martes, 29 de julio de 2014

La llegada de la muerte puede ser alterada ?

Paramahansa Yogananda


Jesús demostró de una manera dramática que no hay destino inalterable. De acuerdo con su karma, Lázaro estaba destinado a morir en un día determinado. La ley se cumplió y Lázaro murió. Estaba destino a morir. Pero ni siquiera la muerte es irrevocable. Jesús pudo satisfacer la ley kármica y devolvió a Lázaro a la vida. ¿Cómo lo hizo? No dijo simplemente, ‘Ven hacia aquí.’ Jesús vio hacia donde había ido el alma de Lázaro después de abandonar su cuerpo y contactó con ella para traerla de vuelta. Pero no llamó al alma para devolverla a un cuerpo que había comenzado a descomponerse.
Jesús tuvo que crear de nuevo ese cuerpo; tuvo que revivir y recomponer el cuerpo antes de que el alma entrara en él. Sólo después de hacer eso pudo invocar a Lázaro para que volviera. De este modo, Jesús hizo dos cosas:
Primero se situó a sí mismo, a su vida y a su poder divino, en el cuerpo de Lázaro. Así pudo trabajar con el karma de Lázaro: colocó el karma en su cuerpo. Después de liberar del cuerpo de Lázaro la causa de su muerte, renovó las células de su cuerpo para retornaran a la vida.
De esta manera pudo Jesús revivir a Lázaro, aún y cuando las leyes naturales lo hacían imposible. Si la bombilla de una lámpara se rompe la luz desaparecerá. A no ser que reemplaces la bombilla, no podrás devolver la luz. De la misma forma, si la luz del alma abandona un cuerpo, no puede volver si no es en la bombilla de un nuevo cuerpo, en una nueva encarnación. Pero los antiguos sabios sabían, al igual que Jesús, que un cuerpo destinado a morir puede ser revivido por aquel que sabe como hacerlo. Por supuesto, resucitar a los muertos es un caso extremo de alterar el destino; pero nos muestra que el hombre tiene poder incluso sobre la muerta - el destino inevitable.
El Mahavatar Babaji también demostró el poder de devolver la vida. Un pretendiente a discípulo buscó a Babaji en el Himalaya, donde el gran maestro vive con algunos avanzados discípulos. El extranjero pidió ser admitido en el grupo sagrado, jurando que saltaría desde la montaña si su petición era rechazada. Babaji le dijo que no podía aceptarlo en aquel estado de desarrollo. El turbado devoto se precipitó por el precipicio mientras los demás devotos lo observaron con horror. Babaji les pidió entonces que recuperaran el cuerpo. Los discípulos obedecieron y colocaron el cuerpo sin vida a los pies del Mahavatar. El tocó el cuerpo, lo curó y devolvió al devoto a la vida. Mediante este acto de fe y devoción totales, el discípulo extrajo los últimos vestigios de mal karma que le hacían inapropiado para unirse al grupo de devotos de Babaji. El gran gurú le aceptó entonces como discípulo En otra ocasión, Babaji satisfizo la ley kármica atrayendo el karma de un devoto hacia él, mitigando así el poder de la muerte, lo cual solo un verdadero gurú tiene el poder de hacer. El Mahavatar estaba sentado junto a Lahiri Mahasaya y otros discípulos. Ante ellos ardía un fuego ceremonial. De repente, Babaji tomó una ascua incandescente y golpeó con ella el hombro desnudo de un discípulo. Lahiri Mahasaya se extrañó y preguntó a Babaji por qué había hecho algo tan terrible. Babaji le miró y dijo :’¿Preferirías que hubiese empezado a arder ante tus ojos? 
Es su karma el que debía morir bajo las llamas. Golpeándole con esa brasa y tomando su karma le ha salvado. 
Tales son las bendiciones que pueden ser otorgadas a aquellos que están en contacto con un verdadero gurú, un maestro divino. Aquellos que están en compañía de almas divinas, sinceramente y en espíritu, llegan a ser divinos.

