jueves, 20 de febrero de 2014

El proceso de la reencarnación



Brian Weiss

Los siguientes principios que rigen el proceso de la Reencarnación han sido tomados de los libros del médico y psiquiatra Brian Weiss, quien ha acumulado una gran experiencia en regresiones a vidas pasadas en miles de pacientes mediante la hipnosis.
Su odisea comenzó en 1980, hace 31 años cuando conoció a Catherine, paciente que por primera vez lo llevó a conocer vidas pasadas en sus regresiones hipnóticas. Con ella descubrió que una persona puede sanar al conocer eventos traumáticos ocurridos en otras vidas. Sus libros han sido traducidos a más de 35 idiomas, abarcan la temática de regresión hipnótica, así como el impacto en la vida actual de experiencias acumuladas en encarnaciones anteriores. Es importante destacar su aporte a cientos de miles de pacientes a través de estos libros, que como indican muchos críticos: son para pensar y reflexionar sobre el sentido de la vida.
- Se conserva generalmente el mismo sexo de vida en vida, a lo largo de un número inmenso de reencarnaciones. Sin embargo, cada cierto tiempo encarna en el otro sexo para pasar por experiencias que no podría conocer de otra manera. Por ejemplo, si siempre fuera hombre no podría pasar por la experiencia del parto.
- Cada alma determina el tiempo entre reencarnaciones. Si estás muy cansado, entonces te tomas un descanso. Si eres sabio, tomas tiempo para digerir tu conocimiento y planear tu siguiente vida, de la misma manera que un escritor planea su próximo libro. Si tienes demasiadas ligas con esta realidad o si eres demasiado impaciente o si no has aprendido lo suficiente, entonces puedes regresar con demasiada rapidez. Siempre queda esto como decisión del individuo. No existe la predestinación. Las respuestas se encuentran detrás de ti mismo entonces, como están dentro de ti ahora.
- Los grupos de almas tienden a reencarnarse juntos una y otra vez, para elaborar el karma (deudas para con otros y para con uno mismo, lecciones que hay que aprender) a lo largo de muchas vidas.
- En el momento en que se produce el fallecimiento el alma abandona el cuerpo; flota por encima y luego se ve atraída hacia una luz maravillosa y energética. El alma pasaba automáticamente al más allá. El embalsamamiento, los ritos fúnebres y cualquier otro procedimiento posterior a la muerte no tienen nada que ver con esto: es automático, sin preparativos necesarios, como cruzar una puerta que se abre.
- Las investigaciones con pacientes que han recordado sus muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el amor, sin juzgar ni criticar. Sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas como las de los demás, y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba sentirá que le hace llegar su gratitud y su amor, pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea emocional o físicamente, experimentará su rabia, además de su dolor. Qué oportunidad tan maravillosa de aprender. Más adelante, la persona y su comitiva, formada por los guías, los sabios, los ángeles y otros seres que le han ayudado con amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para que pueda rectificar lo que haya hecho mal.
- Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo. Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar a la humanidad con un servicio de amor, o quedamos en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando por las dimensiones divinas.
- Existen millares de casos registrados en la bibliografía científica que confirman la Reencarnación. Sobre todo los de niños que hablaban idiomas extranjeros sin haberlos oído nunca, que tenían marcas de nacimiento allí donde habían recibido antes heridas mortales. Niños que saben dónde hay objetos preciosos ocultos o enterrados, a miles de kilómetros, décadas o siglos antes.
- Las personas que regresan, después de un período de peligro de muerte, se separan del cuerpo y contemplan los esfuerzos que se hace por resucitarlos, desde un punto situado por encima del cuerpo. A su debido tiempo cobran conciencia de una luz brillante o de una relumbrante figura espiritual en la distancia; a veces, al final de un túnel. No hay dolor. Cuando cobran conciencia de que aún no han completado la tarea que tienen que cumplir en la Tierra, de que deben regresar al cuerpo, inmediatamente vuelven a él y sienten otra vez dolor y otras sensaciones físicas.
- Cuando el alma abandona el cuerpo se ve una luz maravillosa. Otras almas salen a su encuentro, vienen a ayudar. Son almas maravillosas, que no tienen miedo. El ser recién desencarnado se siente muy liviano, sólo siente paz. Empieza un tiempo de consuelo, donde el alma es reconfortada. El alma aquí encuentra paz y se dejan todos los dolores físicos atrás. El alma está apacible y serena. Es una sensación maravillosa como si el Sol brillara siempre sobre uno. La luz es muy intensa y tiene muchos colores. Todo viene de la luz. De esa luz viene la energía. Nuestra alma va inmediatamente hacia allí. Es como una fuerza magnética que nos atrae. Es como una fuente de poder que sabe curar.
- Las vidas no se miden por años, sino por las lecciones aprendidas y tareas completadas: esperanza, fe, amor, ayudar y compartir sin expectativas de recompensa.
- Una interrupción del embarazo o un aborto natural suele estar relacionado con el pacto que se establece entre la madre y el alma que va a entrar en el bebé. El cuerpo del bebé carecía de la salud suficiente para llevar a cabo su tarea en la vida que le esperaba, o aquel no era el momento oportuno para sus objetivos, o la situación externa había cambiado, en este caso debido a la desaparición del padre en el momento en que los planes del bebé o de la madre necesitaban la figura paterna. En muchos casos la misma alma, después de un aborto, provocado o espontáneo, regresa a los mismos padres en el siguiente bebé que procrean.
- Cuando un alma no puede nacer por decisión de los padres, nacerá en la misma familia de los padres en circunstancias similares.
- El alma no entra en el cuerpo enseguida. Aproximadamente durante la concepción, el alma reserva el cuerpo. Entonces, ninguna otra alma puede disponer de ese cuerpo. El alma que ha reservado el cuerpo de un determinado bebé puede entrar y salir de él cuando lo desee. No está confinada. Es algo parecido a estar en coma. Durante el embarazo, el alma se va uniendo gradualmente al cuerpo del bebé, pero la unión no es completa hasta que se acerca el nacimiento. Puede producirse un poco antes, durante el parto o nada más nacer.
- En la regresión a vidas pasadas se reconocen a los seres queridos así, sin más. Al mirar a los ojos de el alma gemela se sabe quién es. Sea en el Cielo o en la Tierra, se percibe una vibración o una energía característica de los seres amados. Se vislumbran la personalidad más profunda que hay en su interior, y surge un conocimiento interno, que proviene del corazón. Se produce una conexión. Puesto que los ojos del corazón son los primeros que ven, las palabras no pueden transmitir por sí solas la seguridad del reconocimiento del alma. No existe duda ni confusión. Aunque él cuerpo sea posiblemente muy diferente del actual, el alma es la misma y se reconoce. Este reconocimiento es completo y queda fuera de toda duda.
