Por: Lama Ole Nydahl
Las alegrías más grandes y los mayores dolores de los seres
humanos ocurren en el reino del amor y las relaciones. Cada vez que nuestros
corazones laten más fuerte o nuestros lentes se empañan, lo sentimos como algo
extremadamente personal. Experimentamos nuestros sentimientos como algo
especial que nos sucede a nosotros, pero si miramos más de cerca, éstos tienen
raíces aún mucho más profundas. Lo que parece ser una experiencia muy privada
es realmente el encuentro y la integración de los principios más fundamentales
del universo.
El espacio abierto y atemporal, el potencial de todas las
cosas, juega en forma libre, expresa su poder y experimenta sus cualidades a
través de la dualidad. Al manifestarse como cerca y lejos, como emocional y
conceptual o como hombre y mujer, llega a realizar su potencial total. Si sólo
hay espacio, nada sucede. Aunque el espacio es inseparable de la consciencia,
el gozo y el poder no se generan allí. Sin embargo, si el espacio se expresa
por medio de la dualidad, algo inherente surge y aparece una gran riqueza. Esto
es similar a lo que sucede en los laboratorios cuando los átomos se dividen y
luego se juntan y se hacen chocar a grandes velocidades: las poderosas energías
ya estaban en el átomo, pero sólo aparecieron cuando el átomo se dividió y
luego se juntó otra vez.
También con el enamoramiento, cuando un ser se abre al otro
y las esencias masculina y femenina se encuentran, es importante entender que
las cosas son menos personales de lo que aparentan ser. Lo que se experimenta
como privado es en realidad muy general y la conjunción de esta dualidad es
esencialmente una oportunidad sorprendente para el crecimiento exterior e
interior. Dado que el espacio engendrado entre dos opuestos contiene todas las
posibilidades, su unión es más que la suma de las partes. Esto quiere decir que
cuando lo masculino y lo femenino se encuentran completamente, aparecen
cualidades que ninguno de los dos tenía antes. Por supuesto, los individuos
siempre aprenden unos de otros, pero cuando hay amor, se agrega una dimensión.
En sí mismo, el campo de energía que surge de la atracción mutua y los estados
que trascienden lo personal derivados de la experiencia del espacio y la
bienaventuranza, son de la naturaleza de la inspiración. Aspectos antes no
conocidos de la mente se vuelven vivos cuando nos acercamos y nos tocamos
profundamente entre nosotros. En el amor hay más productos que insumos porque
la situación en sí es muy productiva. Surgen muchas cosas que antes estaban
latentes.
Este proceso se hace activo en cualquier forma en la que uno
se abra. Algunas personas son más conscientes del nivel externo y gozan
plenamente de pasar largas horas en cama. Otros se encuentran en el nivel
interno: comparten intereses y quieren hacer cosas similares. Y algunos más se
sienten unidos porque son complementarios en los niveles de visión más
profundos. Ya sea que una relación gire en torno a la atracción física, el
sentimiento interior o la identificación profunda, siempre hay mucho que
aprender. Si uno trabaja inteligentemente con lo que hay, un crecimiento humano
cada vez más completo se materializará. Como esto sólo es posible en una
atmósfera relajada, es importante evitar las expectativas y la competencia en
las relaciones. Aunque el Buda de ninguna manera quiere que las personas se
aferren a modelos indeseables y con frecuencia menciona la dificultad de
encontrar la forma de no hacerlo, desde el momento en que los seres deciden
crear un vínculo, es importante que trabajen juntos.
Apoyarse el uno al otro cuando se trabaja en el mundo tiene
mucho sentido y esto puede hacerse más fácilmente cuando se piensa en
"nosotros" y no en "ella y yo". Usualmente los miembros de
la pareja tiene altos y bajos juntos y, de todas maneras, la felicidad y el
sufrimiento dependen de la visión que se tenga. Por lo tanto, si nuestra pareja
tiene características especiales es importante compartirlas. Pensar o decir
"mira, podemos hacer esto juntos" remueve los sentimientos de
división y una gran alegría aparece cuando experimentamos que nunca nos
chocamos con una pared. No hay fin para la mente.