  

domingo, 20 de julio de 2014

El karma según el Dalai Lama



El placer y el dolor que cada uno de nosotros experimentamos, provienen de nuestras propias acciones del pasado (karma). Por lo tanto resulta fácil explicar el karma en una breve frase: si uno se porta bien, las cosas que nos pasan serán buenas y, si se porta mal, las cosas que nos sucedan serán malas.
Karma significa "acción".  Los Karmas son de tres  tipos: Hay Karmas o acciones físicos, Karmas o acciones verbales y Karmas o acciones mentales.
Esto depende de lo que hayamos hecho, lo que hemos  dicho o lo que hemos  pensado.
Desde el punto de vista de sus efectos, las acciones son de tres tipos virtuosas, no virtuosas y neutras.
En función del tiempo hay dos tipos de acciones: Acciones de Intención, que son el pensamiento de llevar a cabo una acción, y Acciones Intencionadas  que son las expresiones visibles de aquellas motivaciones mentales en forma de acciones físicas o verbales.
Por ejemplo, basándome en una intención, en este momento me encuentro hablando, y de este modo, acumulando una acción o karma verbal. Con los gestos de mis manos también acumulo karma físico. El que estas acciones tengan resultados buenos o malos para mí, dependerá principalmente de mi motivación. Si mi motivación es sincera, respetuosa, y amorosa hacia los demás, mis acciones serán buenas, virtuosas y sus resultados también serán benéficos para mí. Sin embargo si yo actúo con un interés de orgullo, de odio, de crítica, etc., entonces mis acciones verbales y físicas se convertirán en no-virtuosas.
Los karmas se van produciendo continuamente. Cuando se habla con buena motivación, se crea un ambiente amistoso como consecuencia inmediata; además cada acción positiva deja una impresión en la mente, que hará vivenciar una situación  placentera en el futuro. Con una mala motivación, se crea un ambiente hostil inmediatamente, y en el futuro producirá dolor al que habla.
La enseñanza de Buda es que uno es su propio constructor; todo lo que nos sucede depende de uno mismo, no de alguien externo que nos castiga. Esto significa que el placer y el dolor proceden de las acciones virtuosas y no virtuosas, las cuales no provienen del exterior de la persona, sino de su interior. Este conocimiento resulta muy útil en la vida cotidiana, por que una vez que llegas a entender la relación entre las acciones y sus efectos, con o sin la presencia de un vigilante externo, estarás siempre alerta a todo lo que haces, te examinaras y evitaras las acciones negativas que te perjudiquen a ti o a otros.
Por ejemplo: si aquí hubiera una joya o dinero y no hubiera nadie en los alrededores, seria fácil robarlo; sin embargo si ustedes tienen este conocimiento, sabiendo que en el futuro pueden experimentar un sufrimiento como consecuencia de tomar algo que le pertenece a otro, seguramente no lo robarían.
Así el conocimiento Budista de la auto-responsabilidad y del auto-dominio de sí mismo, si se expandiera globalmente, podría llegar a detener la criminalidad en el mundo, a través del cambio interno de cada individuo, por medio de la propia sabiduría, de esta forma al sembrar todos los seres acciones positivas, el mundo sería un sitio más feliz para todos ya que todos estaríamos gozando del fruto de las acciones positivas.
El conocimiento budista además hace énfasis en la bondad, y fomenta el considerar  los bienes ajenos tan importantes como los propios ya que  al cuidar los bienes de los demás, nuestros bienes en consecuencia serán protegidos, gracias a la ley infalible del Karma.
El karma es una energía tanto positiva como negativa, acumulada en nuestro subconsciente, procedente de pensamientos, palabras y acciones del pasado, que se proyecta al exterior en forma continua.
Cada minuto que vivimos estamos sembrando las semillas karmicas del futuro.
Observa tu presente y conocerás tu pasado.
Observa tu presente y construirás tu futuro.
El afuera es solo una proyección de la información karmica que está acumulada en nuestro interior y fue construida por nosotros mismos en el pasado.