- Algunas veces el reconocimiento del alma puede tener lugar en la mente antes que en el corazón. Este tipo de reconocimiento suele producirse con bebés o niños pequeños que muestran unas peculiaridades físicas o comportamientos muy concretos; pronuncian una palabra o una frase e instantáneamente se reconoce en ellos a un padre, una madre o un abuelo queridos. Pueden tener una cicatriz o marca de nacimiento idéntica a la de nuestro ser querido, o quizá nos cogen de la mano o nos miran de la misma manera. El caso es que nosotros los reconocemos.
- En el cielo, un lugar que no requiere del cuerpo físico, el reconocimiento del alma puede producirse a través de un conocimiento interior: una percepción de la energía, la luz o la vibración específica del ser amado. Las sientes en el corazón. Se trata de una sabiduría intuitiva y profunda, y entonces reconocemos a nuestros seres queridos de un modo completo e inmediato. Incluso pueden ayudamos adoptando el cuerpo que tenían en la última encarnación que compartieron con nosotros. Los vemos tal como se nos aparecieron  en la Tierra, a menudo con un aspecto más joven y saludable.
- Si en verdad nunca morimos, entonces no llegamos realmente a nacer. Somos inmortales, divinos e indestructibles. La muerte no es nada más que cambiar de habitación atravesando el umbral de una puerta.
- En el transcurso de nuestras existencias cambiamos de sexo, religión y raza con el objetivo de aprender desde todas estas perspectivas. Es como si fuéramos siempre a la escuela. Regresamos repetidas veces para aprender determinadas lecciones o cualidades como el amor, el perdón, la comprensión, la paciencia, la conciencia o la no violencia. Debemos olvidar otros sentimientos que son producto de viejas imposiciones, como el miedo, la ira, la codicia, el odio, el orgullo o el ego. Sólo entonces obtendremos la licenciatura y abandonaremos esta escuela. Tenemos todo el tiempo del mundo para aprender y desaprender. Somos inmortales; somos infinitos; somos de la misma naturaleza que Dios.
- Las almas se relacionan como los millares de hojas de un viejo árbol. Las que penden de nuestro propio tallo están estrechamente relacionadas con nosotros e incluso llegamos a compartir diferentes experiencias con ellas, vivencias del alma. También nos sentimos estrechamente unidos a las hojas de nuestras ramas. Tenemos algo en común con ellas. Están cerca de nosotros, pero no tanto como lo están las hojas de nuestro tallo. De igual modo, conforme nos vamos alejando por las ramas del árbol, nuestra relación con las otras hojas o almas sigue existiendo pero no es tan íntima como la que tenemos con las hojas más cercanas. Todos formamos parte de un árbol y un tronco. Podemos compartir experiencias. Nos conocemos. Pero los que pertenecen a nuestro tallo son los más íntimos. En este bello bosque hay muchos otros árboles. Cada uno de ellos está conectado con los demás a través del sistema de raíces subterráneo. De este modo, aunque una hoja se encuentre en un árbol muy lejano y diferente del nuestro, seguiremos conectados a ella. Estamos conectados a todas las hojas, pero tenemos una relación más estrecha con las de nuestro árbol, todavía más íntima con las de nuestra rama y un vínculo que es casi una fusión con las de nuestro tallo. Es posible que nos hayamos reunido en vidas pasadas con otras almas que pertenecen al mismo árbol pero que se encuentran lejos de nosotros. Podemos haber tenido muchas relaciones diferentes con esas almas, relaciones que quizás hayan sido muy breves. Tal vez hayamos aprendido algo nuevo, incluso de un encuentro de media hora. Una de estas almas tal vez haya sido un mendigo que se ha cruzado en nuestro camino y que nos ha conmovido. Con ello ha crecido nuestra capacidad de sentir compasión por otro ser humano y hemos contribuido a que esa persona aprenda a recibir amor y ayuda. Seguramente nunca más nos volvimos a encontrar con el mendigo en esa vida, pero formamos parte de la misma historia. La duración de nuestros encuentros varía: cinco minutos, una hora, un día, un mes, una década o más; así es como se relacionan las almas. Las relaciones no se miden en tiempo sino en lecciones aprendidas.
- La Reencarnación es un puente hacia un mayor conocimiento, la sabiduría y la comprensión. Nos recuerda lo que debemos tomar y lo que debemos desechar; por qué estamos aquí y qué instrumentos necesitamos para seguir adelante; la increíble orientación y ayuda que recibimos a lo largo del camino, y que nuestros seres queridos vuelven a nosotros para compartir nuestros logros y aliviar nuestras cargas.
- No existe una relación directa entre los poderes psíquicos y el nivel de evolución espiritual. Los poderes psíquicos y el desarrollo espiritual no están necesariamente conectados. Los poderes psíquicos de algunas personas aumentan a medida que evolucionan espiritualmente, conforme van adquiriendo mayor conciencia. Esto, en vez de ser un paso esencial, es más bien una adquisición incidental. El ego de una persona no debería envanecerse simplemente porque sus poderes psíquicos aumenten. El objetivo es aprender algo sobre el amor y la compasión, la bondad y la caridad, y no cómo convertirse en un vidente famoso.
- La facilidad para un idioma en especial o la afinidad con cierta cultura pueden ser otra clave de orígenes pasados. Aunque algunas personas sienten afinidad con determinada cultura, a otros le repugnan ciertas zonas del mundo. Otros descubren claves sobre vidas pasadas a través de sensaciones de deja-vu.
- Es conveniente que reconsidere sus vicios. En caso contrario, se los llevará consigo a otra vida. Sólo nosotros podemos deshacemos de los malos hábitos que acumulamos cuando estamos en un estado físico. Si elige luchar y no quitárselos de encima, se los llevará a otra vida. Y sólo cuando decida que es lo bastante fuerte como para solucionar los problemas externos dejará de tenerlos en su próxima vida.
- Cada individuo es exactamente lo que él se ha ganado el derecho de ser. Lo rodea aquella felicidad cuyos derechos ha adquirido en el pasado. Se enfrenta en la actualidad con las deudas contraídas en la anterior vida y que hoy le salen al encuentro. La infelicidad es el resultado del sufrimiento infligido a otros en la vida anterior y que antes de nacer aceptó ahora reparar. Si su cuerpo hoy es débil, es porque antes lo descuidó, si carece de amigos es porque en la anterior vida no los hizo. El hombre es el resultado de su pasado y será el fruto de su presente. Los dones y facultades actuales son el resultado de su sincero trabajo de ayer. Quien trabaja de esclavo puede volver hecho un príncipe, por amable respetabilidad y méritos ganados. Quien gobernó de rey puede volver vagando por el mundo, vestido de harapos, por cosas que hizo o dejó de hacer. 
"Si quieres conocer el pasado, mira tu vida presente. Si quieres conocer el futuro, mira tu vida presente "
Buddha.



