguos maestros fue la vida eterna.
¿Qué es lo que recrea nuestra vida? Es una vida física, los principios que defiende, sus actos o hay algo más sutil. Nuestros sentidos pueden engañarnos porque ni el tiempo ni el espacio nos muestran la absoluta verdad de las cosas. Crees que este artículo que estás leyendo es real, pero hubo un tiempo que este artículo no existía y habrá un futuro en que desaparecerá, por eso lo único que perdura es la idea misma de "artículo", ésta seguirá existiendo, todo lo material desaparece pero solo perdura la esencia misma de las cosas que permiten crear otras nuevas. Muchas de las páginas escritas por Nostradamus fueron quemadas, pero las ideas de esos escritos han perdurado en el tiempo. Esta es la esencia misma de la vida eterna. Tu yo real es la idea que tienes de ti mismo, no es el yo que ve la gente de tu alrededor; antes que existieras no existía el tiempo ni existirá cuando dejes de existir. Tu alma durante tu vida eterna viajará hacia la perfección y durante ese viaje sufrirá transformaciones permanentes, sin perder su propia esencia. El cuerpo es solo el templo del alma, desde la antigüedad se busca que el alma encerrada en ese cuerpo llegue a esas transformaciones lo mas cómoda posible, como en el caso de los antiguos Egipcios que enterraban a sus muertos con todos sus objetos personales, o que el alma pudiera elevarse sobre las cenizas como en el caso de los cuerpos que se quemaban en la India.

A lo largo del tiempo se han informado numerosos casos acerca de apariciones, conversaciones con espíritus, mensajes recibidos y hasta se ha experimentado contactos con vidas anteriores. Éstos hechos pueden ser rechazados por los más escépticos pero cuando la medicina y las explicaciones científicas se chocan con la realidad no tienen más opción que aceptarlas. Tal es el ejemplo de una niña de nueve años que comenzó a decirle a su madre que ella no era su hija y que su casa se encontraba se encontraba en otro lugar. Esta niña fue asistida por psicólogos y médicos, luego de numerosas sesiones comprobaron que la niña se mantenía en sus dicho, por lo cual decidieron llevarla al lugar que decía ser su casa, cuando llegaron comprobaron que era el que había sido descrito por la niña, así como también el color, las cortinas, el piso de madera, el paisaje todo coincidía. En la casa vivía un hombre que había perdido a su esposa, cuando la niña y ese hombre se reconocieron mutuamente no quedó la menor duda que esa niña era la reencarnación de su esposa fallecida. Había sido tan fuerte el amor de su alma que se sintió atraída a su vida anterior.

A veces observamos un talento innato a temprana edad, como es el caso de Mozart, que con cuatro años de edad dio su primer concierto, lo que nos lleva a considerar que es la reencarnación de varias vidas. Por esto podemos considerar que los talentos naturales que poseemos y sin que nadie nos haya enseñado, provienen de vidas anteriores a la actual reencarnación. Los temores como las fobias se hallan implantadas en el alma y aparecen sin que sepamos de manera conciente de donde provienen, solo deberíamos despertar al subconsciente para que este nos recordara una encarnación pasada durante la cual surgió este temor o fobia. ¿Por qué son tan difíciles de superar los temores y las fobias? Esto se debe a que estos temores pueden provenir de dos o tres vidas anteriores por lo cual están integrando los residuos del alma. Además con el fin de hallar una vida mejor el subconsciente comprime el tiempo, por ejemplo lo que pudo haber ocurrido en el transcurso de treinta o cuarenta años lo resume simbólicamente en un período corto, por lo cual cuando aflora por distintos estímulos se torna menos manejable y con reacciones desproporcionadas. Así también los traumas suelen ser tan dolorosos para el alma, que el propio individua en la vida actual recurre a todos los medios inconscientemente para qué no surjan. Todos estos residuos del alma los evidenciamos cuando no encontramos respuestas a preguntas hechas sobre uno mismo.
La astrología karmica se encarga de diluscidar a que vininimos a este planeta en esta encarnación y cual es nuestra misión en esta vida, de acuerdo a nuestro karma personal.


Sinastría astrológica


La sinastría es un método astrológico que se utiliza para comprender la dinámica entre dos personas ya sea en una relación amorosa, de amistad, profesional, intelectual o familiar. Más específicamente, permite esclarecer los puntos de encuentro y desacuerdo. El principio general consiste en yuxtaponer los dos temas astrales y determinar la percepción que cada uno de ellos tiene frente a la relación. Para ello, es menester estudiar las cartas de manera individual, antes de comenzar a compararlas para comprender como se relacionan e interactúan.