lunes, 23 de junio de 2014

Astrología Karmica




Siempre existió la curiosidad acerca de la reencarnación, se ha considerado que la vida es un hilo continuo, donde el nacimiento y la muerte son solo pasos que permiten transitar de un estado a otro. La promesa de los antiguos maestros fue la vida eterna.
¿Qué es lo que recrea nuestra vida? Es una vida física, los principios que defiende, sus actos o hay algo más sutil. Nuestros sentidos pueden engañarnos porque ni el tiempo ni el espacio nos muestran la absoluta verdad de las cosas. Crees que este artículo que estás leyendo es real, pero hubo un tiempo que este artículo no existía y habrá un futuro en que desaparecerá, por eso lo único que perdura es la idea misma de "artículo", ésta seguirá existiendo, todo lo material desaparece pero solo perdura la esencia misma de las cosas que permiten crear otras nuevas. Muchas de las páginas escritas por Nostradamus fueron quemadas, pero las ideas de esos escritos han perdurado en el tiempo. Esta es la esencia misma de la vida eterna. Tu yo real es la idea que tienes de ti mismo, no es el yo que ve la gente de tu alrededor; antes que existieras no existía el tiempo ni existirá cuando dejes de existir. Tu alma durante tu vida eterna viajará hacia la perfección y durante ese viaje sufrirá transformaciones permanentes, sin perder su propia esencia. El cuerpo es solo el templo del alma, desde la antigüedad se busca que el alma encerrada en ese cuerpo llegue a esas transformaciones lo mas cómoda posible, como en el caso de los antiguos Egipcios que enterraban a sus muertos con todos sus objetos personales, o que el alma pudiera elevarse sobre las cenizas como en el caso de los cuerpos que se quemaban en la India.

A lo largo del tiempo se han informado numerosos casos acerca de apariciones, conversaciones con espíritus, mensajes recibidos y hasta se ha experimentado contactos con vidas anteriores. Éstos hechos pueden ser rechazados por los más escépticos pero cuando la medicina y las explicaciones científicas se chocan con la realidad no tienen más opción que aceptarlas. Tal es el ejemplo de una niña de nueve años que comenzó a decirle a su madre que ella no era su hija y que su casa se encontraba se encontraba en otro lugar. Esta niña fue asistida por psicólogos y médicos, luego de numerosas sesiones comprobaron que la niña se mantenía en sus dicho, por lo cual decidieron llevarla al lugar que decía ser su casa, cuando llegaron comprobaron que era el que había sido descrito por la niña, así como también el color, las cortinas, el piso de madera, el paisaje todo coincidía. En la casa vivía un hombre que había perdido a su esposa, cuando la niña y ese hombre se reconocieron mutuamente no quedó la menor duda que esa niña era la reencarnación de su esposa fallecida. Había sido tan fuerte el amor de su alma que se sintió atraída a su vida anterior.

A veces observamos un talento innato a temprana edad, como es el caso de Mozart, que con cuatro años de edad dio su primer concierto, lo que nos lleva a considerar que es la reencarnación de varias vidas. Por esto podemos considerar que los talentos naturales que poseemos y sin que nadie nos haya enseñado, provienen de vidas anteriores a la actual reencarnación. Los temores como las fobias se hallan implantadas en el alma y aparecen sin que sepamos de manera conciente de donde provienen, solo deberíamos despertar al subconsciente para que este nos recordara una encarnación pasada durante la cual surgió este temor o fobia. ¿Por qué son tan difíciles de superar los temores y las fobias? Esto se debe a que estos temores pueden provenir de dos o tres vidas anteriores por lo cual están integrando los residuos del alma. Además con el fin de hallar una vida mejor el subconsciente comprime el tiempo, por ejemplo lo que pudo haber ocurrido en el transcurso de treinta o cuarenta años lo resume simbólicamente en un período corto, por lo cual cuando aflora por distintos estímulos se torna menos manejable y con reacciones desproporcionadas. Así también los traumas suelen ser tan dolorosos para el alma, que el propio individua en la vida actual recurre a todos los medios inconscientemente para qué no surjan. Todos estos residuos del alma los evidenciamos cuando no encontramos respuestas a preguntas hechas sobre uno mismo.
La astrología karmica se encarga de diluscidar a que vininimos a este planeta en esta encarnación y cual es nuestra misión en esta vida, de acuerdo a nuestro karma personal.