domingo, 16 de febrero de 2014

Swami



El vocablo Swami significa literalmente maestro de sí mismo, pero también significa señor o dueño. Es un título honorario como Mataji, Bapu, Babaji, Baba, Mata, Guru, etc.
Es un vocablo que se utiliza como signo de respeto cuando uno se dirige a un maestro.
Se aplica a los maestros de diferentes filosofías o bien a maestros espirituales de diferentes tradiciones, escuelas u órdenes de diferentes movimientos en especial dentro del hinduismo, jainismo o yoga
Por lo general es un título honorario que se le otorga a maestros de diferentes filosofías que cultivan por ejemplo el vedanta, yoga, etc. o bien a maestros espirituales que no son religiosos.
Un maestro espiritual es aquel que domina los sentimientos mediante la inteligencia sentimental o espiritual. El espíritu es desde este punto de vista, simplemente el conjunto de sentimientos del ser humano. Los sentimientos son el vehiculo del espíritu del ser humano. Si un maestro de si mismo logra el Ananda o estado de Felicidad o Dicha, suele su maestro agregar a su nombre el término felicidad o Ananda.
Existe por este motivo diferentes tipos de Swamis o mejor dicho diferentes tipos de personas que tienen el título de Swami y por supuesto que pertenecen a las más variadas escuelas de filosofía y pensamiento.
Para aclarar esto, tal vez sea necesario decir que el Hinduismo no es una religión, sino algo más complejo: una cultura, que agrupa varias naciones, varias razas y más de 3000 dialectos.
El Maestro masculino se llama o se le dice Swami  (masculino)  y al femenino Swamini.
Desde tiempos inmemorables, a los maestros se les otorgaba el título de Swami en el sentido de maestro de sí mismo.
Existe una confusión por parte de varias personas que creen por desconocimiento y falta de información sobre las diversas tradiciones de la India, que un Swami es un monje. Un Monje hindú  es sanyasin o por ejemplo un dasnami swanyasin. Otros creen que es un sacerdote hindú, que los sacerdotes hindúes son otra cosa totalmente diferente y se les llama brahmin o brahman.
Un Swami no es bajo ningún punto de vista un monje, sacerdote hinduista o ministro de un culto hindú, lugar éste ocupado en la tradición hindú.





miércoles, 12 de febrero de 2014

Deja Vu





Un "Deja Vu" ocurre, por ejemplo, cuando nosotros caminamos por un lugar, vemos una calle, o un arbusto, y de pronto decimos o pensamos “yo ya estuve aquí alguna vez en el pasado”. El término es un término francés, "déjà vu".