Establecemos relaciones en función de cómo somos. Por tanto, para realizar una sinastría es preciso conocer cómo es cada una de las personas y qué espera de una relación. Es necesario, que estemos conscientes de nuestra aportación al éxito o fracaso en nuestras relaciones, mediante la comprensión de las características de nuestra personalidad. Una vez culminada esta fase podremos evaluar a fondo la dinámica entre ambas personas.

¿Cuáles son tus expectativas? ¿Qué estás dispuesto a ofrecer? ¿En qué temas, valores o creencias concuerdan? ¿Cómo manejan las crisis?

Este análisis, no aspira, contrariamente a la creencia popular, a anticipar el futuro o desenlace de la relación. Ésta dependerá del libre albedrío de cada una de las personas  involucradas y de ninguna manera a una sentencia o bendición astrológica. Más bien, devela las afinidades, complementariedades y tensiones que pueden existir en la relación.

La compatibilidad astrológica amorosa es ante todo una cuestión de corazón. Sólo el amor puede superar las dificultades que encuentran todas las relaciones. Conviene considerar la sinastría astrológica como un medio para conocerse mejor y conocer mejor al otro y tomar conciencia de las cualidades específicas de la relación en sí.


La deuda karmica y la reencarnación



                        
Las almas reencarnan por diferentes factores: para evolucionar y, también, por deudas contraídas en otras vidas.  Estas deudas kármicas tienen que ser saldadas en una o varias reencarnaciones según la cuantía de su Karma.
La entidad, antes de volver a encarnar, va considerando junto con sus protectores la forma más adecuada para saldar sus cuentas y la cuantía de éstas que cree poder cancelar en una encarnación. Sobre eso no  hay una regla fija. La entidad puede decidir pagar mucho o poco, según la cantidad que ella se sienta en capacidad para redimir.
Un karma no siempre es de una vida anterior; un karma puede permanecer en espera de que el alma haya acumulado la energía moral suficiente para pagarla. Cuando la entidad ya se siente con fuerza para  saldarla, entonces, recién programa la forma más adecuada que la redima de esa deuda de causa y efecto, y al  mismo tiempo, le ayude y sirva de enseñanza en su evolución.
Las pruebas kármicas determinan la duración de la vida material, las enfermedades, el estado económico; en cierta forma, el carácter que va a necesitar el alma  para sobrellevar estas cargas en su vida terrena. En su programa de actividades como entidad encarnada figura sus afectos, enconos, odios, que debe  vencer y transmutar en la presente encarnación.

Las almas  con deudas karmicas grandes, muchas veces, tienen una niñez feliz, estable y protegida, a fin de que ese amor que reciben les dé fuerzas para resistir las pruebas que le sobrevendrán en su mayoría de edad. Hay entidades que escogen pagar desde niños; por eso es muy frecuente ver personas que vienen sufriendo desde pequeños. Estas son las entidades que si se sienten con fuerzas para pagar una gran cantidad de karma de una sola vez. Ahora, sí las almas que no cumplan, conforme a lo programado,  agravan su deuda, la aumentan, y tendrán que pagarla con ese agravante además. El proceso reencarnatorio por karma es ligeramente diferente que el normal. El alma escoge la familia en que va a encarnar, dentro de aquellos con los que tiene compromisos karmicos, como una necesidad u obligación. Esto lleva a una encarnación difícil; en un grupo no armónico en el que sólo les liga la casta. Una entidad tan karmica como la reencarnante va a tener una existencia desajustada, sin armonía en el medio en que se desenvuelve.

Los grupos karmicos se forman por entidades mutuamente interrelacionadas que deciden pagar  juntas sus deudas, y forman así estos grupos karmicos de expiación. Esto sucede, generalmente, entre los grupos que comparten un mismo destino , por ejemplo, en una desgracia colectiva, en matanzas genéticas, guerra, etc. Cada uno de los que comparten estos sucesos forman en mayor o menor grado, parte de un grupo que hizo daño en otra encarnación.