Entonces, dado que la vida se hace cada vez más corta, ¿cómo
podemos hacer que un alineamiento de fuerzas tan perennes se dé en el reino
humano de las relaciones cotidianas? En el nivel externo es mejor dar al otro
la mayor felicidad posible, ser conscientemente buenos con nuestro compañero o
compañera y disfrutar de las ricas diferencias del principio masculino y el
femenino en el acto del amor: se trata de ir al otro como si uno estuviera yendo
a un templo, con una gran apertura. Si uno no es monje o monja, es útil ver el
cuerpo como un instrumento para darles felicidad a los demás. A nivel interno,
en el encuentro amoroso se equilibran la sabiduría y la compasión. Los hombres
tienen más método y las mujeres más intuición y en una atmósfera de confianza,
absorber estas cualidades trae resultados asombrosos. Aquí los obstáculos son
elementales pero obstinados y su remoción requiere de mucha buena voluntad: los
hombres separan el día y la noche. Muchos son rudos en el trabajo y con
frecuencia olvidan cambiar de tono cuando hay mujeres cerca. Por la noche, sin
embargo, lo olvidan todo. Su mente se quiere ocupar ahora del amor y la
diversión y se preguntan qué les sucede a las mujeres que se quedan atascadas
en su propio ritmo de 24 horas. Si no se la trató bien durante el día, no
estará dispuesta a soportar mucha agua caliente por la noche. Dado que ambas
partes son susceptibles a estas alturas, y la vida debe utilizarse bien, aquí
hay algo a lo cual se le debe prestar atención.
El nivel profundo de la unión entre lo masculino y lo
femenino se representa con los símbolos budistas del loto y el diamante. La
mujer es el loto: es naturalmente generosa y quiere significar algo para
alguien. El hombre es el diamante que se satisface con brillar para sí mismo.
Integrar el loto y el diamante, ya sea en la relación con otro o en la soledad,
produce la alegría última del funcionamiento total que también se hace visible
en el nivel interno y externo. Saber que esta perfección trasciende lo personal
hace que la compasión y la sabiduría se expresen naturalmente y, herir a otros,
a no ser que se haga para beneficiarlos al nivel último, es algo en lo que ni
siquiera se piensa.
Entonces, ¿qué clase de amor existe? Esencialmente el
generoso y el que quiere recibir. Hay que tener cuidado con el apego: limita la
libertad, quiere controlar y siempre está preocupado por el pasado y el futuro.
Si se desarrollan sentimientos de este tipo, hay que deshacerse de ellos inmediatamente.
Se convierten en una prisión y no lo benefician ni a uno ni a los demás. Lo
opuesto es el tipo de amor enriquecedor que se expresa en proverbios populares
como aquel que dice que "si amas a alguien, déjalo libre". Aquí uno
comparte la visión de que los otros se desarrollen y si se quedan o se van,
está bien. Uno se centra en su crecimiento y el sentimiento de plenitud da
espacio a los otros para crecer. A la postre todos serán más ricos que antes.
Debemos distinguir cuatro expresiones distintas de este
último tipo de amor positivo. Dos de ellas nos son muy familiares y las otras
dos son más abstractas. Una tiene que ver con el dar y el tomar que se da entre
las personas, al que frecuentemente nos referimos como amor. Algunas veces un
miembro de la pareja tiene más para dar, pero hay un equilibrio básico y los
dos se benefician directamente.
La compasión también encaja aquí. Es noble en tanto nadie se
mantenga débil y siempre reciba, sino que se haga más fuerte para que más tarde
también pueda dar. Funciona en la medida en que ninguna de las partes hace
cálculos de pérdidas y ganancias y ambos son lo suficientemente inteligentes
como para evitar el orgullo y la dependencia. Esta es la clase de sabiduría que
se necesita para manejar problemas globales como el Islam y la superpoblación.
El gozo empático significa compartir con alegría los eventos
positivos incluso cuando no tienen nada que ver con nosotros. Es maravilloso
cuando algo bueno pasa: el sufrimiento se reduce y la libertad y el crecimiento
se hacen posibles. Las situaciones civilizadas que permiten que la cantidad se
convierta en calidad proporcionan algunas de las más importantes satisfacciones
de las que la mente es capaz.