Los psicólogos y psicoanalistas ofrecen la explicación de que son hechos repetitivos de la conciencia o de la memoria consciente: hechos similares, que según ellos, "acontecieron en un tiempo atrás indeterminado y se vuelven a vivir de pronto."

La Biblia no nos habla específicamente sobre estos fenómenos, sin embargo, es ampliamente aceptado que fenómenos como estos le suceden a todos, cristianos y no cristianos. Es posible que algo similar a lo que creemos que nos ha sucedido en el pasado, en realidad nos haya sucedido, o que hayamos estado en algún lugar que resultara ser muy similar al que ahora vemos y que tenemos la impresión de que en el algún momento en el pasado hemos visto.
¿Alguna vez te explicaron qué es el deja vu? Es cuando experimentas una breve sensación de no más de 30 segundos, en la que algo nuevo te resulta muy familiar.

Cuando partimos de este mundo, la puerta se cierra. Cuando reencarnamos, la puerta se abre nuevamente. Pero a veces cuando reencarnamos, la puerta de una vida pasada se deja ligeramente entreabierta. Esto explica cómo algunas personas pueden recordar detalles o incidentes de sus vidas pasadas. 
Cuando tú o yo experimentamos este vistazo, lo llamamos la experiencia déjà vu. En francés, estas palabras significan “ya visto anteriormente”: Puede que estés sentado con un amigo tomando té, por ejemplo, cuando de repente tienes una fuerte sensación de que has hecho esto antes. O puede que te presenten a alguien por primera vez y ciertamente conozcas a esta persona, tal vez muy bien (¿no te parecen esas manos increíblemente conocidas?) pero cuando consideras cada conexión posible, está claro que no puede ser que se hayan conocido previamente.

A pesar de la creencia Kabbalística de que la reencarnación es algo cierto, muchas personas creen que esto es “abracadabra”. Pero sin una apreciación por este proceso, muchos de nosotros caminamos como sonámbulos a través de la vida. Nos despertamos, vamos a trabajar, vamos a la escuela, regresamos a casa, vemos televisión y vamos a dormir…y despertamos para hacer lo mismo al siguiente día.
Limitarnos a la información de nuestros cinco sentidos nos aleja de ver el significado profundo de la vida en cualquier momento dado. Esta es la razón por la cual muchos de nosotros sentimos que la vida es azarosa, que nos trae júbilo un día y tragedia al día siguiente.
No observamos como un suceso particular en este tiempo de vida está conectado a eventos de vidas anteriores. Pero una vez que entendemos el trabajo de la reencarnación, estos eventos aparentemente azarosos repentinamente cobran un nuevo significado.
Existen muchos casos registrados de personas que experimentan recuerdos de vidas pasadas. La historia de James Leininger de 11 años de edad fue transmitida en un programa de horario estelar de la cadena de televisión ABC. El chico conocía una extraordinaria cantidad de hechos sobre los aviones de combate La Segunda Guerra Mundial incluso sin haber leído sobre ellos. Él le dijo sus padres que había muerto en accidente aéreo, dándoles el nombre del portaaviones al cual había sido asignado, así como el nombre de su mejor amigo a bordo de este portaaviones. ¿Cómo era posible que conociera los nombres de las personas con las que había trabajado mucho antes de haber nacido en este tiempo de vida?
Parece una novela pero es un hecho verídico y casos como ese se repiten por miles alrededor del mundo.
A veces son pequeñas puertas que se abren para que comencemos a investigar algún proceso karmico que debemos transmutar.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Cameron Macaulay: memoria de una vida anterior




Una historia increíble
Hola, me llamo Cameron Macaulay y tengo diez años, aunque mis recuerdos infantiles son cincuenta años más viejos que yo. Vivo en Glasgow, en Escocia, y los mayores dicen que mis recuerdos son algo muy especial aunque a mí me parecen más dolorosos  que alegres.
Cuando comencé a hablar, con dos años, pude por fin contarle a mi mamá de ahora, Norma, como era mi otra mamá. Le conté como era mi otra casa, en la isla de Barra, donde los aviones aterrizaban en la playa y yo los podía ver desde la habitación de nuestra casita blanca.

Mi mamá pensaba me decía que yo tenía mucha imaginación, aunque yo no entendía muy bien que quería decir con eso. Fui creciendo y cada vez tenía más recuerdos de mi otra casa. Recuerdo que tenía tres baños, y le decía a mi mamá que era mucho mejor que tener tan solo uno, como ahora. También le decía que con mi otra familia tenía un precioso perro blanco y negro que jugaba mucho conmigo y con mis hermanos. Recordaba también el precioso pelo de mi otra madre, moviéndose con la brisa marina mientras nos observaba jugando en la arena de la playa. También recordaba mucho a mi otro padre, Shane Robertson, con su pelo de punta y sus pantalones cortos que murió por no mirar a los dos lados.