Así karmicamente se unen para expiar sus faltas, recibiendo cada uno la parte proporcional a la cuantía de su deuda. Vemos por ejemplo que en un accidente múltiple, unos mueren, otros quedan heridos  o desencarnan, después, en medio de atroces dolores. Otros quedas lisiados y, por ahí, a uno no le pasa nada, y dicen: ¡milagrosamente se salvó!

Pués éste último sólo debía recibir un escarmiento, porque participó con el grupo pero, tal vez,  su karma era mas leve.
Las cosas no son obra de la casualidad, sino de la causalidad. Todo tiene un porqué. Y cuando las desgracias o sufrimientos se acumulan sobre uno, hay que pensar en las enseñanzas que esos pesares nos traen y qué beneficio espiritual podemos sacar de ellos. Si recibimos las pruebas con humildad y resignación, procurando superarlas, podemos trasmutarlas en algo positivo en el proceso de nuestra limpieza kármica. Así poco a poco, sublimamos las pruebas y nos trasformamos de adentro hacia fuera; emanando y transmutando, vamos limpiándonos más aceleradamente de nuestra carga oscura y negativa que nos cubre como un manto y nos nos deja ver la luz.
El alma que encarna con karma tiene en su cuerpo astral todas las imperfecciones que lo cubren como una coraza, en sus cuatro cuerpos inferiores y, en cierta forma, impiden su desenvolvimiento. Es como una casa linda que está  completamente cercada y tapiada, lo cual impide ver la belleza que los rodea, pues no penetra la luz del sol.
El alma kármica, al encarnar, traslada a su cuerpo físico toda su carga, y esto determina, muchas veces, que el cuerpo al nacer traiga muchas imperfecciones o males congénitos , lo que se llama un ser  defectuoso.
El hogar donde nace este ser, debe tener una ligazón karmica con el infante, por cuanto la prueba es tanto para la entidad del cuerpo afectado como para los familiares más allegados, quienes sufren al verlo así y se esfuerzan por ayudarlo, al punto que dejan de lado proyectos personales, para dedicarse a cuidar y proteger a este ser.
Cuando el alma karmica acoge las pruebas y vence en las tareas redentoras que programó en el astral, entonces, desencarna y pasa a un centro de rehabilitación espiritual, a una especie de clínica astral en la que le constituyen y curan el cuerpo astral de todas las molestias y sufrimientos que le causó la expiación karmica.
Como el cuerpo astral sufre el desajuste emocional que le determinó su karma, por ello, después de expiar el karma, dicho cuerpo debe recibir su tratamiento de recuperación.

Al purgar el karma, el cuerpo astral de la materia o espíritu de la materia descarga del cuerpo astral toda la carga recibida; y es así como éste queda engrandecido y limpio de esa nube o imperfección, listo para colaborar con el alma en una nueva encarnación que siempre es más benigna que la anterior, puesto que ya su entidad ha desarrollado su luz al haber vencido, en la encarnación anterior, parte de sus limitaciones.
En cambio, si la entidad no logra sobreponerse a las pruebas, las agrava y limita más sus posibilidades en la próxima encarnación, al traer más densa y pesada la materia, debido a que su cuerpo astral está cargado de deficiencias e imperfecciones.
Casi todos los que encarnan en este planeta tienen karma, por cuanto éste es un planeta de expiación, un planeta karmico; y salvo muy contadas excepciones encarnan grandes guías, luminarias, para ayudar a esta humanidad doliente a liberarse de sus karmas. Tambien encarnan en el planeta castas de otros planetas que vienen con su bagaje de karma expiatorio. Eso quiere decir que, salvo algunas veces en las que se reencarnan en una vida de premio o estímulo, todos van pagando karmas –unos más y otros menos- en casi todas sus reencarnaciones.

Estas pruebas karmicas son, también peldaños de superación, porque una vez superadas, el alma queda con la lección provechosamente aprendida. Con lo cual la entidad enriquece su caudal de conocimientos y amplia su campo de conciencia, para poder comprender en mejor forma lo que viene después en su escala evolutiva.
Por eso el Maestro dice: ¡Hijos míos, aprended vuestras lecciones conforme os las den, recibiéndolas con resignación, fé y amor, con ese Amor Puro que todo transmuta.
Así os encontraréis con la satisfacción de ver que os váis acercando, poco a poco, a la superación, al Amor, a la Luz, Porque todos soís luz; sólo que por karma no reflejaís la luz, la tenéis oscurecida, tenue pero conforme vayáis despejándola podréis ir  acercándonos al PADRE, por que de El venís y a El debeis volver.