Sinastría astrológica


La sinastría es un método astrológico que se utiliza para comprender la dinámica entre dos personas ya sea en una relación amorosa, de amistad, profesional, intelectual o familiar. Más específicamente, permite esclarecer los puntos de encuentro y desacuerdo. El principio general consiste en yuxtaponer los dos temas astrales y determinar la percepción que cada uno de ellos tiene frente a la relación. Para ello, es menester estudiar las cartas de manera individual, antes de comenzar a compararlas para comprender como se relacionan e interactúan.

Establecemos relaciones en función de cómo somos. Por tanto, para realizar una sinastría es preciso conocer cómo es cada una de las personas y qué espera de una relación. Es necesario, que estemos conscientes de nuestra aportación al éxito o fracaso en nuestras relaciones, mediante la comprensión de las características de nuestra personalidad. Una vez culminada esta fase podremos evaluar a fondo la dinámica entre ambas personas.

¿Cuáles son tus expectativas? ¿Qué estás dispuesto a ofrecer? ¿En qué temas, valores o creencias concuerdan? ¿Cómo manejan las crisis?

Este análisis, no aspira, contrariamente a la creencia popular, a anticipar el futuro o desenlace de la relación. Ésta dependerá del libre albedrío de cada una de las personas  involucradas y de ninguna manera a una sentencia o bendición astrológica. Más bien, devela las afinidades, complementariedades y tensiones que pueden existir en la relación.

La compatibilidad astrológica amorosa es ante todo una cuestión de corazón. Sólo el amor puede superar las dificultades que encuentran todas las relaciones. Conviene considerar la sinastría astrológica como un medio para conocerse mejor y conocer mejor al otro y tomar conciencia de las cualidades específicas de la relación en sí.


La deuda karmica y la reencarnación



                        
Las almas reencarnan por diferentes factores: para evolucionar y, también, por deudas contraídas en otras vidas.  Estas deudas kármicas tienen que ser saldadas en una o varias reencarnaciones según la cuantía de su Karma.
La entidad, antes de volver a encarnar, va considerando junto con sus protectores la forma más adecuada para saldar sus cuentas y la cuantía de éstas que cree poder cancelar en una encarnación. Sobre eso no  hay una regla fija. La entidad puede decidir pagar mucho o poco, según la cantidad que ella se sienta en capacidad para redimir.
Un karma no siempre es de una vida anterior; un karma puede permanecer en espera de que el alma haya acumulado la energía moral suficiente para pagarla. Cuando la entidad ya se siente con fuerza para  saldarla, entonces, recién programa la forma más adecuada que la redima de esa deuda de causa y efecto, y al  mismo tiempo, le ayude y sirva de enseñanza en su evolución.
Las pruebas kármicas determinan la duración de la vida material, las enfermedades, el estado económico; en cierta forma, el carácter que va a necesitar el alma  para sobrellevar estas cargas en su vida terrena. En su programa de actividades como entidad encarnada figura sus afectos, enconos, odios, que debe  vencer y transmutar en la presente encarnación.

Las almas  con deudas karmicas grandes, muchas veces, tienen una niñez feliz, estable y protegida, a fin de que ese amor que reciben les dé fuerzas para resistir las pruebas que le sobrevendrán en su mayoría de edad. Hay entidades que escogen pagar desde niños; por eso es muy frecuente ver personas que vienen sufriendo desde pequeños. Estas son las entidades que si se sienten con fuerzas para pagar una gran cantidad de karma de una sola vez. Ahora, sí las almas que no cumplan, conforme a lo programado,  agravan su deuda, la aumentan, y tendrán que pagarla con ese agravante además. El proceso reencarnatorio por karma es ligeramente diferente que el normal. El alma escoge la familia en que va a encarnar, dentro de aquellos con los que tiene compromisos karmicos, como una necesidad u obligación. Esto lleva a una encarnación difícil; en un grupo no armónico en el que sólo les liga la casta. Una entidad tan karmica como la reencarnante va a tener una existencia desajustada, sin armonía en el medio en que se desenvuelve.