Un día mi mamá trajo a casa a un hombre para que le contara todo lo que recordaba, se llamaba Jim Tucker y mi mamá decía que él era el que más sabía de recuerdos como los míos. Hablamos mucho, él me preguntaba cosas y yo le contestaba. A los pocos días mi mamá y el señor Tucker me dieron una gran sorpresa; me dijeron que íbamos a volar a la Isla de Barra, ¡A mi otra casa!

Y así lo hicimos al poco tiempo, yo tenía seis años y era la primera vez que iba a volver a mi otra casa.

¡Mira mamá! ¿Ves como vamos a aterrizar en la playa?
Recuerdo que me alegré mucho al llegar a la isla, pronto volvería a ver a mis hermanitos y a mi otra mamá. Seguro que se alegrarían un montón de volver a verme y me preguntarían donde había estado todo este tiempo. Le decía a mi mamá, Norma, que ya vería como se llevaba muy bien con mi otra mamá. Estaba convencido de eso.

Dormimos en un hotel y por la mañana fuimos recorriendo la playa. Cuando a lo lejos vi mi casita blanca me emocioné muchísimo, pero cuando llegamos me entró una pena muy grande, porque mi familia ya no estaba allí. La casa estaba muy vieja y vacía, como si nadie hubiese vivido allí en mucho tiempo. Dentro también había muebles y cosas diferentes a las de mi familia. Le conté a mi madre cual era mi habitación y le enseñé la puerta secreta por donde salíamos mis hermanos y yo a la playa. Me dejaron un rato para que recorriera toda la casa, pero no me pude quedar mucho rato. Teníamos que volver a Glasgow.

Mi mamá y el señor Tucker me explicaron que a algunas personas les pasa lo que a mí, que tienen recuerdos de gente que ya no está, que hace muchos años que vivieron, y que no me preocupe por ellos, porque seguro que como yo, ahora tienen otras vidas. También dicen que cuando me haga mayor, poco a poco, me iré olvidando de esos recuerdos, aunque yo creo me acordaré siempre de mi otra familia. Una vez, mi mejor amigo me preguntó lo que nos pasa al morir y yo le dije lo único que sé; no pasa nada porque te mueras, volverás a renacer.
Este relato, que puede parecer de ficción, está basado en uno de los casos más espectaculares de supuestas reencarnaciones de los últimos tiempos. El del pequeño Cameron Macaulay. Desde muy pequeño, Cameron le relataba a su madre episodios y situaciones de una vida anterior. La madre no tardó en darse cuenta de que aquello no eran simples juegos imaginativos infantiles y recurrió a un experto en la materia, el Dr. Jim Tucker, psicólogo de la Universidad de Virgínia, que ha creado una cátedra para el estudio de vidas pasadas en el que ya ha investigado más de 1500 casos diferentes.

Tras conocer el caso del pequeño y estudiarlo, decidieron viajar a la Isla de Barra, a unos 260 kilómetros de Glasgow, para comprobar si sus recuerdos eran verídicos.
Al llegar ya pudieron comprobar cómo algunos de los lugares de la isla eran exactamente como Cameron los había relatado, por supuesto, ni Cameron ni su madre habían estado nunca en esta isla.

Consultando al historiador de la isla, éste dice que no tiene conocimiento de que en la pequeña isla viva una familia Robertson con las características descritas por el chaval. Al día siguiente, el historiador les llama al hotel para decir que ha encontrado una coincidencia. Una familia Robertson, con una casita blanca de una planta en la playa, que tenía un perro blanco y negro y un coche negro. La única pega es que la familia Robertson vivió allí… ¡en los años sesenta.
Sin decirle nada al pequeño, emprenden camino en dirección a la casa. Cameron la identifica nada más verla. La pena del chaval es tremenda cuando ve que allí ya no está la familia que recuerda y que el tiempo ha cambiado muchas cosas. Comprueban que todo lo que Cameron les había contado con respecto al lugar coincide a la perfección.
El niño, pese a la decepción sufrida, parece quedar más tranquilo tras el viaje. Ha cumplido por lo menos su sueño de volver a aquel lugar.

Tiempo atrás, tras una exhaustiva búsqueda de descendientes de la familia Robertson, dan con Gillian Robertson, que aseguraba haber tenido familia allí en los años sesenta. Ella les muestra fotografías de aquellos tiempos, donde se puede ver el coche negro de su padre, el perro blanco y negro y la casa, tal y como la recordaba Cameron. Todo coincide, a excepción de un dato. Gillian no recuerda a ningún Shane Robertson, y tampoco recuerda ningún accidente mortal con automóvil en la familia.
La historia de Cameron y su pasado se continúa investigando. La BBC produjo en documental sobre este caso, recogiendo todos los momentos relatados.