El nombre de la más sutil expresión de amor con frecuencia
sorprende a los occidentales, que creen que más que un sentimiento se trata de
una filosofía o enfoque. Aquí estamos hablando de la ecuanimidad que quiere
decir que tenemos la consciencia de que todos tienen la naturaleza búdica bien
sea que lo sepan o no. La comprensión de que la mente de todos los seres es
esencialmente luz clara y que ningún evento o acción puede destruir su
potencial hace más fácil mantener la mirada pura del mundo externo e interno.
Traer estas dos enriquecedoras clases de amor al mundo
requiere de sensibilidad por parte de la pareja. Las mujeres que tienen pocos
hijos o ninguno deben tratar de refrenar el impulso de educar a su pareja en
lugar de educar a sus hijos. Los hombres que consideran que sus mujeres son
inversiones deben pensar que siempre es mejor hacer una inversión que crezca.
En ambos casos lo mejor es proporcionar un espacio benevolente, dar consejos si
se los piden y trabajar con lo que es posible trabajar. Ambos deben ser
conscientes de que cada momento puede ser el último y de que el amor que surge
de la riqueza y la confianza trae muchas más satisfacciones que el que surge de
la dependencia. Una pareja que ama a partir de aquello que le sobra es mucho
más excitante que aquella que ama a partir del simple deseo de mantener la relación
andando o de evitar problemas.
En los casos en que la diferenciación de roles se da
naturalmente, como cuando el hombre necesita tomar distancia para aclarar su
cabeza o la mujer necesita hablar más largamente de un asunto, ambos lados
deben tratar de amar a su contraparte por lo que es. Es importante la confianza
en el otro y que se mantengan los vínculos. También ambos deben beneficiarse de
los cambios que se dan en el nivel intuitivo o en el práctico. Lo contrario se
da con demasiada frecuencia entre los musulmanes y también entre los cristianos
fundamentalistas. Las relaciones y las familias se convierten en ollas de
presión en las que el hombre mira el mundo, la mujer mira al hombre y los hijos
miran a la mujer. Sólo el amor profundo y la confianza pueden disolver
estructuras dependientes como esa, que limitan el potencial de los seres y los
obligan a permanecer entre la esperanza y el miedo y a vivir una vida centrada
en el pasado o en el futuro. En las culturas mencionadas con anterioridad, en las
que las reuniones honestas entre los sexos no se permiten, se necesita mucho
coraje. Sin embargo, vale la pena. Trascender el miedo de estar abiertos aquí y
ahora es algo maravilloso. Todo se vuelve radiante y pleno de posibilidades de
juego y el sentimiento de ser el uno para el otro hace que el crecimiento de
cada cual se convierta en una riqueza compartida. Por medio del espacio ganado,
ambos encontrarán nuevos aspectos de su propia fuerza interior que, a su vez,
traerán mayor inspiración. Entre más comprendamos esto y entre mayor sea la
confianza en el espacio, más liberadoras y maravillosas se volverán nuestras
relaciones.
El budismo proporciona elementos para que todas las
situaciones reflejen la inherente perfección de la mente y que hacen que la gente
no deje opacar su potencial. El simple entendimiento de que nada que no esté en
nuestro karma nos va a suceder se constituye en una red de protección perfecta
y hace que las cosas se vuelvan manejables. Estos elementos nos permiten amar,
expresar compasión, sentir gozo empático, ser conscientes de la ecuanimidad y,
por lo tanto, hacer del mundo algo maravilloso.
¿Qué es, entonces, lo que aprendemos cuando se juntan lo
femenino y lo masculino? Guardo la esperanza de que las impresiones sensoriales
de un amor felizmente compartido estén bien vivas en cualquiera que lea este
texto. Sin embargo, esto es sólo la punta del iceberg de un intercambio más
completo. Si uno se abre a una mujer en todas las situaciones y experimenta sus
manos, sus curvas, su gozo, sus movimientos y la textura de su forma de hablar
y de su cuerpo, surgirán niveles adicionales de experiencia. Si dejamos que nos
inspiren más allá del ego y los conceptos, veremos que las mujeres transmiten
cinco sabidurías diferentes que verdaderamente van más allá de cualquier
límite. Esta es la razón por la cual en muchas culturas, las musas o dadoras de
inspiración son femeninas.