Los grupos karmicos se forman por entidades mutuamente interrelacionadas que deciden pagar  juntas sus deudas, y forman así estos grupos karmicos de expiación. Esto sucede, generalmente, entre los grupos que comparten un mismo destino , por ejemplo, en una desgracia colectiva, en matanzas genéticas, guerra, etc. Cada uno de los que comparten estos sucesos forman en mayor o menor grado, parte de un grupo que hizo daño en otra encarnación.

Así karmicamente se unen para expiar sus faltas, recibiendo cada uno la parte proporcional a la cuantía de su deuda. Vemos por ejemplo que en un accidente múltiple, unos mueren, otros quedan heridos  o desencarnan, después, en medio de atroces dolores. Otros quedas lisiados y, por ahí, a uno no le pasa nada, y dicen: ¡milagrosamente se salvó!

Pués éste último sólo debía recibir un escarmiento, porque participó con el grupo pero, tal vez,  su karma era mas leve.
Las cosas no son obra de la casualidad, sino de la causalidad. Todo tiene un porqué. Y cuando las desgracias o sufrimientos se acumulan sobre uno, hay que pensar en las enseñanzas que esos pesares nos traen y qué beneficio espiritual podemos sacar de ellos. Si recibimos las pruebas con humildad y resignación, procurando superarlas, podemos trasmutarlas en algo positivo en el proceso de nuestra limpieza kármica. Así poco a poco, sublimamos las pruebas y nos trasformamos de adentro hacia fuera; emanando y transmutando, vamos limpiándonos más aceleradamente de nuestra carga oscura y negativa que nos cubre como un manto y nos nos deja ver la luz.
El alma que encarna con karma tiene en su cuerpo astral todas las imperfecciones que lo cubren como una coraza, en sus cuatro cuerpos inferiores y, en cierta forma, impiden su desenvolvimiento. Es como una casa linda que está  completamente cercada y tapiada, lo cual impide ver la belleza que los rodea, pues no penetra la luz del sol.
El alma kármica, al encarnar, traslada a su cuerpo físico toda su carga, y esto determina, muchas veces, que el cuerpo al nacer traiga muchas imperfecciones o males congénitos , lo que se llama un ser  defectuoso.
El hogar donde nace este ser, debe tener una ligazón karmica con el infante, por cuanto la prueba es tanto para la entidad del cuerpo afectado como para los familiares más allegados, quienes sufren al verlo así y se esfuerzan por ayudarlo, al punto que dejan de lado proyectos personales, para dedicarse a cuidar y proteger a este ser.
Cuando el alma karmica acoge las pruebas y vence en las tareas redentoras que programó en el astral, entonces, desencarna y pasa a un centro de rehabilitación espiritual, a una especie de clínica astral en la que le constituyen y curan el cuerpo astral de todas las molestias y sufrimientos que le causó la expiación karmica.
Como el cuerpo astral sufre el desajuste emocional que le determinó su karma, por ello, después de expiar el karma, dicho cuerpo debe recibir su tratamiento de recuperación.

Al purgar el karma, el cuerpo astral de la materia o espíritu de la materia descarga del cuerpo astral toda la carga recibida; y es así como éste queda engrandecido y limpio de esa nube o imperfección, listo para colaborar con el alma en una nueva encarnación que siempre es más benigna que la anterior, puesto que ya su entidad ha desarrollado su luz al haber vencido, en la encarnación anterior, parte de sus limitaciones.
En cambio, si la entidad no logra sobreponerse a las pruebas, las agrava y limita más sus posibilidades en la próxima encarnación, al traer más densa y pesada la materia, debido a que su cuerpo astral está cargado de deficiencias e imperfecciones.
Casi todos los que encarnan en este planeta tienen karma, por cuanto éste es un planeta de expiación, un planeta karmico; y salvo muy contadas excepciones encarnan grandes guías, luminarias, para ayudar a esta humanidad doliente a liberarse de sus karmas. Tambien encarnan en el planeta castas de otros planetas que vienen con su bagaje de karma expiatorio. Eso quiere decir que, salvo algunas veces en las que se reencarnan en una vida de premio o estímulo, todos van pagando karmas –unos más y otros menos- en casi todas sus reencarnaciones.