¿Coincidencias azarosas? ¿Imaginación desbordante? ¿O estamos ante una clara muestra de que, en realidad, existe otra vida después de la vida?


sábado, 1 de febrero de 2014

Evolución

por Israel Rojas Romero





Todas las cosas que vemos, proceden de una causa anterior, y esa de otra y así hasta el Infinito.
El Infinito es llamado por unos Dios, por otros Espíritu y por aquellos Naturaleza.  
De todas maneras la unidad de la Materia y de la Energía, se evidencian constantemente en todas las investigaciones que los hombres a través de las edades han realizado, para hallar la Verdad de los hechos y de las cosas.
El hombre es el resultado de la Evolución de la Materia y de la Energía Inteligente que operando en ella y con ella, va moldeando los elementos, para que ellos se ajusten progresivamente al mayor desarrollo de la Consciencia Interna.
El eminente naturalista, Carlos Darwin, se dio cuenta de la Evolución orgánica de los seres, pero le hizo falta darse cuenta de que, para que ese  maravilloso fenómeno de la Naturaleza se verifique, es absolutamente indispensable que exista un Ser Inteligente, un Arquitecto, que va colocando en cada zona y en cada circunstancia los elementos que sean indispensables para la construcción de esas series sucesivas de organismos, en los cuales la Vida se manifiesta, hasta culminar en ese perfeccionado organismo llamado Ser Humano.
Nadie ha visto jamás, que un edificio se construya solo; es indispensable que un Arquitecto vaya colocando en cada lugar, el material que se requiere para su construcción; igualmente la vida vegetal, animal y la humana, requieren la presencia subjetiva e interna del Espíritu Inteligente que la va moldeando, para adaptarla a las necesidades peculiares de la exteriorización o manifestación de aquel Poder Interno; así que todo el proceso de la Evolución orgánica, vegetal, animal y humana, es una actividad por medio de la cual el Espíritu subyacente en el interior de la Naturaleza, va encontrando modos de exteriorizar sus ilimitados poderes.
El Espíritu y la Materia, son los dos polos de la Cosa Única y Eterna. No existe nunca un polo de estos, sin la presencia del otro, así como el Imán al ser dividido y subdividido, siempre presenta en cada partícula las dos polaridades de su peculiar naturaleza, o sea la de inducción o atracción, y la de expansión o proyección.
Entendiendo bien el anterior hecho, todos los demás de la Naturaleza tienen para la inteligencia humana, una explicación racional, inteligente y lógica.
De tal suerte que el proceso de la Evolución, es la actividad por medio de la cual la Naturaleza Sustancia se ajusta progresivamente a las necesidades del Espíritu, para que éste pueda tener vehículos adecuados para su exteriorización o manifestación.
El hombre, que está a la cabeza de los Seres en la superficie del planeta Tierra, exterioriza mayores capacidades que sus hermanos menores, porque posee más Evolución.
Y aún dentro de la misma agrupación humana, vemos estados de Consciencia diversos, siendo estos estados de tal complejidad, que no existen dos Seres exactamente iguales; cada hombre tiene capacidades especiales, que lo diferencian de los demás, y en esa situación, naturalmente hay un número limitado de Seres Superiores, que por un trabajo intenso en la Evolución, han superado a sus hermanos más despreocupados.
Nadie, absolutamente, por intenso que sea, puede negar la Evolución. Es tan objetiva la Evolución, que la vemos en el mundo orgánico, en el vital, en el psíquico, en el mental, y mucho más en el mundo de la Consciencia.
La Evolución orgánica, es verdaderamente extraordinaria en su proceso: Se unen dos células, el zoospermo del varón y el óvulo de la mujer, y de esa unión se empiezan a multiplicar las células, de 2 a 4, de 4 a 8, de 8 a 16, de 16 a 32, de 32 a 64, y así, duplicándose sucesivamente, en progresión geométrica, hasta construir ese maravilloso organismo, qué llamamos hombre.
Desde el punto de vista vital, la Energía es más o menos intensa en cada Ser, según el potencial magnético de origen, de tal suerte que cuando los progenitores son sanos, y en el momento de la unión se cargan de fuerza por intensa afectividad, la vitalidad del nuevo Ser, resultará exuberante; pero cuando la vitalidad de los progenitores es débil y la unión no se verifica por fuerza de afectos, sino por poder de los instintos, el nuevo Ser será débil y enfermizo. A ello se une la Ley de Causalidad, pues cada Alma al renacer, trae del pasado un equipo de vitalidad, según como haya utilizado su Energía en su inmediata pasada existencia.
La Evolución del Ser Mental, está en directa relación con la Evolución que el Alma se ha proporcionado en ese nivel, por esfuerzos intelectuales en la pasada existencia; por ello vemos una serie incontable de niños sin mayor importancia mental, y algunos excepcionalmente dotados, resultando prodigios, porque en sus pasadas existencias se han ejercitado en el cultivo de la Mente. Cada quien es el resultado de su propio esfuerzo, el que se traduce en Evolución.
El desarrollo de la afectividad o Sentido Estético, es algo aún más escaso, porque esta zona del Alma, es realmente menos cultivada, por la inconsciencia de la importancia que ése aspecto del Ser Psíquico tiene en nuestras vidas; sin embargo, de vez en cuando aparece en el escenario del mundo, un Alma de Artista; esto quiere decir que esa Alma en Evolución, ha adaptado Energías Psíquicas para expresarse en el Sentido Estético o artístico.
La Evolución de la Consciencia es el aspecto central de todo proceso, pues los diferentes factores que integran la personalidad humana, no tienen otro objeto que hacer del hombre una entidad sensiente y consciente.
La Consciencia, es la flor de la Evolución humana y por lo tanto, hacia su desenvolvimiento debe enfocarse todo el trabajo del hombre, para acentuar su Evolución.
La Ley de Evolución se realiza en paralelo con la Ley de Causalidad; de tal suerte que el segundo aspecto que debemos estudiar para inteligenciar el por qué de la Evolución, es el claro conocimiento de la Ley de Causalidad.
Lo que cada quien ha llegado a ser, es el fruto de la Evolución en el pasado; y lo que lleguemos a conquistar en el futuro, depende de los esfuerzos verificados en el pasado y los que hagamos en el presente. Cada Ser Humano es el artífice de su propio destino. No existe fatalidad, ni casualidad. Las palabras fatalidad y casualidad deben ser eliminadas completamente del léxico en la expresión de nuestros conocimientos, porque ellas no se apoyan más que en la ignorancia. No hay casualidad, sino Causalidad; no hay fatalismo, sino consecuencias de actos, pensamientos y sentimientos.
El que pueda inteligenciar bien el conocimiento, claro de la Ley de Evolución, por medio de la cual el Espíritu Interno está modelando la materia para exteriorizar Consciencia, y se dé cuenta que todos nuestros errores se deben a nuestra propia ignorancia en el proceso de los pensamientos, de los sentimientos y de los actos, se encontrará en el perfecto camino que lo conducirá progresivamente al conocimiento de la razón de ser de la vida humana y de sus aparentes contradicciones.