El Buda y otros yoguis posteriores a él lo han entendido
así. Dicen que cinco tipos de sabidurías iluminadas son la esencia de lo
femenino. Gradualmente estas sabidurías serán absorbidas cuando el hombre va a
la mujer como a un templo, con sorpresa y devoción ante la maravilla de la
feminidad.
La primera sabiduría es llamada sabiduría como espejo y es
la transformación del sentimiento ordinario de la ira. Muestra las cosas como
son, sin adicionar o sustraer nada. La naturaleza de la mente y lo que ella
manifiesta se ven claramente.
La segunda sabiduría, que recibe el nombre de igualadora,
purifica el orgullo ordinario. Muestra que las cosas son muy ricas y llenas de
facetas, que son compuestas y llenas de potencial.
La sabiduría discriminativa aparece cuando uno se libera del
apego. Esta sabiduría es la capacidad de ver a cada persona y situación
separadamente y como parte de una totalidad viviente.
La sabiduría de la experiencia proporciona el poder mental
para ver y seguir una larga secuencia de experiencias y para aprender de la
historia. Esta sabiduría es el principio transformado de los celos o la
envidia.
La gran mayoría alcanza la sabiduría intuitiva o que todo lo
permea a través de las primeras que son periféricas. En esencia, ésta es la
transformación de la ignorancia básica. Si uno puede lograrla, los velos más
profundos de la mente se romperán totalmente por medio del más profundo amor o
los actos de protección más grandes. Aunque las diferentes mujeres nos inspiran
de distinta manera, trayendo a nuestro corazón entendimientos intuitivos
diferentes, si hay suficiente amor una sola mujer nos puede traer las cinco
sabidurías. El cortejante devoto obtendrá, entonces, las cualidades expresadas
por medio de los símbolos del diamante, las joyas, el loto, la espada y el
Buda, esto es, las representaciones de las cinco sabidurías antes mencionadas.
¿Qué gana una mujer al abrirse a la fuerza de un hombre?
Cuatro actividades hábiles. Aunque intuitivamente ya las utilice al nivel de su
familia o su círculo cercano, aquí alcanzan una dimensión impersonal que puede
favorecer al mundo entero. Los hombres son esencialmente de la naturaleza de la
actividad, tienen cinco puntos de gravedad y manos grandes y aunque hay cientos
de miles de acciones que realizan, todas caben dentro de cuatro categorías.
Un tipo de hombres es básicamente pacificador. Estos hombres
son joviales y amables, a veces incluso llegan a ser tan dulces como una pera.
Calman a todos y quieren que se sientan bien.
Un segundo tipo es aquel que se encuentra en todas partes,
siempre iniciando y probando cosas. Aunque estos hombres no son necesariamente
musculosos, son muy activos e incrementan el potencial de todas las cosas.
El tipo fascinador viene de tercero. Trabajan con la
atracción, saben cómo causar una impresión, abrir los corazones y ponerse y
decir siempre lo adecuado.
A la postre, sin embargo, el mejor amigo de una mujer
pertenece al cuarto tipo. Es fuerte y protector y siempre se quedará cuando
todos los otros se hayan ido. Aunque no sea muy versado en la moda, se puede
confiar en él para el trabajo duro.
Evidentemente, las mujeres desarrollan primero que los
hombres las características de su pareja. Al ser tan intuitivas, desarrollan
más rápidamente las actividades de los hombres que éstos sus sabidurías. No hay
una forma más directa de crecer que abrirse totalmente al amor.
Hasta el momento hemos examinado la unión completa entre lo
femenino y lo masculino, tocando parcialmente la situación de aquellos que no
tienen pareja, ya se trate de laicos o de monjes/monjas. Sobre las relaciones
homosexuales no tengo mucho que decir porque carezco de experiencia. Además de
éstos, hay tres tipos de contacto entre los sexos opuestos, en los que la
sexualidad no está involucrada. Son más estables, pero la excitación es menor.