Estas pruebas karmicas son, también peldaños de superación, porque una vez superadas, el alma queda con la lección provechosamente aprendida. Con lo cual la entidad enriquece su caudal de conocimientos y amplia su campo de conciencia, para poder comprender en mejor forma lo que viene después en su escala evolutiva.
Por eso el Maestro dice: ¡Hijos míos, aprended vuestras lecciones conforme os las den, recibiéndolas con resignación, fé y amor, con ese Amor Puro que todo transmuta.
Así os encontraréis con la satisfacción de ver que os váis acercando, poco a poco, a la superación, al Amor, a la Luz, Porque todos soís luz; sólo que por karma no reflejaís la luz, la tenéis oscurecida, tenue pero conforme vayáis despejándola podréis ir  acercándonos al PADRE, por que de El venís y a El debeis volver.



Saturno el planeta karmico




En la interpretación de las cartas natales, casi todos los factores pueden considerarse como kármicos o como poseedores de implicaciones kármicas. Sin embargo, hay algunos factores astrológicos específicos a los que se debe prestar especial atención en astrología kármica. A partir de ahora trataré alguno de estos factores en el blog, dedicando una serie de artículos a esta especialidad esotérica de la astrología.

Saturno es uno de estos factores, a éste planeta se le suele llamar "El Señor del Karma", para muchos astrólogos Saturno representa el mayor problema kármico en la vida de todo individuo. Al planeta Saturno se le llama "El Señor del Karma" no porque sea el único elemento del mapa natal que simbolice un aspecto del karma personal, sino porque la posición y los aspectos de Saturno revelan dónde nos encontramos con nuestras pruebas más específicas y concentradas, lo mismo que dónde experimentamos con frecuencia dolor y frustración.

Y como mucha gente, cuando escucha "Karma" cree que todo Karma es negativo y perturbador, muchos ven las pruebas de Saturno como idénticas a la acción de dicho Karma. No obstante, esta es una burda simplificación excesivo, lo mismo que una mala interpretación de lo que es el Karma realmente. Tal vez sea más exacto decir  que Saturno en la carta natal -especialmente según su posición de casa y conjunción, cuadratura y aspectos de oposición- muestra dónde nuestro karma "difícil" entra en su foco más específico. Estos aspectos tensos y desafiantes de Saturno muestran cristalizadas pautas de pensamiento y acción que se han vuelto hábitos muy arraigados y que bloquean nuestra corriente de energía creativa. Dichos aspectos revelan el mal uso pasado de un talento o una facultad que ahora deberemos disciplinar y volver a dirigir hacia cauces más constructivos. Es en ese ámbito que es necesario un ajuste radical en nuestro enfoque y actitud. Tal aspecto -y esto podría aplicarse en menor medida al quincucio, a la semicuadratura y a los aspectos de semisextil- genera gran energía desde su tensión interior; y podremos usar esta energía para desarrollar conocimiento y creatividad mayores. Saturno es el planet a de la forma y la estructura, y a menudo descubrimos que los planetas que están en estrecho aspecto con Saturno necesitan recibir una nueva forma de expresión. Esto lo veremos más adelante pues aquí solo estoy introduciendo a los lectores de mi blog a Saturno como señor del Karma.Sin embargo, Saturno, en la carta natal, es no sólo indice de obstáculos de los que hemos de ocuparnos. Casi todo énfasis excesivo, casi toda falta vital o configuración particularmente tensa -no importa que planetas estén metidos en ella- puede señalar una necesidad importante de crecimiento y desarrollo. Lo primero que hay que comprender es que la vida tiene una finalidad, para que, por una razón positiva, tengamos que encontrarnos con estas dificultades.Dicho de otra manera, cuanto mayores sean los obstáculos en el cuerpo físico, mayor será la oportunidad de un alma para saldar sus deudas kármicas y lograr un crecimiento espiritual más rápido. Los obstáculos son tropiezos si se los supera positivamente, y el alma que, en el cuerpo de carne, afronta jovialmente y vence los impedimentos físicos, crece con más rapidez que otro que, según las normas físicas, tiene todo por lo cual vivir.
La recompensa no es en la forma física sino en el desarrollo espiritual, y cuanto más sean los obstáculos a vencer en una vida física, menos necesitará el alma de volver a la forma física para pulir las tosquedades de su carácter.