miércoles, 22 de enero de 2014

La iniciación: Morir para nacer




Iniciación simbólica e iniciación real.

A la hora de definir la iniciación, existe una constante que persigue a todas las tradiciones, y ésta es el empleo simbólico de la palabra muerte. Iniciarse es nacer a otra realidad, y para poder hacerlo, primero es requisito indispensable morir en otra. El aspirante que quiera entrar en los Misterios, debe primero saber y poder morir para así, como un hombre nuevo, nacer a la nueva conciencia; es lo que llaman el Segundo Nacimiento. El rito de iniciación es un rito de muerte, igual que el que se practica en algunas tribus para pasar de la vida infantil a la vida adulta: muere el niño, nace el hombre, con sus plenos derechos morales, de familia, de casamiento. A menudo juega un papel importante esta experiencia de la muerte simbólica - algunas organizaciones la representan incluso con tumbas, ataúdes u objetos que nos recuerden a la muerte que se preparan exclusivamente para ello- y la consiguiente resurrección en grados más avanzados. Alice Bailey habla en sus libros de la resurrección como iniciación propiamente dicha; también las escuelas místicas cristianas, tales como los rosacruces hablan del símbolo de la cruz y la consiguiente resurrección de Cristo como un acto de iniciación superior. Max Heindel hacía hincapié en ese glorioso momento. Algunas de estas representaciones simbólicas hacían referencia a la vuelta al útero materno y su correspondiente renacimiento. Muchas pruebas y símbolos tienen que ver con ese nuevo renacer. Recordemos las pruebas del laberinto a las que se hacen referencia. ¿Qué encontramos en el centro del laberinto?
Se suele hablar de dos tipos de iniciación: la tradicional o simbólica, la cual se consigue en la estructura de una orden iniciática o un grupo que a su vez ha recibido la tradición, es decir, estamos aquí hablando de una iniciación humana y referenciada dentro de un marco reducido, de disciplina y estudio constante que intenta estimular por el rito o el trabajo iniciático continuo la que sería la segunda tipología de iniciación: la iniciación espiritual, mística o solar según quién la nombre, en la cual intervienen las fuerzas y las leyes cósmicas, siendo la estructura desarrollada desde la conciencia subjetiva de cada sujeto en el esfuerzo de su vida diaria. Existirían pues, muchos iniciados que realizan su trabajo en el silencio de la vida diaria sin ser conscientes de su condición o grado o sin presumir de ella. La primera no es condición de la segunda, pero pueden ir perfectamente a la par.
 Dentro de la estructura de la iniciación simbólica, existen, de cara a lo exterior o externo, a lo exotérico, unos preliminares casi indiscutibles. Para poder ser iniciados necesitamos de una institución o medio que permita esta iniciación, de un maestro o figura que previamente haya sido receptor de esa tradición y así mismo, de un ritual que llene de significado el simbólico momento. Esta estructura suele estar organizada y pensada para que no muera en el tiempo, sino, para que se perpetúe de forma infinita y pueda ser el principal nexo de transmisión, la forma por la cual se mantenga sin interrupción la continuidad de la llamada “cadena iniciática“. Sin embargo, la ceremonia en sí, ¿es un puro trámite, una fórmula arbitraria o existe en ella un significado y una importancia que escapan a la observación superficial? Así lo expresa Aldo Lavagnini y responde diciendo que cada receptor de la iniciación tiene el privilegio de contestar individualmente en proporción a su entendimiento y la iniciación será para él lo que él mismo la reconozca y realice. Si es cierto lo que nos dicen, tras el velo de la iniciación simbólica, existe una iniciación real, una iniciación espiritual que nos abre la puerta hacia una realidad aún superior a la ya conocida o recibida mediante el rito: una Realidad profunda que constantemente se oculta bajo la apariencia exterior de las cosas, un eco de la Palabra Perdida que aún se transmite y perdura.


domingo, 19 de enero de 2014

Que es la espiritualidad ?



Por Sri Chinmoy


Cuando se trata de Dios y el hombre, sólo existe un lenguaje, y ese lenguaje es la espiritualidad.