Las mujeres pueden encontrar un padre o los hombres una
madre que los proteja y les muestre cómo es el mundo o el hombre puede
encontrar una hermana y la mujer un hermano con el que aprendan y compartan el
crecimiento. La cuarta forma en que los sexos pueden complementarse uno al otro
es por medio del intercambio con una hija o un hijo. En cualquier nivel en el
que estas relaciones se den, un círculo se completa. Sin embargo, no fue sólo
para ahorrarles las molestias propias de una vida familiar que el Buda les
aconsejó a muchos de sus estudiantes que se quedaran solteros. La gran
felicidad que surge a través de una buena conexión con una pareja es
equivalente al sufrimiento que se deriva si la conexión es negativa.
Si somos lo suficientemente inteligentes como para mantener
abiertas las opciones mencionadas más arriba, podremos danzar por la avenida de
la vida con nuestras antenas colocadas en todas partes. Podremos saber,
proteger, aprender y equilibrarnos a partir de todos los opuestos a nuestro
alrededor. Al no juzgar, al mantenernos abiertos sin expectativas ni ideas
fijas, gradualmente las cosas empezarán a ocupar el lugar correcto y todo se
dará para bien. Nada puede ser más enriquecedor que este compartir. ¿Tiene algo
más sentido que transformar las voces, los movimientos y todas las situaciones
en una iniciación continua, en el proceso continuo de la vida? Ver el potencial
de otros como un espejo de nuestra mente es el camino para el más grande poder
interior.
La clave para arriesgarse a dar este paso es la voluntad de
confiar en lo positivo, con la seguridad que nos da nuestra penetración en la
naturaleza absoluta de las cosas. Sin embargo, es imprescindible deshacernos de
una concepción errada que a veces ha hecho carrera: casi todas las personas
creen que existe una verdad en la mitad, arriba de la cual hay sueños rosados y
debajo de la cual hay negras depresiones. Esto es falso. No hay lugar en el
medio. Aunque la gente describa las cosas utilizando palabras similares, sólo
aquellos que experimentan la unidad de sujeto, objeto y acción están más allá
del color de las cosas. Más convincente que nada es el hecho de que el amor nos
muestra que para ir a una tierra pura no es necesario morir y que para
encontrarse con los budas lo único que uno necesita es limpiar sus ojos aquí y
ahora.
En cualquier encuentro tiene sentido ver siempre al otro en
el más alto y más puro nivel. Subestimar a los otros no sólo es completamente
opuesto a la naturaleza absoluta de todos, la budeidad, sino que hace que la
gente se empobrezca. Mientras que la riqueza de todas las cosas se experimenta automáticamente,
podemos empezar a entrenarnos para ver lo que es significativo y hermoso en
nuestra pareja empezando por lo más sencillo. Por lo tanto, utilizando aquello
que esté a nuestra disposición, debemos permitirnos sentirnos bien al respecto
de la relación, darle espacio a la experiencia para que crezca y no quedarnos
atrapados en una molesta relación con base en el ayer y el mañana. En su lugar,
debemos hacer lo que es posible aquí y ahora para obtener la fuerza del momento
y disfrutar la riqueza de una situación dada. Es importante no comparar lo que
hubo antes con lo que hay ahora y utilizar esto último de la mejor forma
posible. El presente es un regalo que el amor nos da y aunque pocos se dan
cuenta de ello, la unión de lo femenino y lo masculino en los momentos más
grandes del amor es el estado que trasciende la dualidad.
Unas cuantas ideas sobre un tema siempre fresco, pulidas en
el vuelo Moscú-Vladivostok, en febrero de 1996. Que cada momento de apertura
compartido nos lleve a darnos cuenta de lo maravillosos que somos.
¿Cómo mantener el apego alejado de las relaciones?
