En la interpretación de las cartas natales, casi todos los
factores pueden considerarse como kármicos o como poseedores de implicaciones
kármicas. Sin embargo, hay algunos factores astrológicos específicos a los que
se debe prestar especial atención en astrología kármica. A partir de ahora
trataré alguno de estos factores en el blog, dedicando una serie de artículos a
esta especialidad esotérica de la astrología.
Saturno es uno de estos factores, a éste planeta se le suele
llamar "El Señor del Karma", para muchos astrólogos Saturno
representa el mayor problema kármico en la vida de todo individuo. Al planeta
Saturno se le llama "El Señor del Karma" no porque sea el único
elemento del mapa natal que simbolice un aspecto del karma personal, sino
porque la posición y los aspectos de Saturno revelan dónde nos encontramos con
nuestras pruebas más específicas y concentradas, lo mismo que dónde
experimentamos con frecuencia dolor y frustración.
Y como mucha gente, cuando escucha "Karma" cree
que todo Karma es negativo y perturbador, muchos ven las pruebas de Saturno
como idénticas a la acción de dicho Karma. No obstante, esta es una burda
simplificación excesivo, lo mismo que una mala interpretación de lo que es el
Karma realmente. Tal vez sea más exacto decir
que Saturno en la carta natal -especialmente según su posición de casa y
conjunción, cuadratura y aspectos de oposición- muestra dónde nuestro karma
"difícil" entra en su foco más específico. Estos aspectos tensos y
desafiantes de Saturno muestran cristalizadas pautas de pensamiento y acción
que se han vuelto hábitos muy arraigados y que bloquean nuestra corriente de
energía creativa. Dichos aspectos revelan el mal uso pasado de un talento o una
facultad que ahora deberemos disciplinar y volver a dirigir hacia cauces más
constructivos. Es en ese ámbito que es necesario un ajuste radical en nuestro
enfoque y actitud. Tal aspecto -y esto podría aplicarse en menor medida al
quincucio, a la semicuadratura y a los aspectos de semisextil- genera gran
energía desde su tensión interior; y podremos usar esta energía para
desarrollar conocimiento y creatividad mayores. Saturno es el planet a de la
forma y la estructura, y a menudo descubrimos que los planetas que están en
estrecho aspecto con Saturno necesitan recibir una nueva forma de expresión.
Esto lo veremos más adelante pues aquí solo estoy introduciendo a los lectores
de mi blog a Saturno como señor del Karma.Sin embargo, Saturno, en la carta
natal, es no sólo indice de obstáculos de los que hemos de ocuparnos. Casi todo
énfasis excesivo, casi toda falta vital o configuración particularmente tensa
-no importa que planetas estén metidos en ella- puede señalar una necesidad
importante de crecimiento y desarrollo. Lo primero que hay que comprender es
que la vida tiene una finalidad, para que, por una razón positiva, tengamos que
encontrarnos con estas dificultades.Dicho de otra manera, cuanto mayores sean
los obstáculos en el cuerpo físico, mayor será la oportunidad de un alma para
saldar sus deudas kármicas y lograr un crecimiento espiritual más rápido. Los
obstáculos son tropiezos si se los supera positivamente, y el alma que, en el
cuerpo de carne, afronta jovialmente y vence los impedimentos físicos, crece
con más rapidez que otro que, según las normas físicas, tiene todo por lo cual
vivir.
La recompensa no es en la forma física sino en el desarrollo
espiritual, y cuanto más sean los obstáculos a vencer en una vida física, menos
necesitará el alma de volver a la forma física para pulir las tosquedades de su
carácter.


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