La espiritualidad es la universalidad de la Verdad, la Luz y el Deleite. La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios. La espiritualidad es la oportunidad constante de realizar y probar que todos nosotros podemos ser tan grandes como Dios.
Dios es Deleite. El Deleite es el hálito del alma. Dios no quiere ver el rostro de la tristeza. Dios nos dará la infinitud en el momento en que estemos dispuestos a ofrecerle tan sólo un destello del deleite de nuestra alma.
El mundo está afligido. Nosotros somos responsables de ello. Nuestros sentimientos de auto-interés y auto-importancia son totalmente responsables de ello. La conciencia individual debe expandirse. El hombre necesita inspiración. El hombre necesita acción. La espiritualidad necesita al hombre. La espiritualidad necesita cumplimiento absoluto. La espiritualidad posee el ojo interno que enlaza todas las condiciones de la vida con certeza interna.
El hombre puede hacer y deshacer sus condiciones externas mediante sus pensamientos espirituales. Para el que lleva a Dios en sus pensamientos y acciones, sólo para él, Dios es una Realidad viviente.
La espiritualidad posee una llave secreta que abre la Puerta de lo Divino. Esta llave es la meditación. La meditación simplifica nuestra vida externa y energiza nuestra  vida  interna. La meditación nos da una vida natural y espontánea. Esta vida llega a ser tan natural y espontánea que no podemos respirar sin tener conciencia de nuestra divinidad.
La meditación es un regalo divino. Es la aproximación directa, pues conduce al aspirante hacia Aquel de quien ha descendido. La meditación nos dice que nuestra vida humana es algo secreto y sagrado y confirma nuestra herencia divina. La meditación nos da un nuevo ojo para ver a Dios, un nuevo oído para oír la Voz de Dios y un nuevo corazón para sentir la presencia de Dios.
La vida espiritual no es un lecho de rosas, ni tampoco un lecho de espinas. Es un lecho de realidad e inevitabilidad. En mi vida espiritual veo el papel del diablo y el papel del Señor. Si el diablo posee la tentación, mi Señor posee la Guía. Si el diablo tiene oposición, mi Señor tiene Ayuda. Si el diablo tiene castigo, mi Señor tiene Compasión. Si el diablo me lleva al infierno, mi Señor me lleva al Cielo. Si el diablo tiene la muerte para mí, mi Señor tiene la Inmortalidad para mí.
Con la plenitud de nuestro corazón y con las lágrimas inundando nuestros ojos, debemos rezar a Dios. Debemos elevar nuestro objetivo tan alto como la realización de Dios, puesto que ese es el único propósito de nuestra existencia terrenal. Sri Ramakrishna dice: «Para ningún propósito ha nacido, quien teniendo el raro privilegio de haber nacido hombre, es incapaz de realizar a Dios en esta vida».
La ciencia ha logrado maravillas. No obstante, el alcance de su visión es limitado. Hay mundos más allá de los sentidos; hay misterios ocultos. La ciencia no tiene acceso a estos mundos; la ciencia nunca puede resolver estos misterios. Pero una figura espiritual puede fácilmente, con su visión interna, penetrar en estos mundos y sondear estos misterios. Y aún así, una figura espiritual es un auténtico idealista que no construye castillos en el aire sino que, mas bien, tiene sus pies firmemente plantados en la tierra.
La espiritualidad no es mera tolerancia. Ni siquiera es aceptación. Es el sentimiento de unicidad universal. En nuestra vida espiritual consideramos lo Divino, no sólo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos. Nuestra vida espiritual establece firme y seguramente las bases de la unidad en la diversidad.
La espiritualidad no es mera hospitalidad con la fe en Dios de los demás. Es el reconocimiento y la aceptación absoluta de su fe en Dios como la propia de uno. Difícil, pero no imposible, puesto que esta ha sido la experiencia y la práctica de todos los Maestros espirituales de todos los tiempos.
La «Verdad» ha sido el problema de los problemas en todas las épocas. La verdad vive en la experiencia. La verdad en su aspecto externo es sinceridad, veracidad e integridad. La verdad en su aspecto interno y espiritual es la visión de Dios, la realización de Dios y la manifestación de Dios. Eso que respira eternamente es la Verdad. Incitador del alma es el grito de nuestros videntes Upanishádicos: Satyam eva jayate nanritam: "Sólo la Verdad triunfa, y no la falsedad". Bienaventurada es la India por tener este como su lema, su aliento de vida, su extenso mensaje de divinidad universal.
La espiritualidad no va a ser hallada en los libros. Aunque exprimamos un libro no vamos a obtener espiritualidad alguna. Si queremos ser espirituales, tenemos que crecer desde dentro. Los pensamientos y las ideas preceden a los libros. La mente levanta a los pensamientos y a las ideas de su sueño. La espiritualidad despierta a la mente. Una persona espiritual es la que escucha los dictados de su alma, y a la que el temor no puede torturar. Las opiniones del mundo son demasiado débiles para atormentar su mente y su corazón. Ella conoce, siente y personifica esta verdad.
Por último, tengo un secreto abierto para los que quieran emprender la vida espiritual. El secreto abierto es este: pueden cambiar su vida. No necesitan esperar años, ni siquiera meses para este cambio. Este se inicia en el momento en que uno bucea en el mar de la espiritualidad. ¡Intenten vivir la vida de la disciplina espiritual por un día, ¡un solo día! Están llamados al triunfo.