El apego es una señal de que uno quiere tomar algo, puede
ser inteligente comenzar una relación desde una riqueza básica. Es como ver
desde el comienzo a la persona en la que estamos interesándonos y decidir:
"Oh esa mujer o ese hombre - la voy o lo voy a convertir en una princesa o
un príncipe, voy a sacarle todo su potencial, le voy a mostrar realmente lo
maravilloso que es. Realmente lo voy a tocar como si fuera un maravilloso instrumento
musical.
Quiero decir, que una comienza con un sentimiento de
riqueza, básicamente comenzar con el sentimiento de que hay un potencial y no
con la idea de "¿qué puedo obtener?, ¿lavará mis calcetines cuando yo
tenga 64 años?" o algo así, sino algo totalmente diferente "Guao,
aquí hay un ser humano con el que puedo compartir. Puedo hacerlo o hacerla
crecer. Puedo hacer que su poder se exprese" y cosas así. Siempre debemos
comenzar desde una posición de riqueza, creo que eso es muy importante.
¿Cuánto tiempo debe uno mantenerse en una relación
problemática?
(Risas) quiero citar a Somerset Maugham: tanto como te
sientas libre de usar su cepillo de dientes. Mientras puedas usar el cepillo de
dientes de tu pareja la relación probablemente funcione. Y cuando ya no puedes
hacerlo más, probablemente la relación terminó.
Es un problema de algo profundamente sensual. Se trata del
olor del cuerpo, de como reaccionamos al cuerpo, es un problema de muchas cosas
diferentes. Lo que tiene que ver con la atracción es algo que tiene muchos
lados. Esta mucho más relacionado con un libro de química que con cualquier
otra cosa. Así que uno tiene que ir y tratar de sentir que tanto estamos
atraídos. Y mientras se sientan atraídos en los niveles más básicos, traten de
trabajar con esto.
Y cuando de pronto se ven el uno al otro como un hermano o
hermana, traten entonces de llegar a una buena relación. Las personas que se
separan deben siempre separarse como amigos. Porque si uno se separa como
enemigos entonces todas las cosas que se aprendieron durante ese tiempo en esa
relación de alguna manera se cae y se bloquea dentro de la propia mente. Y eso
significa que probablemente en la próxima relación uno atravesará los mismos
problemas otra vez. Así que lo importante es que cuando terminemos una relación
sea siempre como amigos, de modo de poder tener acceso a todas las experiencias
y así seguir avanzando en la próxima relación. Así no necesita ir de nuevo al
mismo Disneylandia, hacia el mismo drama. Entonces por esa razón siempre
terminen como amigos. Terminen cuando la atracción física más básica se haya
ido, pero manténgase como amigos tanto como sea posible.
Pero por supuesto si hay niños, entonces se puede decir que
uno ha invitado a alguien a la fiesta, o alguien ha venido a la fiesta sin ser
invitado, pero ahora esta allí, entonces es muy, muy importante que uno
mantenga una buena relación. Que los hijos sientan que los padres se respetan
unos a otros, que son amigos, que se apoyan. Es algo muy negativo hacer que el
niño sea el mensajero de malos rumores entre los padres. Eso es muy negativo.
Eso realmente descarga sus pequeños corazones. Así que especialmente si hay
niños los padres deben respetarse entre sí. El padre debe hablar gentilmente de
la madre y viceversa. Si hay niños es realmente negativo si uno no hace esto.
¿Las situaciones negativas en las relaciones se producen por
conexiones kármicas?
Se ven las parejas más cómicas. Se ven elefantes con
jirafas, se ve de todo, las combinaciones más divertidas de personas, si ves lo
que se enamora de que simplemente te agarras la cabeza, ¿correcto?
Esto tiene poco que ver con la razón, es karma. Son acciones
de vidas precedentes. Si hemos hecho cosas buenas juntos en vidas anteriores
tendremos una agradable relación y si nos hemos hecho daño el uno al otro en
vidas pasadas tendremos un momento difícil.
Así que como en todas las demás cosas: sean gentiles.
Piénsenlo, hagan todas las cosas sencillas que sus padres les dijeron. Sean
agradables. Y eso creará buenas conexiones para vidas futuras y beneficiará a
todos.