¿Que es el Akasha?

      


En el hinduismo y el budismo, el Principio vital que impregna todo lo que existe o el espacio del universo que todo lo penetra. Akasha es un término sánscrito que significa "el espacio que todo lo penetra”

En el hinduismo, el akasha  es visto como la sustancia éter, el quinto y más sutil de los elementos.  El akasha permea todo en el universo y es el vehículo para toda vida y para el sonido.  En la práctica del yoga, el akasha es uno de los tres principios, universales.  Junto con el prana (el aliento de vida) y la mente creativa, forma una trinidad de fuentes de poder mágico y psíquico que son inmanentes en todo lo que existe en el universo, desde el reino mineral hasta los reinos más complejos.  Del akasha deriva la voluntad, que permite realizar toda clase de hazañas.

En el budismo, el akasha no es éter sino espacio, del cual existen dos clases.  La primera clase es el espacio limitado por lo material y asociado con el skandas o "agregados” que constituyen la personalidad: forma física, sensación, percepción, formaciones mentales y conciencia.

En la teosofía, los registros o archivos matrices de todo lo ocurrido desde el principio del universo.  Se dice que estos registros existen como impresiones en el plano astral y proveen una suerte de legajo, conteniendo toda clase de información que puede ser útil para las almas que desean examinar su progreso espiritual a través de varias vidas.

El término "akáshicos' proviene del sánscrito akasha, definido ya sea como la sustancia etérica fundamental del universo o como el espacio que todo lo penetra.  Según la teosofía, el akasha es un registro eterno de las vibraciones de cada acción, pensamiento, emoción, luz y sonido.

Algunos psíquicos dicen que consultan los registros akáshicos, ya sea usando la clarividencia o a través de viajes extracorporales, para recibir información acerca de vidas o hechos pasados.  El proceso se describe en formas variadas: como sintonizar una transmisión de radio o como visitar una biblioteca enorme y buscar la información en libros.  Algunos dicen que encuentran espíritus guías que los ayudan a localizar la información.

El médium estadounidense Edgar Cayce consultaba a menudo los registros akáshicos para observar vidas pasadas y así encontrar las razones para los problemas de salud, personales y maritales en las vidas presentes de sus clientes.  Cayce llamaba a los registros akáshicos la "Memoria Universal de la Naturaleza' y el "Libro de la Vida”.

En Edgar Cayce on Reincarnation, escrito por Noel Langley, Cayce describe un aparente viaje extra corporal a los registros akáshicos para obtener información acerca de un cliente.  Cayce dice que se sintió salir de su cuerpo y viajar por un estrecho y recto haz de luz.  A ambos lados del haz había niebla o humo, y seres nebulosos trataban de distraerle de su misión.  Algunos le rogaban que les ayudara, pero él se mantenía en la luz.  Mientras seguía, los seres adquirían una forma más definida y lo molestaban menos.  Eventualmente abandonaron su intención de distraerle y parecía que lo ayudaban a seguir, después lo ignoraron, completamente.  Finalmente llegó a una colina donde vio en un monte un gran templo.  Dentro del templo había un salón grande como una biblioteca, llena de libros acerca de las vidas de la gente.  Todo lo que tenía que hacer era sacar el libro que quería.

 El filósofo Rudolf Steiner escudriñó los registros akáshicos, a los que llamó crónicas akáshicas, para producir sus detalladas descripciones de las perdidas civilizaciones míticas de Atlántida y Lemuria.  Según Cayce y otros psíquicos, los registros akáshicos viajan en ondas de luz y cualquiera puede tener acceso a ellos mediante el apropiado entrenamiento y sintonización.